-¡Jo*er, que susto! –dijo Charlie
sorprendido.
-¡¡Cómo qué que susto, ----tacos----
no puedo creer que me agais esto vosotros dos! ¡¡¡Mi mejor amigo y mi novia!!!
–grito enfurecido mientras apretaba los puños.
-No, relájate Adam, aquí no pasa
nada. –intento explicar Charlie.
-¡¿No, no pasa nada?! ¿! Y la
última vez que vino Jessica aquí tampoco pasó nada!? –gritó Adam.
-¡No, para Adam! ¡Fue un
accidente! –le grite sentándome en la cama.
-¡Y una mier*a! ¡No me mientas
z*rra! ¡¿Un accidente que de no ser que yo estoy aquí habría vuelto a pasar
ahora mismo?! –grito mirándome con dureza.
-¡Eh! No le hables así, ella no
tiene culpa de nada. –dijo Charlie poniéndose serio.
-Adam…Me quería obligar a…ÉL me hizo
daño…Y vinimos aquí…Me quería tapar la marca…-dije enseñándole la muñeca
mientras lloraba desesperada y me sacaba la capa de maquillaje de ella. –tengo
mas aquí. –dije enseñándole mis morados desesperada por qué me creyera.
-¡¡Charlie!! ¡¡Cómo te atreviste!!
¡¡Solo tiene quince años!! –rigió enfurecido cuando vio mis moratones.
-¡Podrías haberle hecho muchísimo más daño! –continuó apretando la mandíbula.
-¡No él tiene culpa de nada!
–grite cuando las lágrimas cania por mis mejillas.
-¡¡Una mier*a!! ¡Nadie tiene
culpa de nada ahora! ¡¿Eso se llama abuso, sabes Charlie?! –grito cada vez más
enfurecido.
-¡Cálmate, tu no entiendes nada!
–le gritó Charlie.
-¡Llevo detrás de la puerta un
buen rato! ¡No me digas que no entiendo lo que he oído traidor! –le grito. -¡Y
en cuanto a ti z*rra no te quiero volver a ver en mi vida! ¡Mentirosa! –me
gritó atormentándome.
-¡Para! –le grite desesperada
intentando descubrir de que estaba hablando.
-¡¡La próxima vez que quieras
tirarte a mi novia, por lo menos me gustaría saberlo!! –dijo mirando a Charlie
de arriba a abajo que estaba en boxers aún.
-¡Adam por el amor de dios!
–grité llorando.
-¡¡Cállate!! –me grito más
fuerte. -¡No os quiero ver en la vida imbéciles! ¡Traidores! –grito echando
humo por las orejas cuando salió de la habitación dando grandes zancadas.
Estaba
en estado de shock, no tenía ni idea de lo que estaba pasando y estaba
desesperada, ya que Adam se había enfadado mucho con nosotros y no sé de donde
había sacado una barbaridad semejante. Salí de la habitación corriendo detrás
de él mientras Charlie soltaba tacos y se vestía.
-¡Adam no entiendes nada! –corrí
bajando las escaleras detrás de él.
-¡No me mientas p*ta! –me grito
cuando llego debajo mientras todos los presentes nos observaban.
-¡Por favor deja que te explique
lo que ha pasado! –le pedí desesperada.
-¡¡No hay nada que explicar
Jessica!! –me rugió acercándose furiosamente a mí.
-Calma tío, que está pasando.
–dijo Ryan con un tono sereno interponiéndose entre Adam y yo.
-¡Que me calme y una mier*a!
–dijo empujándolo hacia un lado. –Y en cuanto a ti guarra, no se te ocurra
dirigirme la palabra en tu mísera vida. -me volvió a gritar Adam, provocando
que llorara aún más.
-¡Ya vale Adam! –volvió a decir
Ryan.
-¿Tú también del lado de los
traidores? –dijo Adam en tonó de burla.
-¡Adam! ¡Escucha, no era nuestra
intención! –grito Charlie bajando por las escaleras con el pantalón puesto
mientras se ponía la camiseta.
-¡A ti que te den, no hablo con
tigo! ¡Y tu…!-dijo dirigiéndose a mí. – ¡Porque no te acuestas con el rubio
también! A no ser que lo hayas echo ya y tampoco me lo hayas contado. ¡Se ve que te lo pasas bien tocando la
guitarra con él! –me dijo mirando con asco mientras yo lloraba sin saber que
más hacer.
-¡No te atrás a volver a faltarle
el respeto a Jessica! –grito Austin metiéndose en medió.
-¡Tu cállate! –le gritó Adam. –
¡Que tu prima sea una p*ta no es mi culpa! –le dijo con ira antes de darle un
puñetazo.
-¡Eh! ¡Vale ya! –dijo Charlie
poniéndose entre ellos dos.
-¡Cállate, cuantas veces te lo
voy a tener que repetir! –Grito Adam empujándolo.
-¡¡Adam!! –grite metiéndome entre
medio yo esta vez. -¡Para! –le suplique.
-No… ¡Tú te lo has buscado! –me
grito apartándome del medio con un simple movimiento de brazo haciendo que yo
perdiera el equilibrio y casi me cayera al suelo cuando Dylan me cogió.
-¡Cálmate! –se metió Kevin esta
vez arrastrándolo hacia la puerta de entrada separándolo de Charlie.
Adam
se deshizo de Kevin y nos miró a todos con un odio en los ojos que nunca antes
había visto en él. Su pecho subía y bajaba con cada respiración violentamente
como el de todos. Sentí un fuerte dolor en el estómago mientras mi cuerpo cedía
y caía de rodillas al suelo mientras lloraba.
-¡Y tu pequeña llorica mentirosa!
–se dirigió a mí. -¡Lo nuestro se ha acabado, por si no te ha quedado claro!
–me gritó con odió en su mirada mientras se fue dando un portazo.
-¡Adam! –grite llorando en el
suelo mientras el mundo se derrumbaba a mi alrededor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario