Hoy me desperté fui a desayunar con
Abie y Austin que se habían despertado a la misma hora que yo. Les pregunté
donde habían estado ayer porque no los había visto hasta luego de que acabe de
“trabajar” y tenía curiosidad. Ellos me explicaron que estuvieron con sus
padres mirando casas y no hice mucho por la mañana, pero todo el mundo actuaba
de una forma extraña. Mi madre seguramente sabía algo que yo no y no me lo
quería explicar. Austin sonreía siempre que le decía algo, no es que este mal,
pero lo conozco y él también sabe algo que yo no. Luego Abie, que cuando le
preguntaba cambiaba de tema o se entretenía con cualquier cosa escaqueándose de
mí. Pasaron horas y más o menos para eso de las seis de la tarde Kat se
presentó en casa, con un vestido muy bonito, y me obligo a vestirme
apropiadamente según ella. Pregunte mil veces el porqué de todo aquello pero
ella no se dignó a contestarme mientras se reía y me metía prisa. Al acabar
cuando subí con Kat al comedor encontré a Austin con las llaves de su coche en
la mano justo en la puerta de entrada y a Abie a su lado. Los dos se habían
puesto otra ropa, y seguramente íbamos a algún lugar todos juntos pero al
parecer todo el mundo lo sabía menos yo.
-¿Y
bien? ¿Alguien me va a decir que está pasando? –pregunté sabiendo que tramaban
algo.
-No.
–dijo Kat riendo. –ya lo veras es una sorpresa. –dijo sonriente mientras abría
la puerta.
-No,
no pienso ir a ningún lado hasta que vosotros tres no me digas donde vamos.
–dije alejándome de la puerta. Mientras cruzaba los brazos.
-¿Aun
no os habéis ido? –pregunto mi madre que estaba en la cocina.
-¿Qué
demonios? ¿Tú también mama?-le pregunté.
-No
se dé qué hablas. –dijo ella riendo, estaba claro que sí.
-Jess,
si no te mueves recurriremos al plan B. –dijo Abie mientras miraba a Kat
sonriente.
-Pero
decidme dónde vamos. –exigí poniéndome de morritos.
-No.
Es sorpresa. –repitió Kat.
-Pues
no voy. –les dije sonriente.
-Tu
misma, plan B chicas. –dijo Austin cuando se acercó a mí de repente y me cogió
como si fuera un saco de patatas sacándome fuera de la casa mientras las chicas
reían y salían fuera detrás de nosotros.
-¡Esta
bien! –me rendí. –Iré. –dije antes de que Austin me dejara otra vez en el
suelo.
Después de eso, cogimos el coche de
Austin, el blanco, y nos dirigimos a
algún sitio. No tardamos mucho en llegar a la zona cara que estaba pasando el
instituto. Cuando empecé a tener sospechas de dónde íbamos, ya que ya había ido
por allí antes. Y como sospechaba íbamos a donde creía que íbamos, a la casa de
Charlie.
-¿Qué
demonios hacemos en la casa de Charlie? –pregunté riendo. -¿Además, como sabéis
que vive aquí? –dije entrecerrándoles los ojos.
-Míralo
tú misma. –dijo Abie señalando la puerta.
No me moleste en seguir preguntando
nada mientras golpeé la puerta muerta de curiosidad. Unos segundos más tarde
Charlie abrió la puerta saludándonos. Me dio un abrazo, igual que a las chicas
e hizo un saludo de esos que hacen los chicos con los hombros mientras
conversaba con Austin. Ósea, que se conocían, y yo no tenía ni idea. Charlie me
tapaba los ojos con las manos cuando nos indicó que entráramos. Como ya conocía
su casa supe que nos dirigíamos hacia la parte de la piscina. Escuchaba voces
cuando él se apartó para que pudiera ver. Había mucha gente ahí, pero todos
amigos. Para empezar, Betty, Vane, Pixie estaban sentadas en una mesa donde
había mucha comida para picar mientras gritaban mi nombre. Y luego los
chicos, Kevin, Adam, Ryan, Dylan y Andy
las imitaban con una voz chillona mientras tomaban algunos refrescos en la
misma mesa. Me eche a reír, por todo aquello mientras se levantaban todos para
saludarme.
-¡Feliz
cumpleaños! –grito Kat detrás mío.
-¿Y
esto es por mí? –pregunté sorprendida.
-Tu
cumpleaños fue el miércoles y Kat nos obligó a todos a organizarte algo. –dijo
Ryan riendo.
-No
ha costado nada que no te enteraras, estabas muy metida en tus asuntos. –dijo
Abie riendo.
-Eso
es verdad. –la apoyo Austin riendo.
-Muchas
gracias chicos, enserio. –les agradecí al ver a todos ahí.
-Somos
los mejores lo sabemos. -dijo Andy riendo. –Oye te has cambiado de look. ¿No?
–pregunto luego.
-Te
queda muy bien. –dijo Adam antes de darme un beso.
-Si,
además, dijiste que sería un buen sitio para organizar fiestas. ¿No Jess? –dijo
Charlie sonriente antes de cerrar con fuerza la boca al darse cuenta de lo que
había dicho.
-Sí,
es verdad. –dije recordando el día que estuve aquí, y sin darme cuenta justo
luego de responder de lo que sestaba diciendo.
-¿Y
eso? ¿Habías venido? –preguntó Pixie.
Me quede en blanco, no sabía cómo
responder a eso. No podía decir que si, sin tener que explicarles y sobre todo
a Adam lo del “incidente” con Jacob. La muñeca ya casi estaba curada, apenas se
notaba la marca pero seguía poniéndole maquillaje por muy ridículo que podía
llegara a ser. Y la de la cintura no era nada comparada con los moratones que
me aparecieron por el segundo “incidente” en el parque con Ryan y Dylan. En
fin, ojala Pixie no lo hubiera preguntado. Le estaba por decir que lo había
visto por fotos o algo así como escusa pero Charlie respondió antes.
-Sí,
ahora trabaja con migo, y el otro día a la salida, pasamos por aquí porque
tenía que coger unas cosas y luego la lleves a su casa para que no fuera
caminando. –dijo muy creíblemente mientras Adam lo escuchaba atentamente.
-Oh
eso está bien. –dijo Ryan sonriente mientras le daba un trago a una cerveza.
-¿Y
tú qué haces bebiendo? –dije yo al verlo.
-Bueno,
faltan meses para que cumpla los dieciocho, eso solo es tiempo muchos segundos
si lo piensas bien, no pasa nada. –dijo luego de mirar la botella.
-¡Qué
más da! Nadie lo sabrá y no pasa nada, estamos aquí para divertirnos, además
hay tres mayores de edad presentes controlándolo todo. –dijo Charlie mientras
reía.
-Si
solo son unos segundos entonces da igual. –dije riendo con los demás.
-¡Entonces
no perdamos más tiempo! –dijo riendo Dylan mientras ponía en aire otra cerveza
igual a la de Ryan.
-¡Por
Jessica! –grito Austin mientras los demás también cogíamos algo de bebida.
-¡Que
empiece la fiesta! –dijo Kat dándole al Play de un altavoz que estaba cerca de
la mesa para que empezara a sonar la música.
Todo era genial. ¿Qué podría salir mal?
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