Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 41:


         Me quede en ropa interior y me puse el albornoz encima, deje mi ropa tirada en la cama y salí fuera. Shopie, sonrió y me acompaño hasta la sala de maquillaje donde había estado antes con Jade. Me sentó en una de las primeras butacas individuales como todas las demás modelos. Shopie miro los papeles de mi ficha que le acababan de pasar y llamo a otra chica, de la cual no supe nombre para que me empezara a hacer la manicura. Me las pintaron de un color ciruela, y pintaron las puntas de negro. Yo me sorprendí del buen trabajo que hacía, se nota que serían profesionales, porque yo no me las podría haber dejado así de bien ni en el doble de tiempo de lo que ella tardó. Shopie me recogió el pelo en un moño y empezó a trabajar con mi cara mientras la manicura se secaba. Primero me paso con un algodón un líquido transparente que olía a flores seguramente para limpiar el cutis o algo así.

-No aremos nada complicado, estarás lista en un ratito. –dijo ella empezando a perfilarme la línea en un ojo.

        Luego de hacerme las dos líneas, me pinto con rímel las pestañas, y puso algo de sombra, alrededor de mis ojos. Me podía ver en el espejo que tenía delante de mí, era algo sencillo pero elegante. Luego cubrió las imperfecciones de mi piel con corrector y más potingues, pero era tan sutil que apenas se notaban. Por ultimo pinto mis labio de un color rosa-rojo muy claro parecido al de mis uñas, le puso algo de brillo, lo perfilo y lo retoco hasta dejarlo perfecto.

-Ya está, perfecto. –dijo ella repasando que no se dejara nada de lo que ponía en su lista.
-Vale, te ha quedado genial, no parezco yo. –dije sonriendo mientras me miraba al espejo.
-Ese es mi trabajo. –dijo sonriendo mientras seguía mirando sus papeles. –vale ahora espera aquí en unos minutos ahora regreso. Tengo que hacerle un recogido a otra modelo. –dijo metiendo los papeles en un portafolios trasparente que llevaba incorporada cada butaca en el costado izquierdo. 
-Vale. –conteste mientras miraba las a las demás modelos por el reflejo del espejo.

         Eran todas muy diferentes, en su gran mayoría, chicas jóvenes, Rubias morenas pelirrojas, altas, más bajas, algunas llevaban un maquillaje un poco exagerado, pero no parecían quejarse. Los peinados eran muy variados, desde llevar suelto el pelo, ya sea rizado liso u ondulado a recogidos muy complejos. 

-Hola. ¿Eres nueva por aquí verdad? –pregunto la chica sentada a mi derecha que también estaba sola.
-Eh…Sí, he entrado hoy. –dije sonriente.     
-¿Tu primer día? Hum, pues lo llevas bien. -dijo sonriendo. -Soy Caitlin.
-Si supongo. –dije mirándome al espejo.
-Esto es un jaleo constante, hay mucha presión, hay que saber llevarlo. –dijo ella.

         Antes de que pudiera responder se escuchó a Jade mandando un montón de cosas a las estilistas a pleno grito. Por lo visto los papeles de unas modelos se habían mezclado, y tenían los peinados al inrevés.

-¿Y ahora que voy a hacer? –gritaba ella. – ¡Daros prisa tienen que estar listas en un cuarto de hora por favor! –dijo ella casi de los nervios.
-Como no acaben a tiempo lo tienen chungo, son muy estrictos con los horarios. –dijo Caitlin.
-Pobre Jade, es mucho trabajo coordinar todo esto ella sola. –dije mientras observábamos e caos que se empezaba a alborota en la sala.
-Sí, aunque esto no pasa cada día, es muy raro que se equivoquen. Está todo muy bien organizado. –dijo Caitlin cuando vino su maquilladora y empezó a pintarle la cara.
-Ya estoy aquí, vamos a ver. –dijo Shopie cogiendo los papeles de la butaca y leyendo lo que me tenía que hacer. –Te teñiré el pelo. Algo rubio caramelo. No te quedara muy diferente y con tu piel quedara bien. –dijo sonriente.
-Está bien. –dije yo algo preocupada. ¿Rubio? No se… Yo solo esperaba que no me quede raro.
-Tranquila quedara bien. –dijo guiñándome un ojo al ver mi cara de preocupación.
-Vale, me fio de ti. –dije sonriéndole.

         Me puso el tinte en el pelo, luego me lo lavo en una de las butacas que tenía incorporada un lavadero de cabeza como las peluquerías y me lo envolvió en una toalla antes de volver a sentarme en la butaca donde estaba antes. Me lo desenredo y me lo cortaron un poco las puntas para igualarlo. Con un secador eléctrico empezó a secarlo. El color realmente había quedado bonito, no era muy diferente, pero no destacaba demasiado. Era fresco y natural según Shopie. Cuando lo seco del todo miro los papeles otra vez, y empezó a alisármelo con una plancha de pelo. Al acabar, con el secador y cepillo, lo ondulo un poco para que pareciera lo más natural posible.

-Ya estas lista. Ahora ve a tu camerino ahí estará Clary y te vestirá. –dijo Shopie, antes de dar media vuelta he irse a su próxima modelo.

         Me levante, luego de mirarme una última vez al espejo, me dirigí a mi camerino por los pasillos. Al entrar dentro Clary estaba ordenando en el perchero que tenía ruedas para poder moverlo la ropa.

-¡Oh! Ya estás aquí, ven, ahora te paso lo que te tendrás que poner. 24A…Vale ya lo tengo. -dijo dejando sus papeles en la mesita del té.
-Primero son unos cuantos conjuntos pero bueno, creo que las primeras fotos las tendrás que hacer con otra chica. –dijo ella.
-Eso está bien. –dije con curiosidad.
-Ten primero esto. -dijo pasándome vestido de seda negro muy bastante largo. Me la parte que cubría el pecho se unía en la espalda y el cuello y la parte de abajo estaba unida por delante a la de arriba dejando bastante cacho de mi espalda al aire. – ¿Quieres que salga fuera? O puedes cambiarte en el baño si quieres. –dijo ella.
-No…Tranquila no me importa que estés aquí. -dije mientras me quitaba la bata y me ponía el vestido, ella me ayudo y me lo ato a la espalda.
-Te queda muy bien, no hará falta que lo ajuste más. –dijo sonriente. –Ahora ponte estos zapatos. Dijo pasándome unos tacones de color beige.
-Vale. -dije yo, no estaba acostumbrada a andar con algo tan alto, pero no proteste.
-Por ultimo ten. –me dio una pulsera en la mano izquierda a juego con el vestido y los zapatos.
-Qué bonita. –dije al verla.
-Si te gusta, cuando acabemos la sesión de fotos, déjatela puesta y te la llevas por equivocación no pasará nada. –dijo guiñándome el ojo.
-Pero eso es robar estaría mal. –dije riendo.
-No tranquila, la ropa que te guste te la podrías llevar…-Tenemos más igual en el almacén, a nadie le importará.
-Bueno, vale. Gracias. –le agradecí.
-Ahora ve a la sala esta donde están todos los fotógrafos, en el sector tres estará Ricky. –me dijo. – ¡Ah! Y levanta el vestido no te lo pises. Luego cuando él te diga regresa aquí.

         Y así lo hice, encontré a Ricky y me hico unas cuantas fotos, en un decorado donde había una especie de muro blanco y plantas detrás. Al acabar me enseño las fotos y me encantaron tanto como a él. Me dijo que me vaya a cambiar y lo buscará en el sector veinte. Y así hice, empecé a caminar por los pasillos de vuelta a mi camerino cuando choque con alguien.
-¡Perdóname! Lo sien… ¡¿Jessica?! ¿Qué haces tú aquí? –pregunto una voz masculina que al momento me di cuenta que era la de Charlie. 


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