Nos pasamos un largo rato observando a
aquellas pequeñas lucecitas doradas con vida propia. Era genial, estábamos
totalmente rodeados de miles de aquellas luciérnagas. Se movían en grupos
diferentes, unos iban más rápido, otros más lentos y daban vueltas en círculo
mientras ascendían y descendían en el aire. Iluminaban la oscuridad de la
noche, era maravilloso, al fin y al cabo había valido la pena tener que caminar
tanto para poder verlas. Al darnos cuenta de que llevábamos mucho rato ahí
decidimos volver. Pero cada dos por tres sentía la necesidad de mirar hacia
atrás para observar una vez más aquellas lucecitas que se alejaban.
-Tranquila,
ya volveremos algún día. -dijo el poniendo su brazo por encima de mi hombro.
-¿Y
si no están? -le pregunte abrazándolo mientras caminábamos.
-Pues
en ese caso las buscaremos. -dijo antes de darme un beso.
Era feliz estando con Adam, era como
si fuera la última pieza que faltaba en un puzle para completar mi vida. Me
divertía junto a él, era como si... No sé es una sensación muy extraña, no
entendía lo que circulaba por mi cerebro cuando estaba cerca de él. Bueno,
aunque tengo una teoría; Estoy completamente enamorada de él. Sí, eso es, nunca
antes había estado tan enamorada de alguien como de Adam, ni de cómo me miraban
sus ojos, ni de esa sonrisa perfecta que tanto me encantaba. Seguimos caminando
en silencio por aquel oscuro bosque. Me costaba ver aunque mis ojos se habían
acostumbrado a la oscuridad ya hacía rato.
-Adam…
-¿Qué
pasa? –me pregunto.
-Creo
que…Nos hemos perdido. –dije mirando a nuestro alrededor.
-No,
hemos venido caminando por aquí antes. –me responde mientras para de caminar y
mira nuestro alrededor.
-Yo
diría que no, aunque tampoco me he fijado mucho de por dónde iba. –le dije.
-Si
te soy sincero, yo tampoco. –me respondió.
-Espera.
¿No estamos yendo en dirección contraria? –le preguntó.
-¿Por
qué lo dices? –me pregunta.
-¿Recuerdas
los arbustos que tuvimos que rodear para venir? Creo que nos hemos ido en
dirección contraria. –le dije
-Volvamos.
Creo que tienes razón. –me respondió.
Cambiamos de dirección, y volvimos
caminando a de donde habíamos venido. Al cabo de poco encontramos el tronco de
las luciérnagas, pero ahora habían menos, estaban dispersadas y la mayor parte
de ellas escondidas o en lo alto de los árboles.
-Menos
más que hemos vuelto. -dijo Adam al ver que en realidad si habíamos vuelto por
un camino que no era el correcto.
-Sí,
ven creo que es por aquí. –dije mientras pasaba por detrás de los arbustos
gigantes.
-¿Esta
bien, y ahora por dónde? –pregunto mientras me seguía.
-Ni
idea creo que hemos venido por aquí, todo recto. –le dije yo.
-Jess,
fíjate. –me dijo. –En el suelo, ¿Son nuestras huellas no? –pregunto luego.
-Sí,
creo que sí, vamos. -le dije.
Seguimos poco a poco nuestras huellas
intentando volver al lago. Nos detuvimos un par de veces por el camino para
descansar. El camino de regreso se me hizo eterno, llevábamos casi media hora
caminando. Y el camino de ida mientras perseguíamos a esos bichos se me había
hecho muy corto. Pesaba que como mucho serían unos diez minutos. Pero sumando
los minutos del camino por el que nos habíamos desviado llevábamos casi unos
cuarenta minutos caminando. Pero luego
del último descanso llegamos rápido. Comenzamos a oír el ruido de la cascada, y
poco a poco nos fuimos acercando. Menos mal ya habíamos llegado. Era un alivio
saber dónde estábamos. Avanzamos los dos en silencio uno al lado le otro. Pero
yo me detuve un momento sin decir nada y mire hacia el interior del bosque.
¿Habría sido coincidencia ver a esos bichos? ¿Me estaría haciendo preguntas a
mí misma por querer volver a ver a esas pequeñas lucecitas? Creo que me sentía
algo triste por si no las lográbamos volver a ver. Estaba tan metida de lleno
en mis pensamientos que no me di cuenta de que Adam había retrocedido y estaba
detrás mío. Me abrazaba cariñosamente mientras nos movíamos ligeramente de un
lado a otro.
-Volveremos,
-me dijo antes de darme un beso en la mejilla. -Te lo prometo.
-Vale
-Me libere de entre sus brazos y me gire para poder mirarlo. -Ven, quiero
intentar una cosa. -le dije antes de cruzar la pared de ramas hacia el interior
del árbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario