Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 42:


-¿Charlie? ¿Y tú que haces aquí sí se puede saber? –dije yo sorprendida.
-He preguntado primero, y trabajo aquí. –dijo él que parecía igual de sorprendido que yo.
-¡Charlie deja de hablar ahora, te necesitan en peluquería! –dijo Jade cogiéndolo del brazo y arrastrándolo sin que yo le pudiera contestar.

         Me dirigí hacia mi camerino sin entretenerme y esta vez Clary me vistió con unos tejanos modernos rotos, una camiseta de tirantes negra simple, una chaqueta de cuero negra y unas zapatillas “converse” negras.

-Te queda bien, es una suerte. –dijo Clary contenta. –Oye luego ponte estos otros conjuntos. -dijo dejándome tres más en el sofá. –Tengo que ir a vestir a otra modelo. –continuó antes de salir por la puerta y dejarme sola.
-Vale. –dije en voz alta cuando estaba sola.

         Me dirigí hacia el sector veinte como me había dicho Ricky, y cuando lo vi, se acercó a mí aprobando lo que llevaba puesto con la mirada.
-Esta vez será más sencillo Jessica, solo tendrás que ponerte delante de este fondo gris. –dijo soñándolo con el meñique lo cual quedó muy raro.

-Vale, apropósito Ricky, llámame Jess. –dije haciendo lo que me decía.
-Jess… Sí, es más corto me gusta. –dijo sonriente.
-¿Oye, desde cuando llevas haciendo esto? –me preguntó.
-Eh...Acabó de comenzar…-le dije con miedo a que estuviera haciendo algo mal.
-¿Esta semana? –dijo sorprendido mientras otro flash salía disparado de su cámara.
-Hoy. –contesté.
-¿Me tomas el pelo? –dijo con los ojos como platos.
-No. Esta mañana encontré un anunció que ponía que necesitaban a alguien y llamé. –le esplique riendo.
-¿Ósea, me estás diciendo que esta mañana llamaste, te dijeron que vinieras y sin prueba o entrevista te han dejado entrar así como así? –dijo él mientras seguía sacando fotos.
-Bueno, sí, dijeron que era urgente. –dije encogiéndome de hombros.
-Sí, íbamos con retraso luego de que tres chicas se fueran. Tu eres la última que ha entrado creo. –dijo él concentrándose en la cámara de nuevo.
-Ah. –dije simplemente.
-Espera, siente por ahí. –dijo señalando unos taburetes mientras él dejaba la cámara en una mesa y se alejaba un poco mientras miraba sus papeles.
-¡Alguien, por favor, Jade! –pude escuchar que gritaba. – ¡Necesito a el numero 16A ahora en el sector veinte! –los gritos de Ricky aturdían a cualquiera.
-¡Esta de camino! –escuche la voz de Jade algo más lejos aún.
-¡Al fin, va! ¡No tengo todo el día! ¡Vamos! –dijo Ricky a la modelo que le tocaría posar con migo.

         Así, que me hacer que al fondo gris mientras miraba mis pies sumergida en mi mente, la voz de Ricky me hizo volver a la realidad.

-¡Llegas tardé vamos! –dijo el mientras arrastraba a un chico conjuntado como yo, hacia aquí.
-¡Que ya voy! -respondió –No tengo la culpa que en vestuario no se aclaren. -le dijo.
-¿Charlie? ¿Enserio? ¿Otra vez? –dije sorprendida de nuevo.
-¡No (jo*as) que me toca contigo! –dijo rindo mientras miraba nuestras ropas conjuntadas sorprendido también.
-Casualidades de la vida. –dije mientras reíamos juntos.
-¿Os conocéis? –dijo Ricky cogiendo de nuevo su cámara.
-Sí. –dijo Charlie, mirándolo por un momento. – ¿Y cómo es que estas aquí? Antes se metió Jade entre medio cunado te pregunté.
-Ah…Pues. –dije cuando Ricky se metió.
-Chicos, no quiero chafaros el rollo, pero estamos aquí por una sesión fotográfica no para charlar. –dijo haciendo señas para que nos moviéramos.
-Vale. –dije sin ganas de discutir.
-Jess tu detrás de él, Charlie más a la derecha. –dijo mientras hacíamos lo que nos decía. –Jess separa más los pies, vale así. Id moviéndoos pero despacio. –dijo él.
-A ver, Charlie ahora tú detrás, quiero que la mires con odio. –dijo Ricky.

         Hicimos lo que nos dijo, pero Charlie se empezó a reír provocando que yo también riera. Intentamos parar pero no había manera, cada cosa que nos decía Ricky acababa en desastre por culpa de nuestra risa tonta.

-¡Os queréis centrar de una vez! –dijo Ricky mosqueado.

         Me sabia mal que se enfadara, pero todo esto nos superaba. Seguimos posando como él nos decía, pero lo cambiábamos a nuestra manera, mientras seguíamos bromeando. Empezamos a lanzarnos patadas y codazos mientras nos reíamos. Charlie me cogió, por el lado no se bien como y casi me mata. En forma de “venganza” cuando  me dio la espalda salte encima de él.

-¡Loca! ¡Acosadora! ¡Bájate! –gritaba dando vueltas en círculos mientras yo le tapaba los ojos con las manos y reía.
-Vale, ya está bien, basta. –dijo Ricky sin enfadarse.
-¿Eng? –dijo Charlie cuando lo solté. – ¿Va enserio? –dijo confuso.
-¿Y las fotos? –pregunté con miedo a haberla fastidiado.
-Las he sacado mientras ibas a lo vuestro. –dijo riendo. –Esto va a dar de que hablar.
-Ah, pues vale. –dijo Charlie mientras reía.
-Vamos a los camerinos, y en cinco minutos os quiero en el sector once. -ordenó inocentemente.
-Vale. –dije yo mientras nos dirigíamos a la zona de los camerinos, nos alejamos conversando y cuando Charlie llego a su puerta y se detuvo antes de abrirla y dijo:
-¿Oye por cierto, has venido sola? –pregunto girando el picaporte de la puerta 16A.
-No, me trajo mi madre. –le expliqué.
-Está bien, pues luego te llevo a casa. ¿Te parece bien? –dijo él abriendo la puerta.
-¡Si, vale! Te veo luego. –dije alejándome por el pasillo.

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