Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

Etiquetas

CAPÍTULO 46:


            Me desmorone. Dylan me cogió en brazos y se sentó con migo en el sofá mientras yo lloraba. Todos estaban en silenció las chicas poco a poco se sentaron en el otro sofá sin decir nada. Los chicos estaban en la entrada aun sorprendidos. No podía quedarme ahí como si nada, me levante y empecé a caminar hacia la puerta llorando.

-¡Adam! –grite apunto de abrir la puerta.
-Eh eh, no, ven aquí. –Austin me cogió del brazo y me alejo de la puerta. –déjalo.
-¿Quieres que lo deje? –grite alterada.
-No te escuchara ahora. –dijo Ryan frustrado y con la mirada perdía pasando las manos por su cara.

         Seguí llorando y me senté en el suelo, sin saber qué hacer. Sentía que me faltaba el aire. Siempre pensé que todo los que se dice en los libros o películas de los desamores era pura exageración. Pero ahora mismo me parecía que se quedan cortos. No podía parar de llorar, sentía un dolor profundo en mi pecho y la escena se me repetía una y otra vez en mi mente. Quería salir buscar a Adam y arreglar las cosas, pero estaba demasiado alterada para hacer nada bien.

-Ven aquí Jess. –Austin se sentó a mi lado y como si nada me llevo hacia su pecho y me abrazo intentando tranquilizarme.

         Unos minutos más tarde pare de llorar pero los sollozos seguían saliendo de mí. Las chicas se acercaron y algunas también se sentaron. Todas maldecían o se quedaban calladas como el resto.

-¿Charlie que acaba de pasar? –pregunto finalmente Ryan algo dudoso.
-Delante de Jessica no. –replicó Dylan causando que todas las miradas fueran a mí.
-Dilo. –le dije a Charlie mientras mis ojos se aguaban y me apretaba otra vez a mi primo.

         Algunos se sentaron en el suelo cerca de nosotros y otros se quedaron de pie tal cual antes. Charlie que estaba a unos metros de mí en el suelo también suspiro y paso sus manos por su negro pelo. Dejo la mirada calvada en el suelo y luego empezó a hablar.

-Estábamos en mi habitación, Jess me había pedido que le dé algo para tapar la marca que tiene en la muñeca. Me tire toda esa mierda encima sin querer y me fui a cambiar al baño. Pero salí en boxers y estábamos bromeando de algo. La tire a la cama y me puse encima de ella. No estábamos haciendo nada. Puede sonar mal, pero solo estábamos riendo y bromeando enserio. Escuche un ruido del pasillo pero no pensé que él fuer a estar ahí, como Jess parecía no haberlo escuchado tampoco no me preocupe…
-¿Y por eso se ha puesto así? –hablo por primera vez Kat que estaba entada alado de Austin.
-Hay más…-suspiro Charlie. –Estábamos hablando de como se hizo esa marca y las otras. Hablábamos de explicárselo a él. Hablamos de explicarle lo que pasó el ultimo día que Jess vino a casa. Dijimos que se pondría furioso, y que esperaríamos a otro momento, él era muy protector con ella y si le decíamos ahora lo que Jacob le había hecho se le iría lo olla. Ella me dio las gracias por ayudarla y dijo que me quería pero no en el sentido que Adam estará pensando. –finalmente Charlie apollo su frente e sus brazos y rodillas escondiendo su rostro.
-Joder…-dijo Kevin. –Cualquiera que hubiera escuchado pensaría lo mismo. –continuó sentándose finalmente en el suelo.
-¿Que paso con Jacob? –preguntó finalmente Vane.

         Todos estaban callados esperando a que alguien hablara, cuando me di cuenta que los únicos que lo sabíamos éramos Charlie y yo. El levantó la cabeza y me miro, creo que él había llorado, o lo estaba por hacer también. De cualquier manera hable yo.

-Salí del instituto. –dije empezando cuando todos se giraron para mirarme mí y no a él. –Choque con Jacob saliendo del parquin, me cogió y empezó a decirme que tenía que recompensarle porque Olivia lo había dejado por mi culpa o no sé qué. Luego llego Charlie con su coche me vio y bajo a apartarlo de mí. Me dijo que subiera al coche y luego se pusieron a pelear. Charlie dejo a Jacob retorciéndose en el suelo luego subió al coche y me trajo aquí. Nada más. –dije aclarando que había acabado de hablar.
-Que carbón –dijo Betty.
-Subnormal. –agregó Pixie.

         Charlie las miró confuso. Creo que pensaba que los insultos iba para él.

-Nos referimos a Jacob. -aclaró Pixie
         Charlie únicamente asintió y volvió esconder su cara.
-¿Que te pasó? A las otras marcas me refiero. –pregunto Kevin tragando saliva.

         Todos estaban en silenció, nadie hablaba s no era necesario. Parecían todos dolidos también de alguna manera. Puede que no hablara para hacerme sentir mejor. Aunque no servía de mucho. Sin aviso previo empecé a llorar otra vez.

-Yo lo puedo explicar. –dijo finalmente Ryan.

         Todos miraron confundidos a Ryan y creo que también me miraban a mí pero no estaba segura.

-Salimos a pasear a los perros. Y nos encontramos a Dylan. –todas las miradas se fueron a él un momento para luego volver a Ryan. –Nuestros perros se escaparon nos pusimos a buscarlos y unas idiotas les estaban pegando. Jess los vio primero pero los tíos se pusieron a pegarle a ella también.
-Luego llegamos nosotros. –continuó Dylan. –Casi mato a ostias a aquel miserable…-dijo apretando los puños contra el suelo.
-¡Joder anda ya! ¡Este me va a escuchar quiera o no! -grito Pixie de repente se puso en pie y salió por la puerta llamando a Adam aunque dudaba que siguiera por ahí.
-Mierda, ya voy yo. –dijo Ryan siguiendo a Pixie.
-¡No! Ni se te ocurra. –dijo Kevin poniéndose entre medio. –Esta cabreada más te vale no meterte en su camino si valoras mínimamente tu vida.

         Pequeñas risas salieron de los que miraban pero enseguida se fueron para volver a dejarnos a todos en silencio otra vez. Todos los recuerdos de hace unos minutos y me puse a llorar otra vez más. No entiendo porque me tiene que pasar esto a mi enserio. Al rato Pixie volvió sola, ya que no encontró a Adam en ninguna parte. Al rato todos nos fuimos a casa sin saber qué hacer.



CAPÍTULO 45:


-¡Jo*er, que susto! –dijo Charlie sorprendido.
-¡¡Cómo qué que susto, ----tacos---- no puedo creer que me agais esto vosotros dos! ¡¡¡Mi mejor amigo y mi novia!!! –grito enfurecido mientras apretaba los puños.
-No, relájate Adam, aquí no pasa nada. –intento explicar Charlie.
-¡¿No, no pasa nada?! ¿! Y la última vez que vino Jessica aquí tampoco pasó nada!? –gritó Adam.
-¡No, para Adam! ¡Fue un accidente! –le grite sentándome en la cama.
-¡Y una mier*a! ¡No me mientas z*rra! ¡¿Un accidente que de no ser que yo estoy aquí habría vuelto a pasar ahora mismo?! –grito mirándome con dureza.
-¡Eh! No le hables así, ella no tiene culpa de nada. –dijo Charlie poniéndose serio.
-Adam…Me quería obligar a…ÉL me hizo daño…Y vinimos aquí…Me quería tapar la marca…-dije enseñándole la muñeca mientras lloraba desesperada y me sacaba la capa de maquillaje de ella. –tengo mas aquí. –dije enseñándole mis morados desesperada por qué me creyera. 
-¡¡Charlie!! ¡¡Cómo te atreviste!! ¡¡Solo tiene quince años!! –rigió enfurecido cuando vio mis moratones. -¡Podrías haberle hecho muchísimo más daño! –continuó apretando la mandíbula.
-¡No él tiene culpa de nada! –grite cuando las lágrimas cania por mis mejillas.
-¡¡Una mier*a!! ¡Nadie tiene culpa de nada ahora! ¡¿Eso se llama abuso, sabes Charlie?! –grito cada vez más enfurecido.
-¡Cálmate, tu no entiendes nada! –le gritó Charlie.
-¡Llevo detrás de la puerta un buen rato! ¡No me digas que no entiendo lo que he oído traidor! –le grito. -¡Y en cuanto a ti z*rra no te quiero volver a ver en mi vida! ¡Mentirosa! –me gritó atormentándome.
-¡Para! –le grite desesperada intentando descubrir de que estaba hablando.
-¡¡La próxima vez que quieras tirarte a mi novia, por lo menos me gustaría saberlo!! –dijo mirando a Charlie de arriba a abajo que estaba en boxers aún.
-¡Adam por el amor de dios! –grité llorando.
-¡¡Cállate!! –me grito más fuerte. -¡No os quiero ver en la vida imbéciles! ¡Traidores! –grito echando humo por las orejas cuando salió de la habitación dando grandes zancadas.

         Estaba en estado de shock, no tenía ni idea de lo que estaba pasando y estaba desesperada, ya que Adam se había enfadado mucho con nosotros y no sé de donde había sacado una barbaridad semejante. Salí de la habitación corriendo detrás de él mientras Charlie soltaba tacos y se vestía.

-¡Adam no entiendes nada! –corrí bajando las escaleras detrás de él.
-¡No me mientas p*ta! –me grito cuando llego debajo mientras todos los presentes nos observaban.
-¡Por favor deja que te explique lo que ha pasado! –le pedí desesperada.
-¡¡No hay nada que explicar Jessica!! –me rugió acercándose furiosamente a mí.
-Calma tío, que está pasando. –dijo Ryan con un tono sereno interponiéndose entre Adam y yo.
-¡Que me calme y una mier*a! –dijo empujándolo hacia un lado. –Y en cuanto a ti guarra, no se te ocurra dirigirme la palabra en tu mísera vida. -me volvió a gritar Adam, provocando que llorara aún más.
-¡Ya vale Adam! –volvió a decir Ryan.
-¿Tú también del lado de los traidores? –dijo Adam en tonó de burla.
-¡Adam! ¡Escucha, no era nuestra intención! –grito Charlie bajando por las escaleras con el pantalón puesto mientras se ponía la camiseta.
-¡A ti que te den, no hablo con tigo! ¡Y tu…!-dijo dirigiéndose a mí. – ¡Porque no te acuestas con el rubio también! A no ser que lo hayas echo ya y tampoco me lo hayas contado.  ¡Se ve que te lo pasas bien tocando la guitarra con él! –me dijo mirando con asco mientras yo lloraba sin saber que más hacer.
-¡No te atrás a volver a faltarle el respeto a Jessica! –grito Austin metiéndose en medió.
-¡Tu cállate! –le gritó Adam. – ¡Que tu prima sea una p*ta no es mi culpa! –le dijo con ira antes de darle un puñetazo.
-¡Eh! ¡Vale ya! –dijo Charlie poniéndose entre ellos dos.
-¡Cállate, cuantas veces te lo voy a tener que repetir! –Grito Adam empujándolo.
-¡¡Adam!! –grite metiéndome entre medio yo esta vez. -¡Para! –le suplique.
-No… ¡Tú te lo has buscado! –me grito apartándome del medio con un simple movimiento de brazo haciendo que yo perdiera el equilibrio y casi me cayera al suelo cuando Dylan me cogió.
-¡Cálmate! –se metió Kevin esta vez arrastrándolo hacia la puerta de entrada separándolo de Charlie.

         Adam se deshizo de Kevin y nos miró a todos con un odio en los ojos que nunca antes había visto en él. Su pecho subía y bajaba con cada respiración violentamente como el de todos. Sentí un fuerte dolor en el estómago mientras mi cuerpo cedía y caía de rodillas al suelo mientras lloraba.

-¡Y tu pequeña llorica mentirosa! –se dirigió a mí. -¡Lo nuestro se ha acabado, por si no te ha quedado claro! –me gritó con odió en su mirada mientras se fue dando un portazo.
-¡Adam! –grite llorando en el suelo mientras el mundo se derrumbaba a mi alrededor.

Jessica:

Protagonista / 15-16 Años / A partir del capítulo 1
Jessica es una chica de 15-16 años su pelo castaño claro, ondulado y brillante, la hace una chica agradable, amable, con una cierta chispa divertida. Sus primorosos ojos verdes pueden enamorar a cualquiera que la conozca realmente, y sus delgados labios sobresaltan una sonrisa maravillosa de dientes alienados y blancos. 
Por otra parte no es famosa, no destaca en el instituto, ni tendrá el mejor cuerpo, pero eso no le importa. Vive con sus padres y su hermano pequeño, hace vida normal, pero lo que verdaderamente le gusta es estar con sus mejores amigas. Es una chica de buenas notas, tiene muy buena relación con su madre, la cual es ama de casa y cuida de su movedizo hermanito.


Jess y sus amigas estuvieron punto de meterse en un lío a causa de hacerle una pesada broma para avergonzar a una de las chicas que peor le cae del instituto, pero afortunadamente nadie supo que fueron ellas.  Con todas sus amigas a las cuales conoce desde hace mucho tiempo se lo pasa genial, siempre ríe y se divierte a lo grande. Un día al salir para pasar el rato todas juntas, se encontraron con un chico, Adam, al que ella ya había visto antes en varias ocasiones, mas tardé se volvieron a encontrar, y él les presento a su mejor amigo, el cual cae muy bien a todas. ¿Será alguno de estos dos chicos el novio perfecto para ella? Quién sabe, eso es una cosa que solo con el tiempo se descubrirá. 

Katia:

16 Años / A partir del capítulo 1


Katia tiene el cabello de un color negro muy intenso que contrasta con la tonalidad azul cielo de sus ojos, eso la hace una chica con estilo, divertida y simpática a la vista de cualquiera.

Kat es una de las mejores amigas de Jessica, se conocen prácticamente desde que eran bebes, y siempre lo hacen todo juntas. Siempre que la necesiten estará allí apoyando en lo que haga falta, con tal de ayudar a sus amigas. Es la clase de chica con a la que puedes contar para todo, para ir de fiesta, gastar bromas, pasar el rato, ir de compras etc. Ella tampoco destaca demasiado en el instituto, pero al conocerla bien, no querrás perderla. ¿A quién no le gustaría tener amigos así?

Betty:

16 años / Apartir del capítulo 2
Betty es una chica de una tez blanca, con cabello oscuro, largo y de ojos oscuros. Su contextura es de una chica delgada y con curvas a pesar de su edad. Tiene labios son carnosos y bien definidos.
Betty es una chica audaz, sencilla e inteligente. Es una persona excelente hay que admitirlo, una chica increíblemente buena, que tiene muchas energías para todo. Es una excelente amiga, confiable e incondicional. Eso sí, cuando le hacen algo ella perdona si lo considera posible, pero nunca olvida las traiciones. No es para nada vengativa, pero si es algo rencorosa con ente que le haya llegado a hacerle daño.



Vanessa:

16 años / A partir del capítulo 2


Vanessa es una chica alta, esbelta, cabello castaño oscuro, ondulado y largo. Tiene unos ojos marrón café oscuro, tez blanquecina, lleva siempre las uñas pintadas de colores claros ya que es una chica muy discreta. No le gusta ser impresentable, aunque... Jamás lo es. Es una chica bastante relajada y tranquila ya que no le gusta llamar la atención de los demás. Es inteligente, astuta, compradora, simpática con todo el mundo. No es brillante en los estudios pero su media es muy buena en comparación con la de los demás. Además tiene un gran sentido del humor sobre todo en situaciones díciles o vergonzosas. 




Pixie:


16 años / A partir del capítulo 3

Pixie es una chica que pese a tener el pelo castaño siempre lo lleva morado o rosa. Tiene unos ojazos muy oscuros, que llegan a parecer negros. Su forma de vestir destaca bastante ya que suele llevar ropa negra o colores flúor que la haga destacar.



Conoce a las chicas al matricularse en su mismo instituto al ser expulsada anteriormente del suyo.  No tiene mala actitud, sin embargo siempre es el cerebro de todas las bromas habidas y por haber. Es la prima de Kevin, y viven juntos en una casa que sus padres les han dejado mientras están de viaje por el extranjero. Se adapta enseguida al grupo de amigas de Jessica, y comparten muchos momentos juntas, tanto buenos como malos. 

CAPÍTULO 44:


         La tarde se pasó muy rápido, me lo estaba pasando genial con todo el mundo. Estuvimos sentados alrededor de la mesa charlando. Vane, trajo una cámara y nos sacaba fotos constantemente, para poder recordarlo todo. Hacíamos el tonto, hablábamos, reíamos y charlamos de cosas, al fin cosas normales. Todos nos llevábamos genial con todos, los chicos, que seguramente se habían conocido hace muy poco, parecía que se conocieran de toda la vida. Bromeaban y reían juntos como amigos de toda la vida, y la verdad, me alegraba de que no hubiera problemas.

-Hei Jess, esperad aquí. Quiero enseñaros algo. –dijo Ryan en un momento cuando entró dentro de la casa dejándonos con la intriga.
-¿Y este ahora que va a hacer? –dijo Austin riendo.
-Pues ni idea. –contestó Dylan.
-Ya está. Ten Jess cógela. Me pase por tu casa y la cogí, antes de que preguntes como la tengo. –dijo Ryan dándome mi guitarra.
-¡Oh! Vale, esto… ¿Y para que la quiero? –pregunté un poco confundida.
-Para lavarte los dientes Jess, es obvio. -se burló Betty mientras todos estallaban reír.
-¿Recuerdas la canción que empezamos en mi casa? La semana pasada. –dijo Ryan antes de sentarse con su guitarra.
-Sí, claro. ¿Por qué? –pregunté cuando Adam nos miraba apretando la mandíbula. 
-La acabe, empiezo yo y tú me sigues. –dijo acercándome la partitura muy amablemente.
-¡Oh vale! –dije yo antes de empezar.
-¡Espera! –dijo Vane. –sentaros juntos quiero haceros una foto. –dijo Cogiendo la cámara de la mesa.

         Entonces cogí y me senté en el regazo de Ryan, como pude, Ryan me paso el brazo por encima del hombro sujetando la guitarra con la otra mano y luego le saco la lengua a la cámara. Yo hice lo mismo, y unos segundos después un flash salió disparado dejándonos medio atontados. Luego le cambie la silla a Kat y me senté a lado de Ryan, para empezar a tocar la canción. Había quedado muy bien, y pareció gustar a todo el  mundo. Luego como ya era tarde pedimos unas pizzas, para cenar. Seguimos tocando acordes mientras Charlie y Austin cantaban cosas sin sentido y las chicas hacían en coro sin mucho éxito. Me dolía un poco la garganta de reír, pero me lo estaba pasando tan bien que casi ni me importaba. Luego nos pusimos a jugar a las cartas y Dylan y Kevin se empezaron a apostar cosas que ninguno de los dos cumpliría.

-¡Pues si ganó me compras un coche! –decía uno haciéndonos reír.
-¡No, si yo ganó me vas a comprar una casa! –contestaba el otro, y así toda la partida.

         Yo, Charlie y Kat empezamos a hacer trampas pasándonos cartas por debajo de la mesa para intentar ganar, cunando Pixie se dio cuenta, se chivo. Todos empezaron a gritar que era una injusticia y que tendríamos que lavar los platos luego de comer como castigo. Al ser expulsados de la partida, seguimos charlando con los que quedaban jugando que se repartieron en dos grupos. Kevin iba con Adam, Ryan, Pixie y Andy, y Dylan con Austin, Abie y Vane. Justo luego de que se anunciara un empaté sonó el timbre anunciando que era hora de cenar. Abrimos al chico de las pizzas y os sentamos fuera mientras los chicos colocaron no sé cómo, una mesita con la televisión fuera. Nos quedamos todos llenísimos. Entonces al acabar Charlie, Kat y yo tuvimos que entrar para limpiarlo todo por haber hecho trampas antes. Me lavé las manos en la concina al acabar y sin querer el maquillaje de mi muñeca se disolvió con el agua. En ese momento Ryan y Dylan entraron por la puerta mientras empezaban una lucha en el sofá. Hoy no llevaba puesta ningún brazalete como para disimular, y me daba no sé qué, que alguien preguntara, así que se me ocurrió una cosa.

-Pst, Charlie. ¿Oye, tienes algo para tapar esto? –le pregunte intentado que los demás no se enteraran.
-Uf…No lo sé. Puede que sí.  –dijo secándose limpiándose las manos con una servilleta.

         Estaba por preguntarle algo cuando me embistió y no sé cómo, acabe colgando de su hombro como un saco de patatas boca abajo.

-¡Charlie la madre que te trajo al mundo bájame! –chillaba riéndome mareada sin saber dónde estaba exactamente.
-Vamos a hacer esto una rutina cada vez que subamos. ¿Recuerdas la última vez? –me dijo riendo mientras subía las escalaras de cristal cargándome a mí como si nada.
-¡Me vas a matar! –chille riendo.
-¡He vosotros! ¡No os escaqueéis! –gritó Kat al vernos.
-¡Nah! ¡Muy tarde! –grito Charlie antes de llegar al piso de arriba mientras reíamos a carcajadas.

         Cruzamos el pasillo, y entramos en su habitación, que estaba bastante ordenada. Me dejo con cuidado en el suelo, y yo me senté en la cama, porqué sino me iba a caer al suelo mientras Charlie se reía de mí. Él se dirigió a su armario y empezó a rebuscar entre los cajones. Salgo un boté de color negro, y lo sacudió antes de ver si salía algo de dentro. Seguramente no quedaba nada dentro pero le dije que me lo pasara a mí para probar. Le levante la tapa, y empecé a hacer fuerza contra el colchón cuando el maquillaje salió disparado del boté y cubrió todo el pantalón y la camiseta negra de Charlie. Me puse una mano en la boca cuando empecé a mearme de la risa, no literalmente claro.

-¡Pero que haz echo! Esto es por tu culpa Jessica. –dijo riendo por lo bajo mientras miraba su ropa llena de un mejunje del color de su carne.

         Él con la mano, saco algo de maquillaje su camiseta y lo puso en mi mano, para que me lo pusiera en la muñeca, y se encerró en el baño para cambiarse la ropa. No pude aguantar la risa, y empecé a reírme en voz alta cuando acabé de cubrir mi muñeca y me puse en pie.

-¡Mas te vale no reír Jessica! O cuando salga….
-¿Si no que? No te tengo miedo. –dije riéndome aún más en tonó vacilante dándole la espalda a la puerta del baño.
         En ese momento, antes de que pudiera reaccionar Charlie salió del baño corriendo y me tiro a encima de la cama boca abajo y el me aplastaba para que no pudiera moverme.

-¡¡¡¡¡Ah!!!! –grite por el susto.
-¿Que te he dicho, que no hicieras? –dijo con voz amenazante mientras intentaba aguantar una carcajada.
-Nada, yo no he escuchado nada. –dije riendo.

         Me dijo que retirara lo que había dicho antes de intentar hacerme cosquillas en las costillas con los dedos. Pero no consiguió que me riera, me dolió, ya que me había tocado donde los chicos del parque me pegaron.

-No, para Charlie, me duele. –dije apretando los dientes.
-¿Te he hecho daño? –dijo preocupado apartándose a un lado para poder mirarme.
-No, tu no. Un incidente cuando estuve con Ryan el otro día. No pasa nada, se me está curando. –dije levantándome la camiseta para enseñarle el morado que se extendía de mis costillas a mi espalda. 
-Madre mía. Lo siento. No era mi intención. Jassica…-se lamentó cunado lo interrumpí con un abrazó.
-Te perdono, tranquilo. –dije intentado que se callara. Esto…Charlie…Que haces medio desnudo. –dije riendo al verlo solo en boxers.
-Las prisas. –dijo encogiéndose de hombros cuando me puse boca arriba y me cogió para inmovilizarme. -¿Te molesta? –dijo seductoramente antes de reír.
-Un poco, suéltame. –dije riéndome por lo bajo.
-No, ahora por no hacerme caso que quedas aquí. –dijo cuándo con una mano puso las mías arriba de mi cabeza para que no pudiera moverme.
-Loco, cállate. –dije riendo.
-Repite eso no lo he escuchado bien. –dijo el entrecerrando los ojos.
-Que gracias. Por todo, enserio. –le dije cuando escuche un ruido que venia del pasillo, aunque no hice caso.
-Ah eso me parecía. –dijo cuándo me observaba curioso. –Oye…Esto… ¿Le has explicado a alguien lo que paso el día que viniste? –preguntó en voz baja.
-Eh…No. –dije negando con la cabeza. –Se lo iba  a explicar a Adam, pero no me atreví.
-Se pondrá furioso. –dijo el riendo por lo bajo acercándose más a mí y haciendo que su peso no dejara mover mi cuerpo.
-Si se lo explicamos… ¿Hagámoslo los dos vale?-le dije pensativa. –A lo mejor así… No se enfada tanto, fue un accidente. –continué.
-Vale, esperemos a estar solos mejor. –susurró él mirándome a los ojos mientras me soltaba las manos y yo las ponía en su nuca y él apoyaba sus cosos a mis lados dándome algo más de movilidad.
-Enserio Charlie, muchas gracias… Eres muy importante para mí, no sé cómo decirlo. –dije agradecida por la forma en que me trataba, me cuida como a una hermana. –te quiero. –susurré sonriente.
-Y yo, ya lo sabes. –me devolvió la sonrisa antes de darme un suave beso en la mejilla.
-¡¡Vale ya!! ¡Al menos cerrad la puerta! ¡Pero qué es esto! ¡Jo*er! ¡¿Enserio?! ¡Iros a la mierda! –y luego de un seguido de tacos más, Adam entro por la puerta de la habitación gritando como un animal. 

CAPÍTULO 43:


         Hoy me desperté fui a desayunar con Abie y Austin que se habían despertado a la misma hora que yo. Les pregunté donde habían estado ayer porque no los había visto hasta luego de que acabe de “trabajar” y tenía curiosidad. Ellos me explicaron que estuvieron con sus padres mirando casas y no hice mucho por la mañana, pero todo el mundo actuaba de una forma extraña. Mi madre seguramente sabía algo que yo no y no me lo quería explicar. Austin sonreía siempre que le decía algo, no es que este mal, pero lo conozco y él también sabe algo que yo no. Luego Abie, que cuando le preguntaba cambiaba de tema o se entretenía con cualquier cosa escaqueándose de mí. Pasaron horas y más o menos para eso de las seis de la tarde Kat se presentó en casa, con un vestido muy bonito, y me obligo a vestirme apropiadamente según ella. Pregunte mil veces el porqué de todo aquello pero ella no se dignó a contestarme mientras se reía y me metía prisa. Al acabar cuando subí con Kat al comedor encontré a Austin con las llaves de su coche en la mano justo en la puerta de entrada y a Abie a su lado. Los dos se habían puesto otra ropa, y seguramente íbamos a algún lugar todos juntos pero al parecer todo el mundo lo sabía menos yo.

-¿Y bien? ¿Alguien me va a decir que está pasando? –pregunté sabiendo que tramaban algo.
-No. –dijo Kat riendo. –ya lo veras es una sorpresa. –dijo sonriente mientras abría la puerta.
-No, no pienso ir a ningún lado hasta que vosotros tres no me digas donde vamos. –dije alejándome de la puerta. Mientras cruzaba los brazos.
-¿Aun no os habéis ido? –pregunto mi madre que estaba en la cocina.
-¿Qué demonios? ¿Tú también mama?-le pregunté.
-No se dé qué hablas. –dijo ella riendo, estaba claro que sí.
-Jess, si no te mueves recurriremos al plan B. –dijo Abie mientras miraba a Kat sonriente.
-Pero decidme dónde vamos. –exigí poniéndome de morritos.
-No. Es sorpresa. –repitió Kat.
-Pues no voy. –les dije sonriente.
-Tu misma, plan B chicas. –dijo Austin cuando se acercó a mí de repente y me cogió como si fuera un saco de patatas sacándome fuera de la casa mientras las chicas reían y salían fuera detrás de nosotros.
-¡Esta bien! –me rendí. –Iré. –dije antes de que Austin me dejara otra vez en el suelo.

         Después de eso, cogimos el coche de Austin, el blanco,  y nos dirigimos a algún sitio. No tardamos mucho en llegar a la zona cara que estaba pasando el instituto. Cuando empecé a tener sospechas de dónde íbamos, ya que ya había ido por allí antes. Y como sospechaba íbamos a donde creía que íbamos, a la casa de Charlie.
-¿Qué demonios hacemos en la casa de Charlie? –pregunté riendo. -¿Además, como sabéis que vive aquí? –dije entrecerrándoles los ojos.
-Míralo tú misma. –dijo Abie señalando la puerta.

         No me moleste en seguir preguntando nada mientras golpeé la puerta muerta de curiosidad. Unos segundos más tarde Charlie abrió la puerta saludándonos. Me dio un abrazo, igual que a las chicas e hizo un saludo de esos que hacen los chicos con los hombros mientras conversaba con Austin. Ósea, que se conocían, y yo no tenía ni idea. Charlie me tapaba los ojos con las manos cuando nos indicó que entráramos. Como ya conocía su casa supe que nos dirigíamos hacia la parte de la piscina. Escuchaba voces cuando él se apartó para que pudiera ver. Había mucha gente ahí, pero todos amigos. Para empezar, Betty, Vane, Pixie estaban sentadas en una mesa donde había mucha comida para picar mientras gritaban mi nombre. Y luego los chicos,  Kevin, Adam, Ryan, Dylan y Andy las imitaban con una voz chillona mientras tomaban algunos refrescos en la misma mesa. Me eche a reír, por todo aquello mientras se levantaban todos para saludarme.

-¡Feliz cumpleaños! –grito Kat detrás mío.
-¿Y esto es por mí? –pregunté sorprendida.
-Tu cumpleaños fue el miércoles y Kat nos obligó a todos a organizarte algo. –dijo Ryan riendo.
-No ha costado nada que no te enteraras, estabas muy metida en tus asuntos. –dijo Abie riendo.
-Eso es verdad. –la apoyo Austin riendo.
-Muchas gracias chicos, enserio. –les agradecí al ver a todos ahí.
-Somos los mejores lo sabemos. -dijo Andy riendo. –Oye te has cambiado de look. ¿No? –pregunto luego.
-Te queda muy bien. –dijo Adam antes de darme un beso.
-Si, además, dijiste que sería un buen sitio para organizar fiestas. ¿No Jess? –dijo Charlie sonriente antes de cerrar con fuerza la boca al darse cuenta de lo que había dicho.
-Sí, es verdad. –dije recordando el día que estuve aquí, y sin darme cuenta justo luego de responder de lo que sestaba diciendo.
-¿Y eso? ¿Habías venido? –preguntó Pixie.

         Me quede en blanco, no sabía cómo responder a eso. No podía decir que si, sin tener que explicarles y sobre todo a Adam lo del “incidente” con Jacob. La muñeca ya casi estaba curada, apenas se notaba la marca pero seguía poniéndole maquillaje por muy ridículo que podía llegara a ser. Y la de la cintura no era nada comparada con los moratones que me aparecieron por el segundo “incidente” en el parque con Ryan y Dylan. En fin, ojala Pixie no lo hubiera preguntado. Le estaba por decir que lo había visto por fotos o algo así como escusa pero Charlie respondió antes.
-Sí, ahora trabaja con migo, y el otro día a la salida, pasamos por aquí porque tenía que coger unas cosas y luego la lleves a su casa para que no fuera caminando. –dijo muy creíblemente mientras Adam lo escuchaba atentamente.

-Oh eso está bien. –dijo Ryan sonriente mientras le daba un trago a una cerveza.
-¿Y tú qué haces bebiendo? –dije yo al verlo.
-Bueno, faltan meses para que cumpla los dieciocho, eso solo es tiempo muchos segundos si lo piensas bien, no pasa nada. –dijo luego de mirar la botella.
-¡Qué más da! Nadie lo sabrá y no pasa nada, estamos aquí para divertirnos, además hay tres mayores de edad presentes controlándolo todo. –dijo Charlie mientras reía.
-Si solo son unos segundos entonces da igual. –dije riendo con los demás.
-¡Entonces no perdamos más tiempo! –dijo riendo Dylan mientras ponía en aire otra cerveza igual a la de Ryan.
-¡Por Jessica! –grito Austin mientras los demás también cogíamos algo de bebida.
-¡Que empiece la fiesta! –dijo Kat dándole al Play de un altavoz que estaba cerca de la mesa para que empezara a sonar la música.

         Todo era genial. ¿Qué podría salir mal?

CAPÍTULO 42:


-¿Charlie? ¿Y tú que haces aquí sí se puede saber? –dije yo sorprendida.
-He preguntado primero, y trabajo aquí. –dijo él que parecía igual de sorprendido que yo.
-¡Charlie deja de hablar ahora, te necesitan en peluquería! –dijo Jade cogiéndolo del brazo y arrastrándolo sin que yo le pudiera contestar.

         Me dirigí hacia mi camerino sin entretenerme y esta vez Clary me vistió con unos tejanos modernos rotos, una camiseta de tirantes negra simple, una chaqueta de cuero negra y unas zapatillas “converse” negras.

-Te queda bien, es una suerte. –dijo Clary contenta. –Oye luego ponte estos otros conjuntos. -dijo dejándome tres más en el sofá. –Tengo que ir a vestir a otra modelo. –continuó antes de salir por la puerta y dejarme sola.
-Vale. –dije en voz alta cuando estaba sola.

         Me dirigí hacia el sector veinte como me había dicho Ricky, y cuando lo vi, se acercó a mí aprobando lo que llevaba puesto con la mirada.
-Esta vez será más sencillo Jessica, solo tendrás que ponerte delante de este fondo gris. –dijo soñándolo con el meñique lo cual quedó muy raro.

-Vale, apropósito Ricky, llámame Jess. –dije haciendo lo que me decía.
-Jess… Sí, es más corto me gusta. –dijo sonriente.
-¿Oye, desde cuando llevas haciendo esto? –me preguntó.
-Eh...Acabó de comenzar…-le dije con miedo a que estuviera haciendo algo mal.
-¿Esta semana? –dijo sorprendido mientras otro flash salía disparado de su cámara.
-Hoy. –contesté.
-¿Me tomas el pelo? –dijo con los ojos como platos.
-No. Esta mañana encontré un anunció que ponía que necesitaban a alguien y llamé. –le esplique riendo.
-¿Ósea, me estás diciendo que esta mañana llamaste, te dijeron que vinieras y sin prueba o entrevista te han dejado entrar así como así? –dijo él mientras seguía sacando fotos.
-Bueno, sí, dijeron que era urgente. –dije encogiéndome de hombros.
-Sí, íbamos con retraso luego de que tres chicas se fueran. Tu eres la última que ha entrado creo. –dijo él concentrándose en la cámara de nuevo.
-Ah. –dije simplemente.
-Espera, siente por ahí. –dijo señalando unos taburetes mientras él dejaba la cámara en una mesa y se alejaba un poco mientras miraba sus papeles.
-¡Alguien, por favor, Jade! –pude escuchar que gritaba. – ¡Necesito a el numero 16A ahora en el sector veinte! –los gritos de Ricky aturdían a cualquiera.
-¡Esta de camino! –escuche la voz de Jade algo más lejos aún.
-¡Al fin, va! ¡No tengo todo el día! ¡Vamos! –dijo Ricky a la modelo que le tocaría posar con migo.

         Así, que me hacer que al fondo gris mientras miraba mis pies sumergida en mi mente, la voz de Ricky me hizo volver a la realidad.

-¡Llegas tardé vamos! –dijo el mientras arrastraba a un chico conjuntado como yo, hacia aquí.
-¡Que ya voy! -respondió –No tengo la culpa que en vestuario no se aclaren. -le dijo.
-¿Charlie? ¿Enserio? ¿Otra vez? –dije sorprendida de nuevo.
-¡No (jo*as) que me toca contigo! –dijo rindo mientras miraba nuestras ropas conjuntadas sorprendido también.
-Casualidades de la vida. –dije mientras reíamos juntos.
-¿Os conocéis? –dijo Ricky cogiendo de nuevo su cámara.
-Sí. –dijo Charlie, mirándolo por un momento. – ¿Y cómo es que estas aquí? Antes se metió Jade entre medio cunado te pregunté.
-Ah…Pues. –dije cuando Ricky se metió.
-Chicos, no quiero chafaros el rollo, pero estamos aquí por una sesión fotográfica no para charlar. –dijo haciendo señas para que nos moviéramos.
-Vale. –dije sin ganas de discutir.
-Jess tu detrás de él, Charlie más a la derecha. –dijo mientras hacíamos lo que nos decía. –Jess separa más los pies, vale así. Id moviéndoos pero despacio. –dijo él.
-A ver, Charlie ahora tú detrás, quiero que la mires con odio. –dijo Ricky.

         Hicimos lo que nos dijo, pero Charlie se empezó a reír provocando que yo también riera. Intentamos parar pero no había manera, cada cosa que nos decía Ricky acababa en desastre por culpa de nuestra risa tonta.

-¡Os queréis centrar de una vez! –dijo Ricky mosqueado.

         Me sabia mal que se enfadara, pero todo esto nos superaba. Seguimos posando como él nos decía, pero lo cambiábamos a nuestra manera, mientras seguíamos bromeando. Empezamos a lanzarnos patadas y codazos mientras nos reíamos. Charlie me cogió, por el lado no se bien como y casi me mata. En forma de “venganza” cuando  me dio la espalda salte encima de él.

-¡Loca! ¡Acosadora! ¡Bájate! –gritaba dando vueltas en círculos mientras yo le tapaba los ojos con las manos y reía.
-Vale, ya está bien, basta. –dijo Ricky sin enfadarse.
-¿Eng? –dijo Charlie cuando lo solté. – ¿Va enserio? –dijo confuso.
-¿Y las fotos? –pregunté con miedo a haberla fastidiado.
-Las he sacado mientras ibas a lo vuestro. –dijo riendo. –Esto va a dar de que hablar.
-Ah, pues vale. –dijo Charlie mientras reía.
-Vamos a los camerinos, y en cinco minutos os quiero en el sector once. -ordenó inocentemente.
-Vale. –dije yo mientras nos dirigíamos a la zona de los camerinos, nos alejamos conversando y cuando Charlie llego a su puerta y se detuvo antes de abrirla y dijo:
-¿Oye por cierto, has venido sola? –pregunto girando el picaporte de la puerta 16A.
-No, me trajo mi madre. –le expliqué.
-Está bien, pues luego te llevo a casa. ¿Te parece bien? –dijo él abriendo la puerta.
-¡Si, vale! Te veo luego. –dije alejándome por el pasillo.

CAPÍTULO 41:


         Me quede en ropa interior y me puse el albornoz encima, deje mi ropa tirada en la cama y salí fuera. Shopie, sonrió y me acompaño hasta la sala de maquillaje donde había estado antes con Jade. Me sentó en una de las primeras butacas individuales como todas las demás modelos. Shopie miro los papeles de mi ficha que le acababan de pasar y llamo a otra chica, de la cual no supe nombre para que me empezara a hacer la manicura. Me las pintaron de un color ciruela, y pintaron las puntas de negro. Yo me sorprendí del buen trabajo que hacía, se nota que serían profesionales, porque yo no me las podría haber dejado así de bien ni en el doble de tiempo de lo que ella tardó. Shopie me recogió el pelo en un moño y empezó a trabajar con mi cara mientras la manicura se secaba. Primero me paso con un algodón un líquido transparente que olía a flores seguramente para limpiar el cutis o algo así.

-No aremos nada complicado, estarás lista en un ratito. –dijo ella empezando a perfilarme la línea en un ojo.

        Luego de hacerme las dos líneas, me pinto con rímel las pestañas, y puso algo de sombra, alrededor de mis ojos. Me podía ver en el espejo que tenía delante de mí, era algo sencillo pero elegante. Luego cubrió las imperfecciones de mi piel con corrector y más potingues, pero era tan sutil que apenas se notaban. Por ultimo pinto mis labio de un color rosa-rojo muy claro parecido al de mis uñas, le puso algo de brillo, lo perfilo y lo retoco hasta dejarlo perfecto.

-Ya está, perfecto. –dijo ella repasando que no se dejara nada de lo que ponía en su lista.
-Vale, te ha quedado genial, no parezco yo. –dije sonriendo mientras me miraba al espejo.
-Ese es mi trabajo. –dijo sonriendo mientras seguía mirando sus papeles. –vale ahora espera aquí en unos minutos ahora regreso. Tengo que hacerle un recogido a otra modelo. –dijo metiendo los papeles en un portafolios trasparente que llevaba incorporada cada butaca en el costado izquierdo. 
-Vale. –conteste mientras miraba las a las demás modelos por el reflejo del espejo.

         Eran todas muy diferentes, en su gran mayoría, chicas jóvenes, Rubias morenas pelirrojas, altas, más bajas, algunas llevaban un maquillaje un poco exagerado, pero no parecían quejarse. Los peinados eran muy variados, desde llevar suelto el pelo, ya sea rizado liso u ondulado a recogidos muy complejos. 

-Hola. ¿Eres nueva por aquí verdad? –pregunto la chica sentada a mi derecha que también estaba sola.
-Eh…Sí, he entrado hoy. –dije sonriente.     
-¿Tu primer día? Hum, pues lo llevas bien. -dijo sonriendo. -Soy Caitlin.
-Si supongo. –dije mirándome al espejo.
-Esto es un jaleo constante, hay mucha presión, hay que saber llevarlo. –dijo ella.

         Antes de que pudiera responder se escuchó a Jade mandando un montón de cosas a las estilistas a pleno grito. Por lo visto los papeles de unas modelos se habían mezclado, y tenían los peinados al inrevés.

-¿Y ahora que voy a hacer? –gritaba ella. – ¡Daros prisa tienen que estar listas en un cuarto de hora por favor! –dijo ella casi de los nervios.
-Como no acaben a tiempo lo tienen chungo, son muy estrictos con los horarios. –dijo Caitlin.
-Pobre Jade, es mucho trabajo coordinar todo esto ella sola. –dije mientras observábamos e caos que se empezaba a alborota en la sala.
-Sí, aunque esto no pasa cada día, es muy raro que se equivoquen. Está todo muy bien organizado. –dijo Caitlin cuando vino su maquilladora y empezó a pintarle la cara.
-Ya estoy aquí, vamos a ver. –dijo Shopie cogiendo los papeles de la butaca y leyendo lo que me tenía que hacer. –Te teñiré el pelo. Algo rubio caramelo. No te quedara muy diferente y con tu piel quedara bien. –dijo sonriente.
-Está bien. –dije yo algo preocupada. ¿Rubio? No se… Yo solo esperaba que no me quede raro.
-Tranquila quedara bien. –dijo guiñándome un ojo al ver mi cara de preocupación.
-Vale, me fio de ti. –dije sonriéndole.

         Me puso el tinte en el pelo, luego me lo lavo en una de las butacas que tenía incorporada un lavadero de cabeza como las peluquerías y me lo envolvió en una toalla antes de volver a sentarme en la butaca donde estaba antes. Me lo desenredo y me lo cortaron un poco las puntas para igualarlo. Con un secador eléctrico empezó a secarlo. El color realmente había quedado bonito, no era muy diferente, pero no destacaba demasiado. Era fresco y natural según Shopie. Cuando lo seco del todo miro los papeles otra vez, y empezó a alisármelo con una plancha de pelo. Al acabar, con el secador y cepillo, lo ondulo un poco para que pareciera lo más natural posible.

-Ya estas lista. Ahora ve a tu camerino ahí estará Clary y te vestirá. –dijo Shopie, antes de dar media vuelta he irse a su próxima modelo.

         Me levante, luego de mirarme una última vez al espejo, me dirigí a mi camerino por los pasillos. Al entrar dentro Clary estaba ordenando en el perchero que tenía ruedas para poder moverlo la ropa.

-¡Oh! Ya estás aquí, ven, ahora te paso lo que te tendrás que poner. 24A…Vale ya lo tengo. -dijo dejando sus papeles en la mesita del té.
-Primero son unos cuantos conjuntos pero bueno, creo que las primeras fotos las tendrás que hacer con otra chica. –dijo ella.
-Eso está bien. –dije con curiosidad.
-Ten primero esto. -dijo pasándome vestido de seda negro muy bastante largo. Me la parte que cubría el pecho se unía en la espalda y el cuello y la parte de abajo estaba unida por delante a la de arriba dejando bastante cacho de mi espalda al aire. – ¿Quieres que salga fuera? O puedes cambiarte en el baño si quieres. –dijo ella.
-No…Tranquila no me importa que estés aquí. -dije mientras me quitaba la bata y me ponía el vestido, ella me ayudo y me lo ato a la espalda.
-Te queda muy bien, no hará falta que lo ajuste más. –dijo sonriente. –Ahora ponte estos zapatos. Dijo pasándome unos tacones de color beige.
-Vale. -dije yo, no estaba acostumbrada a andar con algo tan alto, pero no proteste.
-Por ultimo ten. –me dio una pulsera en la mano izquierda a juego con el vestido y los zapatos.
-Qué bonita. –dije al verla.
-Si te gusta, cuando acabemos la sesión de fotos, déjatela puesta y te la llevas por equivocación no pasará nada. –dijo guiñándome el ojo.
-Pero eso es robar estaría mal. –dije riendo.
-No tranquila, la ropa que te guste te la podrías llevar…-Tenemos más igual en el almacén, a nadie le importará.
-Bueno, vale. Gracias. –le agradecí.
-Ahora ve a la sala esta donde están todos los fotógrafos, en el sector tres estará Ricky. –me dijo. – ¡Ah! Y levanta el vestido no te lo pises. Luego cuando él te diga regresa aquí.

         Y así lo hice, encontré a Ricky y me hico unas cuantas fotos, en un decorado donde había una especie de muro blanco y plantas detrás. Al acabar me enseño las fotos y me encantaron tanto como a él. Me dijo que me vaya a cambiar y lo buscará en el sector veinte. Y así hice, empecé a caminar por los pasillos de vuelta a mi camerino cuando choque con alguien.
-¡Perdóname! Lo sien… ¡¿Jessica?! ¿Qué haces tú aquí? –pregunto una voz masculina que al momento me di cuenta que era la de Charlie.