Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 28:


         Nos pasamos un largo rato observando a aquellas pequeñas lucecitas doradas con vida propia. Era genial, estábamos totalmente rodeados de miles de aquellas luciérnagas. Se movían en grupos diferentes, unos iban más rápido, otros más lentos y daban vueltas en círculo mientras ascendían y descendían en el aire. Iluminaban la oscuridad de la noche, era maravilloso, al fin y al cabo había valido la pena tener que caminar tanto para poder verlas. Al darnos cuenta de que llevábamos mucho rato ahí decidimos volver. Pero cada dos por tres sentía la necesidad de mirar hacia atrás para observar una vez más aquellas lucecitas que se alejaban.

-Tranquila, ya volveremos algún día. -dijo el poniendo su brazo por encima de mi hombro.
-¿Y si no están? -le pregunte abrazándolo mientras caminábamos.
-Pues en ese caso las buscaremos. -dijo antes de darme un beso.

         Era feliz estando con Adam, era como si fuera la última pieza que faltaba en un puzle para completar mi vida. Me divertía junto a él, era como si... No sé es una sensación muy extraña, no entendía lo que circulaba por mi cerebro cuando estaba cerca de él. Bueno, aunque tengo una teoría; Estoy completamente enamorada de él. Sí, eso es, nunca antes había estado tan enamorada de alguien como de Adam, ni de cómo me miraban sus ojos, ni de esa sonrisa perfecta que tanto me encantaba. Seguimos caminando en silencio por aquel oscuro bosque. Me costaba ver aunque mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad ya hacía rato.

-Adam…
-¿Qué pasa? –me pregunto.
-Creo que…Nos hemos perdido. –dije mirando a nuestro alrededor.
-No, hemos venido caminando por aquí antes. –me responde mientras para de caminar y mira nuestro alrededor.
-Yo diría que no, aunque tampoco me he fijado mucho de por dónde iba. –le dije.
-Si te soy sincero, yo tampoco. –me respondió.
-Espera. ¿No estamos yendo en dirección contraria? –le preguntó.
-¿Por qué lo dices? –me pregunta.
-¿Recuerdas los arbustos que tuvimos que rodear para venir? Creo que nos hemos ido en dirección contraria. –le dije
-Volvamos. Creo que tienes razón. –me respondió.

         Cambiamos de dirección, y volvimos caminando a de donde habíamos venido. Al cabo de poco encontramos el tronco de las luciérnagas, pero ahora habían menos, estaban dispersadas y la mayor parte de ellas escondidas o en lo alto de los árboles.
-Menos más que hemos vuelto. -dijo Adam al ver que en realidad si habíamos vuelto por un camino que no era el correcto.

-Sí, ven creo que es por aquí. –dije mientras pasaba por detrás de los arbustos gigantes.
-¿Esta bien, y ahora por dónde? –pregunto mientras me seguía.
-Ni idea creo que hemos venido por aquí, todo recto. –le dije yo.
-Jess, fíjate. –me dijo. –En el suelo, ¿Son nuestras huellas no? –pregunto luego.
-Sí, creo que sí, vamos. -le dije.

         Seguimos poco a poco nuestras huellas intentando volver al lago. Nos detuvimos un par de veces por el camino para descansar. El camino de regreso se me hizo eterno, llevábamos casi media hora caminando. Y el camino de ida mientras perseguíamos a esos bichos se me había hecho muy corto. Pesaba que como mucho serían unos diez minutos. Pero sumando los minutos del camino por el que nos habíamos desviado llevábamos casi unos cuarenta minutos caminando.  Pero luego del último descanso llegamos rápido. Comenzamos a oír el ruido de la cascada, y poco a poco nos fuimos acercando. Menos mal ya habíamos llegado. Era un alivio saber dónde estábamos. Avanzamos los dos en silencio uno al lado le otro. Pero yo me detuve un momento sin decir nada y mire hacia el interior del bosque. ¿Habría sido coincidencia ver a esos bichos? ¿Me estaría haciendo preguntas a mí misma por querer volver a ver a esas pequeñas lucecitas? Creo que me sentía algo triste por si no las lográbamos volver a ver. Estaba tan metida de lleno en mis pensamientos que no me di cuenta de que Adam había retrocedido y estaba detrás mío. Me abrazaba cariñosamente mientras nos movíamos ligeramente de un lado a otro.

-Volveremos, -me dijo antes de darme un beso en la mejilla. -Te lo prometo.
-Vale -Me libere de entre sus brazos y me gire para poder mirarlo. -Ven, quiero intentar una cosa. -le dije antes de cruzar la pared de ramas hacia el interior del árbol.

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