Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

Etiquetas

CAPÍTULO 29:


         Traspase la mata de ramas como pude e intente que no se me enchanchara ninguna en el pelo. Ahí adentro la luz de la luna iluminaba muy poco. Solo llegaba a las ramas y hojas más altas del enorme árbol. Ahora estaban tranquilas, ya que no corría esa pequeña brisa de antes. Cada vez que veía ese árbol me parecía maravilloso aunque la vez anterior. Las ramas eran muy gruesas, supongo que las más grades que he visto en mi vida. Y las ramas más finas que salían de las más gruesas estaban llenas de unas finas hojas de un color verde oliva muy claro. Eran suaves al tacto, y muy muy pero muy finas. Me encantaba ese árbol, no sé porque pero tenía algo que me maravillaba siempre que lo miraba. Este sitio era asombroso, como si estuviera viviendo mi propio cuento de hadas y también tenía lo que todos los cuentos de hadas, un príncipe azul. Que por cierto apareció justo en ese momento de entre la pared de ramas. Se acercó y se puso detrás mío me apretó a él trinado de mi cadera hacia atrás. Tuve que soportar el dolor del moratón que Jacob me había dejado ahí también, pero no le dije nada. Luego se puso a darme besos allí donde sus labios llegaban. «A este se le va la pinza» pensé mientras me aguantaba la risa.

-¿De qué te ríes? -me susurro curiosamente.
-De ti. -dije mientras me giraba y con un brinco saltaba encima suyo.

         Le rodee el torso con las piernas para no caerme y me cogí a sus hombros para asegurarme de no caer. Él me sujeto las piernas con sus manos, yo le di un beso pero tuve que interrumpirlo debido a mi risa. Las manos de Adam subieron por mis piernas demasiado para mi gusto mientras me pregunto:

-¿Y ahora que te da tanta risa? -me pregunto mirándome con ojos dulces y una sonrisa algo picara.
-Aparta tus manos de mi trasero. -le dije mientras me ponía en pie y el estallaba reír  como yo.

         Me di la vuelta y me dirigí hacia el tronco del árbol.  La corteza era extremadamente dura y gruesa. Tenía macas en forma de espiral, por todo el tronco. Quería subir por ese árbol, por el simple hecho de subir. No tenía una razón específica, lo quería hacer y ya está. Me quede observando el tronco buscando  Alguna abertura, o sitio en el que poder cogerme para subir.

-¿Pero qué haces sobando al árbol Jessica? -me pregunto Adam ahogando una risa.
-Voy a subir. -le dije mientras empezaba a escalarlo poco a poco.

         Subí unos dos metros y luego baje la mirada para preguntarle a Adam si subía con migo. Él estaba abajo mío y me contemplaba mientras reprimía una sonrisa mordiéndose el labio inferior. En ese momento me di cuenta de a donde se dirigía su mirada. «Otra vez» pensé.

-¿Porque ahora tienes tal obsesión por mi trasero? -pregunte algo malhumorada.
-No hay ninguna obsesión. -me responde riendo mientras se cogía al árbol para subir y reía de mi pregunta.

         Llegue a la parte de arriba de donde salían las ramas más gruesas y me pude poner de pie perfectamente. Como el tronco del árbol era muy grueso, la parte de ahí arriba también lo era. Entraban muchas personas allí, a lo mejor incluso una diez. Un par de segundos después Adam ya había subido también. Todavía había un montón de hojas y ramas encima de nosotros.
-Subamos un poco más. -le pedí mientras me cogía a una de las ramas más gordas que tendría unos tres metros de diámetro. 

-Como usted desee mi señora. -dijo en un tono agradable y gracioso.

         Seguí subiendo por aquella rama ligeramente inclinada hacia un lado. Hasta que vi unos metros más arriba una parte donde llegaba la luz de la luna.

-¡Adam, mira, ven! -le dije mientras subía hacia allí.

         Al llegar ahí me senté en la gruesa rama y mire hacia arriba. El cielo negro estaba totalmente cubierto de estrellas. Adam me siguió, se acomodó y se tumbó a mi lado. Me acurruque a su lado mientras mirábamos hacia arriba. Hoy el cielo estaba lleno de estrellas, eran como las luciérnagas volando, pero en vez de doradas esta vez plateadas.

-¡Bonito eh! -dijo Adam.
-Mucho. -dije enredando mi mano a la suya.
-Jess... -dijo Adam antes de que le interrumpiera el sonido de mi móvil.

         Me saque el móvil del bolsillo del pantalón y mire de quienes eran los mensajes. Eran los dos de Charlie.

  •    Oye Jess, tenemos que hablar de lo del otro día. No le digas nada a nadie, por si un caso.

         Se refería al incidente con Jacob, y la verdad sería mejor si nadie se metía en ese asunto. Por esa misma razón me llevaba maquillando la magulladura de la muñeca para que nadie me preguntara y se preocupara.

   Ø   Sí, yo pienso lo mismo, ya hablaremos.

-¿Que paso el otro día? -me pregunto Adam.

         «Dios, se me había olvidado que él también estaba leyendo los mensajes» -pensé.

-Nada una tontería. -mentí intentando que se lo creyera.

         Antes de que pudiera contestarme nada, me sonó el móvil, pero esta vez era una llamada de Ryan.


No hay comentarios:

Publicar un comentario