Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 44:


         La tarde se pasó muy rápido, me lo estaba pasando genial con todo el mundo. Estuvimos sentados alrededor de la mesa charlando. Vane, trajo una cámara y nos sacaba fotos constantemente, para poder recordarlo todo. Hacíamos el tonto, hablábamos, reíamos y charlamos de cosas, al fin cosas normales. Todos nos llevábamos genial con todos, los chicos, que seguramente se habían conocido hace muy poco, parecía que se conocieran de toda la vida. Bromeaban y reían juntos como amigos de toda la vida, y la verdad, me alegraba de que no hubiera problemas.

-Hei Jess, esperad aquí. Quiero enseñaros algo. –dijo Ryan en un momento cuando entró dentro de la casa dejándonos con la intriga.
-¿Y este ahora que va a hacer? –dijo Austin riendo.
-Pues ni idea. –contestó Dylan.
-Ya está. Ten Jess cógela. Me pase por tu casa y la cogí, antes de que preguntes como la tengo. –dijo Ryan dándome mi guitarra.
-¡Oh! Vale, esto… ¿Y para que la quiero? –pregunté un poco confundida.
-Para lavarte los dientes Jess, es obvio. -se burló Betty mientras todos estallaban reír.
-¿Recuerdas la canción que empezamos en mi casa? La semana pasada. –dijo Ryan antes de sentarse con su guitarra.
-Sí, claro. ¿Por qué? –pregunté cuando Adam nos miraba apretando la mandíbula. 
-La acabe, empiezo yo y tú me sigues. –dijo acercándome la partitura muy amablemente.
-¡Oh vale! –dije yo antes de empezar.
-¡Espera! –dijo Vane. –sentaros juntos quiero haceros una foto. –dijo Cogiendo la cámara de la mesa.

         Entonces cogí y me senté en el regazo de Ryan, como pude, Ryan me paso el brazo por encima del hombro sujetando la guitarra con la otra mano y luego le saco la lengua a la cámara. Yo hice lo mismo, y unos segundos después un flash salió disparado dejándonos medio atontados. Luego le cambie la silla a Kat y me senté a lado de Ryan, para empezar a tocar la canción. Había quedado muy bien, y pareció gustar a todo el  mundo. Luego como ya era tarde pedimos unas pizzas, para cenar. Seguimos tocando acordes mientras Charlie y Austin cantaban cosas sin sentido y las chicas hacían en coro sin mucho éxito. Me dolía un poco la garganta de reír, pero me lo estaba pasando tan bien que casi ni me importaba. Luego nos pusimos a jugar a las cartas y Dylan y Kevin se empezaron a apostar cosas que ninguno de los dos cumpliría.

-¡Pues si ganó me compras un coche! –decía uno haciéndonos reír.
-¡No, si yo ganó me vas a comprar una casa! –contestaba el otro, y así toda la partida.

         Yo, Charlie y Kat empezamos a hacer trampas pasándonos cartas por debajo de la mesa para intentar ganar, cunando Pixie se dio cuenta, se chivo. Todos empezaron a gritar que era una injusticia y que tendríamos que lavar los platos luego de comer como castigo. Al ser expulsados de la partida, seguimos charlando con los que quedaban jugando que se repartieron en dos grupos. Kevin iba con Adam, Ryan, Pixie y Andy, y Dylan con Austin, Abie y Vane. Justo luego de que se anunciara un empaté sonó el timbre anunciando que era hora de cenar. Abrimos al chico de las pizzas y os sentamos fuera mientras los chicos colocaron no sé cómo, una mesita con la televisión fuera. Nos quedamos todos llenísimos. Entonces al acabar Charlie, Kat y yo tuvimos que entrar para limpiarlo todo por haber hecho trampas antes. Me lavé las manos en la concina al acabar y sin querer el maquillaje de mi muñeca se disolvió con el agua. En ese momento Ryan y Dylan entraron por la puerta mientras empezaban una lucha en el sofá. Hoy no llevaba puesta ningún brazalete como para disimular, y me daba no sé qué, que alguien preguntara, así que se me ocurrió una cosa.

-Pst, Charlie. ¿Oye, tienes algo para tapar esto? –le pregunte intentado que los demás no se enteraran.
-Uf…No lo sé. Puede que sí.  –dijo secándose limpiándose las manos con una servilleta.

         Estaba por preguntarle algo cuando me embistió y no sé cómo, acabe colgando de su hombro como un saco de patatas boca abajo.

-¡Charlie la madre que te trajo al mundo bájame! –chillaba riéndome mareada sin saber dónde estaba exactamente.
-Vamos a hacer esto una rutina cada vez que subamos. ¿Recuerdas la última vez? –me dijo riendo mientras subía las escalaras de cristal cargándome a mí como si nada.
-¡Me vas a matar! –chille riendo.
-¡He vosotros! ¡No os escaqueéis! –gritó Kat al vernos.
-¡Nah! ¡Muy tarde! –grito Charlie antes de llegar al piso de arriba mientras reíamos a carcajadas.

         Cruzamos el pasillo, y entramos en su habitación, que estaba bastante ordenada. Me dejo con cuidado en el suelo, y yo me senté en la cama, porqué sino me iba a caer al suelo mientras Charlie se reía de mí. Él se dirigió a su armario y empezó a rebuscar entre los cajones. Salgo un boté de color negro, y lo sacudió antes de ver si salía algo de dentro. Seguramente no quedaba nada dentro pero le dije que me lo pasara a mí para probar. Le levante la tapa, y empecé a hacer fuerza contra el colchón cuando el maquillaje salió disparado del boté y cubrió todo el pantalón y la camiseta negra de Charlie. Me puse una mano en la boca cuando empecé a mearme de la risa, no literalmente claro.

-¡Pero que haz echo! Esto es por tu culpa Jessica. –dijo riendo por lo bajo mientras miraba su ropa llena de un mejunje del color de su carne.

         Él con la mano, saco algo de maquillaje su camiseta y lo puso en mi mano, para que me lo pusiera en la muñeca, y se encerró en el baño para cambiarse la ropa. No pude aguantar la risa, y empecé a reírme en voz alta cuando acabé de cubrir mi muñeca y me puse en pie.

-¡Mas te vale no reír Jessica! O cuando salga….
-¿Si no que? No te tengo miedo. –dije riéndome aún más en tonó vacilante dándole la espalda a la puerta del baño.
         En ese momento, antes de que pudiera reaccionar Charlie salió del baño corriendo y me tiro a encima de la cama boca abajo y el me aplastaba para que no pudiera moverme.

-¡¡¡¡¡Ah!!!! –grite por el susto.
-¿Que te he dicho, que no hicieras? –dijo con voz amenazante mientras intentaba aguantar una carcajada.
-Nada, yo no he escuchado nada. –dije riendo.

         Me dijo que retirara lo que había dicho antes de intentar hacerme cosquillas en las costillas con los dedos. Pero no consiguió que me riera, me dolió, ya que me había tocado donde los chicos del parque me pegaron.

-No, para Charlie, me duele. –dije apretando los dientes.
-¿Te he hecho daño? –dijo preocupado apartándose a un lado para poder mirarme.
-No, tu no. Un incidente cuando estuve con Ryan el otro día. No pasa nada, se me está curando. –dije levantándome la camiseta para enseñarle el morado que se extendía de mis costillas a mi espalda. 
-Madre mía. Lo siento. No era mi intención. Jassica…-se lamentó cunado lo interrumpí con un abrazó.
-Te perdono, tranquilo. –dije intentado que se callara. Esto…Charlie…Que haces medio desnudo. –dije riendo al verlo solo en boxers.
-Las prisas. –dijo encogiéndose de hombros cuando me puse boca arriba y me cogió para inmovilizarme. -¿Te molesta? –dijo seductoramente antes de reír.
-Un poco, suéltame. –dije riéndome por lo bajo.
-No, ahora por no hacerme caso que quedas aquí. –dijo cuándo con una mano puso las mías arriba de mi cabeza para que no pudiera moverme.
-Loco, cállate. –dije riendo.
-Repite eso no lo he escuchado bien. –dijo el entrecerrando los ojos.
-Que gracias. Por todo, enserio. –le dije cuando escuche un ruido que venia del pasillo, aunque no hice caso.
-Ah eso me parecía. –dijo cuándo me observaba curioso. –Oye…Esto… ¿Le has explicado a alguien lo que paso el día que viniste? –preguntó en voz baja.
-Eh…No. –dije negando con la cabeza. –Se lo iba  a explicar a Adam, pero no me atreví.
-Se pondrá furioso. –dijo el riendo por lo bajo acercándose más a mí y haciendo que su peso no dejara mover mi cuerpo.
-Si se lo explicamos… ¿Hagámoslo los dos vale?-le dije pensativa. –A lo mejor así… No se enfada tanto, fue un accidente. –continué.
-Vale, esperemos a estar solos mejor. –susurró él mirándome a los ojos mientras me soltaba las manos y yo las ponía en su nuca y él apoyaba sus cosos a mis lados dándome algo más de movilidad.
-Enserio Charlie, muchas gracias… Eres muy importante para mí, no sé cómo decirlo. –dije agradecida por la forma en que me trataba, me cuida como a una hermana. –te quiero. –susurré sonriente.
-Y yo, ya lo sabes. –me devolvió la sonrisa antes de darme un suave beso en la mejilla.
-¡¡Vale ya!! ¡Al menos cerrad la puerta! ¡Pero qué es esto! ¡Jo*er! ¡¿Enserio?! ¡Iros a la mierda! –y luego de un seguido de tacos más, Adam entro por la puerta de la habitación gritando como un animal. 

CAPÍTULO 43:


         Hoy me desperté fui a desayunar con Abie y Austin que se habían despertado a la misma hora que yo. Les pregunté donde habían estado ayer porque no los había visto hasta luego de que acabe de “trabajar” y tenía curiosidad. Ellos me explicaron que estuvieron con sus padres mirando casas y no hice mucho por la mañana, pero todo el mundo actuaba de una forma extraña. Mi madre seguramente sabía algo que yo no y no me lo quería explicar. Austin sonreía siempre que le decía algo, no es que este mal, pero lo conozco y él también sabe algo que yo no. Luego Abie, que cuando le preguntaba cambiaba de tema o se entretenía con cualquier cosa escaqueándose de mí. Pasaron horas y más o menos para eso de las seis de la tarde Kat se presentó en casa, con un vestido muy bonito, y me obligo a vestirme apropiadamente según ella. Pregunte mil veces el porqué de todo aquello pero ella no se dignó a contestarme mientras se reía y me metía prisa. Al acabar cuando subí con Kat al comedor encontré a Austin con las llaves de su coche en la mano justo en la puerta de entrada y a Abie a su lado. Los dos se habían puesto otra ropa, y seguramente íbamos a algún lugar todos juntos pero al parecer todo el mundo lo sabía menos yo.

-¿Y bien? ¿Alguien me va a decir que está pasando? –pregunté sabiendo que tramaban algo.
-No. –dijo Kat riendo. –ya lo veras es una sorpresa. –dijo sonriente mientras abría la puerta.
-No, no pienso ir a ningún lado hasta que vosotros tres no me digas donde vamos. –dije alejándome de la puerta. Mientras cruzaba los brazos.
-¿Aun no os habéis ido? –pregunto mi madre que estaba en la cocina.
-¿Qué demonios? ¿Tú también mama?-le pregunté.
-No se dé qué hablas. –dijo ella riendo, estaba claro que sí.
-Jess, si no te mueves recurriremos al plan B. –dijo Abie mientras miraba a Kat sonriente.
-Pero decidme dónde vamos. –exigí poniéndome de morritos.
-No. Es sorpresa. –repitió Kat.
-Pues no voy. –les dije sonriente.
-Tu misma, plan B chicas. –dijo Austin cuando se acercó a mí de repente y me cogió como si fuera un saco de patatas sacándome fuera de la casa mientras las chicas reían y salían fuera detrás de nosotros.
-¡Esta bien! –me rendí. –Iré. –dije antes de que Austin me dejara otra vez en el suelo.

         Después de eso, cogimos el coche de Austin, el blanco,  y nos dirigimos a algún sitio. No tardamos mucho en llegar a la zona cara que estaba pasando el instituto. Cuando empecé a tener sospechas de dónde íbamos, ya que ya había ido por allí antes. Y como sospechaba íbamos a donde creía que íbamos, a la casa de Charlie.
-¿Qué demonios hacemos en la casa de Charlie? –pregunté riendo. -¿Además, como sabéis que vive aquí? –dije entrecerrándoles los ojos.
-Míralo tú misma. –dijo Abie señalando la puerta.

         No me moleste en seguir preguntando nada mientras golpeé la puerta muerta de curiosidad. Unos segundos más tarde Charlie abrió la puerta saludándonos. Me dio un abrazo, igual que a las chicas e hizo un saludo de esos que hacen los chicos con los hombros mientras conversaba con Austin. Ósea, que se conocían, y yo no tenía ni idea. Charlie me tapaba los ojos con las manos cuando nos indicó que entráramos. Como ya conocía su casa supe que nos dirigíamos hacia la parte de la piscina. Escuchaba voces cuando él se apartó para que pudiera ver. Había mucha gente ahí, pero todos amigos. Para empezar, Betty, Vane, Pixie estaban sentadas en una mesa donde había mucha comida para picar mientras gritaban mi nombre. Y luego los chicos,  Kevin, Adam, Ryan, Dylan y Andy las imitaban con una voz chillona mientras tomaban algunos refrescos en la misma mesa. Me eche a reír, por todo aquello mientras se levantaban todos para saludarme.

-¡Feliz cumpleaños! –grito Kat detrás mío.
-¿Y esto es por mí? –pregunté sorprendida.
-Tu cumpleaños fue el miércoles y Kat nos obligó a todos a organizarte algo. –dijo Ryan riendo.
-No ha costado nada que no te enteraras, estabas muy metida en tus asuntos. –dijo Abie riendo.
-Eso es verdad. –la apoyo Austin riendo.
-Muchas gracias chicos, enserio. –les agradecí al ver a todos ahí.
-Somos los mejores lo sabemos. -dijo Andy riendo. –Oye te has cambiado de look. ¿No? –pregunto luego.
-Te queda muy bien. –dijo Adam antes de darme un beso.
-Si, además, dijiste que sería un buen sitio para organizar fiestas. ¿No Jess? –dijo Charlie sonriente antes de cerrar con fuerza la boca al darse cuenta de lo que había dicho.
-Sí, es verdad. –dije recordando el día que estuve aquí, y sin darme cuenta justo luego de responder de lo que sestaba diciendo.
-¿Y eso? ¿Habías venido? –preguntó Pixie.

         Me quede en blanco, no sabía cómo responder a eso. No podía decir que si, sin tener que explicarles y sobre todo a Adam lo del “incidente” con Jacob. La muñeca ya casi estaba curada, apenas se notaba la marca pero seguía poniéndole maquillaje por muy ridículo que podía llegara a ser. Y la de la cintura no era nada comparada con los moratones que me aparecieron por el segundo “incidente” en el parque con Ryan y Dylan. En fin, ojala Pixie no lo hubiera preguntado. Le estaba por decir que lo había visto por fotos o algo así como escusa pero Charlie respondió antes.
-Sí, ahora trabaja con migo, y el otro día a la salida, pasamos por aquí porque tenía que coger unas cosas y luego la lleves a su casa para que no fuera caminando. –dijo muy creíblemente mientras Adam lo escuchaba atentamente.

-Oh eso está bien. –dijo Ryan sonriente mientras le daba un trago a una cerveza.
-¿Y tú qué haces bebiendo? –dije yo al verlo.
-Bueno, faltan meses para que cumpla los dieciocho, eso solo es tiempo muchos segundos si lo piensas bien, no pasa nada. –dijo luego de mirar la botella.
-¡Qué más da! Nadie lo sabrá y no pasa nada, estamos aquí para divertirnos, además hay tres mayores de edad presentes controlándolo todo. –dijo Charlie mientras reía.
-Si solo son unos segundos entonces da igual. –dije riendo con los demás.
-¡Entonces no perdamos más tiempo! –dijo riendo Dylan mientras ponía en aire otra cerveza igual a la de Ryan.
-¡Por Jessica! –grito Austin mientras los demás también cogíamos algo de bebida.
-¡Que empiece la fiesta! –dijo Kat dándole al Play de un altavoz que estaba cerca de la mesa para que empezara a sonar la música.

         Todo era genial. ¿Qué podría salir mal?

CAPÍTULO 42:


-¿Charlie? ¿Y tú que haces aquí sí se puede saber? –dije yo sorprendida.
-He preguntado primero, y trabajo aquí. –dijo él que parecía igual de sorprendido que yo.
-¡Charlie deja de hablar ahora, te necesitan en peluquería! –dijo Jade cogiéndolo del brazo y arrastrándolo sin que yo le pudiera contestar.

         Me dirigí hacia mi camerino sin entretenerme y esta vez Clary me vistió con unos tejanos modernos rotos, una camiseta de tirantes negra simple, una chaqueta de cuero negra y unas zapatillas “converse” negras.

-Te queda bien, es una suerte. –dijo Clary contenta. –Oye luego ponte estos otros conjuntos. -dijo dejándome tres más en el sofá. –Tengo que ir a vestir a otra modelo. –continuó antes de salir por la puerta y dejarme sola.
-Vale. –dije en voz alta cuando estaba sola.

         Me dirigí hacia el sector veinte como me había dicho Ricky, y cuando lo vi, se acercó a mí aprobando lo que llevaba puesto con la mirada.
-Esta vez será más sencillo Jessica, solo tendrás que ponerte delante de este fondo gris. –dijo soñándolo con el meñique lo cual quedó muy raro.

-Vale, apropósito Ricky, llámame Jess. –dije haciendo lo que me decía.
-Jess… Sí, es más corto me gusta. –dijo sonriente.
-¿Oye, desde cuando llevas haciendo esto? –me preguntó.
-Eh...Acabó de comenzar…-le dije con miedo a que estuviera haciendo algo mal.
-¿Esta semana? –dijo sorprendido mientras otro flash salía disparado de su cámara.
-Hoy. –contesté.
-¿Me tomas el pelo? –dijo con los ojos como platos.
-No. Esta mañana encontré un anunció que ponía que necesitaban a alguien y llamé. –le esplique riendo.
-¿Ósea, me estás diciendo que esta mañana llamaste, te dijeron que vinieras y sin prueba o entrevista te han dejado entrar así como así? –dijo él mientras seguía sacando fotos.
-Bueno, sí, dijeron que era urgente. –dije encogiéndome de hombros.
-Sí, íbamos con retraso luego de que tres chicas se fueran. Tu eres la última que ha entrado creo. –dijo él concentrándose en la cámara de nuevo.
-Ah. –dije simplemente.
-Espera, siente por ahí. –dijo señalando unos taburetes mientras él dejaba la cámara en una mesa y se alejaba un poco mientras miraba sus papeles.
-¡Alguien, por favor, Jade! –pude escuchar que gritaba. – ¡Necesito a el numero 16A ahora en el sector veinte! –los gritos de Ricky aturdían a cualquiera.
-¡Esta de camino! –escuche la voz de Jade algo más lejos aún.
-¡Al fin, va! ¡No tengo todo el día! ¡Vamos! –dijo Ricky a la modelo que le tocaría posar con migo.

         Así, que me hacer que al fondo gris mientras miraba mis pies sumergida en mi mente, la voz de Ricky me hizo volver a la realidad.

-¡Llegas tardé vamos! –dijo el mientras arrastraba a un chico conjuntado como yo, hacia aquí.
-¡Que ya voy! -respondió –No tengo la culpa que en vestuario no se aclaren. -le dijo.
-¿Charlie? ¿Enserio? ¿Otra vez? –dije sorprendida de nuevo.
-¡No (jo*as) que me toca contigo! –dijo rindo mientras miraba nuestras ropas conjuntadas sorprendido también.
-Casualidades de la vida. –dije mientras reíamos juntos.
-¿Os conocéis? –dijo Ricky cogiendo de nuevo su cámara.
-Sí. –dijo Charlie, mirándolo por un momento. – ¿Y cómo es que estas aquí? Antes se metió Jade entre medio cunado te pregunté.
-Ah…Pues. –dije cuando Ricky se metió.
-Chicos, no quiero chafaros el rollo, pero estamos aquí por una sesión fotográfica no para charlar. –dijo haciendo señas para que nos moviéramos.
-Vale. –dije sin ganas de discutir.
-Jess tu detrás de él, Charlie más a la derecha. –dijo mientras hacíamos lo que nos decía. –Jess separa más los pies, vale así. Id moviéndoos pero despacio. –dijo él.
-A ver, Charlie ahora tú detrás, quiero que la mires con odio. –dijo Ricky.

         Hicimos lo que nos dijo, pero Charlie se empezó a reír provocando que yo también riera. Intentamos parar pero no había manera, cada cosa que nos decía Ricky acababa en desastre por culpa de nuestra risa tonta.

-¡Os queréis centrar de una vez! –dijo Ricky mosqueado.

         Me sabia mal que se enfadara, pero todo esto nos superaba. Seguimos posando como él nos decía, pero lo cambiábamos a nuestra manera, mientras seguíamos bromeando. Empezamos a lanzarnos patadas y codazos mientras nos reíamos. Charlie me cogió, por el lado no se bien como y casi me mata. En forma de “venganza” cuando  me dio la espalda salte encima de él.

-¡Loca! ¡Acosadora! ¡Bájate! –gritaba dando vueltas en círculos mientras yo le tapaba los ojos con las manos y reía.
-Vale, ya está bien, basta. –dijo Ricky sin enfadarse.
-¿Eng? –dijo Charlie cuando lo solté. – ¿Va enserio? –dijo confuso.
-¿Y las fotos? –pregunté con miedo a haberla fastidiado.
-Las he sacado mientras ibas a lo vuestro. –dijo riendo. –Esto va a dar de que hablar.
-Ah, pues vale. –dijo Charlie mientras reía.
-Vamos a los camerinos, y en cinco minutos os quiero en el sector once. -ordenó inocentemente.
-Vale. –dije yo mientras nos dirigíamos a la zona de los camerinos, nos alejamos conversando y cuando Charlie llego a su puerta y se detuvo antes de abrirla y dijo:
-¿Oye por cierto, has venido sola? –pregunto girando el picaporte de la puerta 16A.
-No, me trajo mi madre. –le expliqué.
-Está bien, pues luego te llevo a casa. ¿Te parece bien? –dijo él abriendo la puerta.
-¡Si, vale! Te veo luego. –dije alejándome por el pasillo.

CAPÍTULO 41:


         Me quede en ropa interior y me puse el albornoz encima, deje mi ropa tirada en la cama y salí fuera. Shopie, sonrió y me acompaño hasta la sala de maquillaje donde había estado antes con Jade. Me sentó en una de las primeras butacas individuales como todas las demás modelos. Shopie miro los papeles de mi ficha que le acababan de pasar y llamo a otra chica, de la cual no supe nombre para que me empezara a hacer la manicura. Me las pintaron de un color ciruela, y pintaron las puntas de negro. Yo me sorprendí del buen trabajo que hacía, se nota que serían profesionales, porque yo no me las podría haber dejado así de bien ni en el doble de tiempo de lo que ella tardó. Shopie me recogió el pelo en un moño y empezó a trabajar con mi cara mientras la manicura se secaba. Primero me paso con un algodón un líquido transparente que olía a flores seguramente para limpiar el cutis o algo así.

-No aremos nada complicado, estarás lista en un ratito. –dijo ella empezando a perfilarme la línea en un ojo.

        Luego de hacerme las dos líneas, me pinto con rímel las pestañas, y puso algo de sombra, alrededor de mis ojos. Me podía ver en el espejo que tenía delante de mí, era algo sencillo pero elegante. Luego cubrió las imperfecciones de mi piel con corrector y más potingues, pero era tan sutil que apenas se notaban. Por ultimo pinto mis labio de un color rosa-rojo muy claro parecido al de mis uñas, le puso algo de brillo, lo perfilo y lo retoco hasta dejarlo perfecto.

-Ya está, perfecto. –dijo ella repasando que no se dejara nada de lo que ponía en su lista.
-Vale, te ha quedado genial, no parezco yo. –dije sonriendo mientras me miraba al espejo.
-Ese es mi trabajo. –dijo sonriendo mientras seguía mirando sus papeles. –vale ahora espera aquí en unos minutos ahora regreso. Tengo que hacerle un recogido a otra modelo. –dijo metiendo los papeles en un portafolios trasparente que llevaba incorporada cada butaca en el costado izquierdo. 
-Vale. –conteste mientras miraba las a las demás modelos por el reflejo del espejo.

         Eran todas muy diferentes, en su gran mayoría, chicas jóvenes, Rubias morenas pelirrojas, altas, más bajas, algunas llevaban un maquillaje un poco exagerado, pero no parecían quejarse. Los peinados eran muy variados, desde llevar suelto el pelo, ya sea rizado liso u ondulado a recogidos muy complejos. 

-Hola. ¿Eres nueva por aquí verdad? –pregunto la chica sentada a mi derecha que también estaba sola.
-Eh…Sí, he entrado hoy. –dije sonriente.     
-¿Tu primer día? Hum, pues lo llevas bien. -dijo sonriendo. -Soy Caitlin.
-Si supongo. –dije mirándome al espejo.
-Esto es un jaleo constante, hay mucha presión, hay que saber llevarlo. –dijo ella.

         Antes de que pudiera responder se escuchó a Jade mandando un montón de cosas a las estilistas a pleno grito. Por lo visto los papeles de unas modelos se habían mezclado, y tenían los peinados al inrevés.

-¿Y ahora que voy a hacer? –gritaba ella. – ¡Daros prisa tienen que estar listas en un cuarto de hora por favor! –dijo ella casi de los nervios.
-Como no acaben a tiempo lo tienen chungo, son muy estrictos con los horarios. –dijo Caitlin.
-Pobre Jade, es mucho trabajo coordinar todo esto ella sola. –dije mientras observábamos e caos que se empezaba a alborota en la sala.
-Sí, aunque esto no pasa cada día, es muy raro que se equivoquen. Está todo muy bien organizado. –dijo Caitlin cuando vino su maquilladora y empezó a pintarle la cara.
-Ya estoy aquí, vamos a ver. –dijo Shopie cogiendo los papeles de la butaca y leyendo lo que me tenía que hacer. –Te teñiré el pelo. Algo rubio caramelo. No te quedara muy diferente y con tu piel quedara bien. –dijo sonriente.
-Está bien. –dije yo algo preocupada. ¿Rubio? No se… Yo solo esperaba que no me quede raro.
-Tranquila quedara bien. –dijo guiñándome un ojo al ver mi cara de preocupación.
-Vale, me fio de ti. –dije sonriéndole.

         Me puso el tinte en el pelo, luego me lo lavo en una de las butacas que tenía incorporada un lavadero de cabeza como las peluquerías y me lo envolvió en una toalla antes de volver a sentarme en la butaca donde estaba antes. Me lo desenredo y me lo cortaron un poco las puntas para igualarlo. Con un secador eléctrico empezó a secarlo. El color realmente había quedado bonito, no era muy diferente, pero no destacaba demasiado. Era fresco y natural según Shopie. Cuando lo seco del todo miro los papeles otra vez, y empezó a alisármelo con una plancha de pelo. Al acabar, con el secador y cepillo, lo ondulo un poco para que pareciera lo más natural posible.

-Ya estas lista. Ahora ve a tu camerino ahí estará Clary y te vestirá. –dijo Shopie, antes de dar media vuelta he irse a su próxima modelo.

         Me levante, luego de mirarme una última vez al espejo, me dirigí a mi camerino por los pasillos. Al entrar dentro Clary estaba ordenando en el perchero que tenía ruedas para poder moverlo la ropa.

-¡Oh! Ya estás aquí, ven, ahora te paso lo que te tendrás que poner. 24A…Vale ya lo tengo. -dijo dejando sus papeles en la mesita del té.
-Primero son unos cuantos conjuntos pero bueno, creo que las primeras fotos las tendrás que hacer con otra chica. –dijo ella.
-Eso está bien. –dije con curiosidad.
-Ten primero esto. -dijo pasándome vestido de seda negro muy bastante largo. Me la parte que cubría el pecho se unía en la espalda y el cuello y la parte de abajo estaba unida por delante a la de arriba dejando bastante cacho de mi espalda al aire. – ¿Quieres que salga fuera? O puedes cambiarte en el baño si quieres. –dijo ella.
-No…Tranquila no me importa que estés aquí. -dije mientras me quitaba la bata y me ponía el vestido, ella me ayudo y me lo ato a la espalda.
-Te queda muy bien, no hará falta que lo ajuste más. –dijo sonriente. –Ahora ponte estos zapatos. Dijo pasándome unos tacones de color beige.
-Vale. -dije yo, no estaba acostumbrada a andar con algo tan alto, pero no proteste.
-Por ultimo ten. –me dio una pulsera en la mano izquierda a juego con el vestido y los zapatos.
-Qué bonita. –dije al verla.
-Si te gusta, cuando acabemos la sesión de fotos, déjatela puesta y te la llevas por equivocación no pasará nada. –dijo guiñándome el ojo.
-Pero eso es robar estaría mal. –dije riendo.
-No tranquila, la ropa que te guste te la podrías llevar…-Tenemos más igual en el almacén, a nadie le importará.
-Bueno, vale. Gracias. –le agradecí.
-Ahora ve a la sala esta donde están todos los fotógrafos, en el sector tres estará Ricky. –me dijo. – ¡Ah! Y levanta el vestido no te lo pises. Luego cuando él te diga regresa aquí.

         Y así lo hice, encontré a Ricky y me hico unas cuantas fotos, en un decorado donde había una especie de muro blanco y plantas detrás. Al acabar me enseño las fotos y me encantaron tanto como a él. Me dijo que me vaya a cambiar y lo buscará en el sector veinte. Y así hice, empecé a caminar por los pasillos de vuelta a mi camerino cuando choque con alguien.
-¡Perdóname! Lo sien… ¡¿Jessica?! ¿Qué haces tú aquí? –pregunto una voz masculina que al momento me di cuenta que era la de Charlie. 


CAPÍTULO 40:


-¡Mama! ¡Date prisa que no quiero llegar tarde! –le dije mientras la esperaba en la puerta de entrada.
-¡Voy, voy, voy! –dijo dando saltitos mientras salía del baño.

         Yo no me había cambiado la ropa, llevaba unos shorts, una camiseta de tirantes, una camisa a cuadros encima y sandalias. No me recogí el pelo, simplemente me lo desenrede con el cepillo. Y como me dijo la chica, no me maquille. Podíamos ir caminando perfectamente, pero mi madre decidió, que iríamos en el coche. Al llegar me sorprendió que el edificio sea tan grande, tendría unas tres plantas por lo menos. El edificio era blanco, sencillo, pero tenía carteles con fotos de un montón de chicas. Estaban increíblemente bien vestidas maquilladas y peinadas. No me dio tiempo a mirarlos todos habían mucho e íbamos con prisa ya que no queríamos llegar tarde. Al entrar por la puerta, había una mesa de recepción de una madera blanca con aspecto caro, detrás de ella había una chica bastante joven de unos veinticinco años. La sala estaba llena de sofás a juego mesitas de café cuadros y demás. Realmente era un sitio donde se movía mucho dinero, todo lo que nos rodeaba tenia aspecto de ser muy caro.

-Stra. Miller? –pregunto la chica una vez nos acercamos a su mesa.
-Sí. –conteste mientras miraba a mi alrededor.
-Muy bien, firmen aquí y síganme por favor. –dijo acercándonos una carpeta con lo folios.
-Está bien. –firme en una casilla de visitas y mi madre hizo lo mismo en la de mi lado.

         La chica nos acompañó hasta un ascensor, cuando nos metimos en él, la chica presiona el botón número tres. Al abrirse las puertas, caminamos por unos pasillos hasta llegar a una puerta de cristal nublado. La chica golpeo la puerta la abrió y nos dejó entrar. Dentro había otra chica casi de la misma edad, con aspecto importante sentada en un escritorio de cristal. Nos sentamos en las sillas que había alrededor de su escritorio y la chica que nos había traído se retiró. Nos explicó como funcionaba todo. Las modelos tenían que ser siempre puntuales, y en caso de falta de asistencia tendrían que justificarla, por el motivo que sea. No enseño un montón de papeles, fotocopias y cosas que teníamos que firmar si quería empezar a trabaja allí. Luego de aclarar un par de asuntos sobre la edad ya que soy menor, llamo a otra chica la cual me explico todo a lo que se someten las modelos. Antes de una sesión fotográfica, pasaban por maquillaje, me pregunto si era alérgica a algún producto estético y me dijo que de vez en cuando a lo mejor me pondrían lentillas para cambiar el color de mis ojos. Lugo la peluquería, donde teñían, y peinaban a las modelos según necesitaran ellos. Más tarde les hacían la manicura y/o pedicura.  Por ultimo las vestían con las colecciones que tuvieran preparadas y las llevaban a decorados, donde las modelos tenían que posar como el fotógrafo asignado dijera. A mi madre y a mí nos pareció todo muy bien, así que tuvimos que firmar más papeles. Luego la chica del escritorio recibió una llamada, y nos preguntó si podía empezar ahora ya que era urgente, me enseñarían las instalaciones, mi camerino, y me presentarían al fotógrafo antes de empezar. No tuvimos inconvenientes, así que me despedí de mi madre que firmo unos cuantos papeles más y la chica que había entrado me acompaño a la planta número dos. La abrirse las puertas del ascensor, llegamos a un pasillo lleno de puertas.

-Por cierto soy Jade, la coordinadora del sector A. Estos son los camerinos, están separados por tres zonas, A, B y C, tu camerino es el 24A, primero te enseñare donde se hacen las sesiones fotográficas, las salas de maquillaje, peluquería etc. Luego te presentare al fotógrafo, te enseñare tu camerino donde podrás estar en tus tiempos libres y empezaremos si todo va bien.
-Muy bien. –asentí con la cabeza mientras caminábamos por pasillos y salas enormes.

         -Primero entramos a una sala enorme donde habían decorados de todo tipo, desde paredes lisas de color blanco, habitaciones con muebles hasta  jardines y con un montón de chicas posando y fotógrafos disparando flashes con sus cámaras. Las modelos no parecieron notar mi presencia aunque había tanta gente trabajando de arriba abajo que dudo que todos conozcan a todos. Luego entramos a otras salas llena de butacas donde peinaban, maquillaban y hacían la manicura a las modelos que estaban vestidas con un albornoz de color negro con la marca de la empresa en plateado. Con cada modelo había unas tres chicas preparándolas. Después acompaño a mi camerino. Eran habitaciones con una mesita de té, unos sofás, una cama ventanas, alfombras y muchos colgadores de metal donde estaba toda la ropa que supuestamente me tengo que probar. La sala estaba equipada a tope, tenía un montón de cosas y era muy espaciosa.

-Wau. -dije al ver todo aquello.
-Pues este es tu camerino, 24A, si necesitas alguna cosa me llamas a mí que te la intentare conseguir. -me dijo ella.
–Vale, gracias. –respondí amablemente. –mientras dejaba mi bolso en el sofá.
-Mira, este es Ricky, el fotógrafo. –dijo cuándo un chico con aire hipster, de unos veinte cinco años, entro por la puerta.
-Hola. –dijo tendiéndome una mano para saludarme.
-Hola soy Jessica. –dije amablemente.
-Lo sé, no te esperaba tan joven. ¿Eras la 24A cierto?-pregunto.
-Ah sí, eso, no te lo he dicho, cada modelo tiene el número de su camerino asignado como referencia. –me explico la chica.
-Ah, vale, sí, 24A. -dije sonriente.
-Hola yo soy Clary, tu estilista. –se presentó una chica de unos veinte y pico años también, joven, de ojos azules y pelo negro.
-Y yo soy Sophie, tu peluquera y maquilladora. –dijo una chica de pelo pelirrojo recogido, y ojos verdosos.
-Hola encantada. –les dije sonrientes.
-Está bien vale de charlas, tenemos que empezar, y como coordinadora, no podemos ir tarde. –dijo Jade haciendo que todo se pusieran en marcha.
-Vale, yo tengo a una modelo ahora, tardaré unos cuarenta y cinco minutos, luego vas tu Jessica. -dijo Ricky mientras salía del camerino.
-Muy bien, ten Jessica, quítate la ropa y ponte esto. –dijo Clary dándome un albornoz, negro como el que llevaban las demás y unas zapatillas como las de ir por casa solo que a juego con el albornoz y se fue.
-Muy bien, yo te esperaré fuera. –dijo Shopie. –Luego te acompañare para maquillarte y eso.
-Y yo estaré por aquí dando vueltas, si necesitas algo búscame cerca del catering. Y luego te traeré tus horarios de la semana que viene imprimido, ahí te pondrá los horarios que tendrás que seguir y todo para que las empleadas no te tengan que acompañar una vez conozcas esto.
-Muy bien muchas gracias Jade. –le agradecí que fuera tan amable con migo.
-Da nada cielo, venga cámbiate, no podemos ir tarde, esto es una gran responsabilidad. -dijo saliendo y cerrando la puerta detrás de ella.

CAPÍTULO 39:


         Hoy es viernes, al despertar he seguido mi rutina como cada día, vestirme peinarme, desayunar e ir al instituto con Kat. Luego al regresar tuve una charla interesante con mi madre.

-¡Hola! Ya he llegado mamá. –la avise dejando la mochila en el suelo y dirigiéndome a la cocina.
-Hola Jess cariño. –dijo ella.
-Hey ¿Cómo va la mañana? –pregunte metiéndome una patata frita de las que mi madre estaba comiendo en la boca.
-Bueno, como siempre. ¿Y tú instituto? –Dijo ella mientras ojeaba el periódico.
-Entretenido, han faltado muchos profesores. –expliqué yo.
-Eso está bien. –dijo ella
-Mama cambiando de tema, ¿Sabes que ya han sacado la nueva versión del IPhone?
-Si lo quieres te lo tendrás que pagar tú. -me dijo ella.
-Pero…Mama… -proteste. – ¿Y de dónde narices voy a sacar el dinero? No lo cago –murmure para mis adentros.
-Jessica la boca. ¿Y si te buscas un trabajo? ¿Algo los fin de semanas no te iría mal no crees? –dijo ella y yo reí pensando que era broma.
-No va en broma. Mira-dijo señalando un anuncio de camarera en un bar.-No está mal.
-Con eso no conseguiré el móvil ni en dos años. No. ¿Y además yo de camarera? No duraría una semana.
-Aquí hay otro, en un supermercado. –empezó a leer.
-No, definitivamente no. –dije algo mosqueada.
-Mira, Jess con esa actitud no vas a conseguir el móvil. -me regaño. –Ve a comprar una barra de pan y luego comeremos, ya hablaremos del tema más tarde. –me dijo.
-Está bien…-dije muy a mi pesar.

         Cogí mis llaves algo de dinero y salí por la puerta caminando dos calles hasta llegar al supermercado. Al salir de ahí, me llamo la atención un cartel que había en una farola.

URGENTE
Se busca chica de entre 16 y 20 años, para sesión fotográfica de miércoles a viernes de 18:00 a 21:00.
(En caso de menor de edad se necesita el consentimiento de adulto o tutor legal)

         Arranqué el papel, y me lo quede mirando fijamente,  pagaban exageradamente bien. Y a ver siendo sinceros, podría sacarle provecho a ese trabajo, no le veo inconvenientes, y así…En nada poder comprarme el móvil que quiero.

-¡Mama! ¡Mira lo que he encontrado! –dije cuándo entre por la puerta.
-Dime estoy aquí. –escuche su voz desde la concina.
-¿Qué te parece esto? -le pregunté enseñándole el papel.
-¡Oh! Estas muy bien. Si estas dispuesta llama. Pero solo si estas dispuesta, es una responsabilidad que debes cumplir. –me dijo luego de leer el papel.
-Está bien. Me comprometeré a hacerlo. Voy a llamar a ver qué me dicen. –dije yo cogiendo el fijo de casa y marcando el número que ponía en el papel.

“-Hola empresa de fotografía dígame –dijo una chica del otro lado del teléfono.
-Hola me llamo Jessica Miller, llamó por que he visto que necesitáis urgente una chica de entre 16 y 20 para una sesión fotográfica.
-A esta bien. Mira es urgente. ¿Tienes la edad que se pide? –me preguntó.
-Si acabo de cumplir dieciséis. –le dije.
-Está bien, ¿Tienes a un adulto que lo pueda consentir?  -preguntó.
-Sí, lo tengo. –le respondí.
-Muy bien. Dame un minuto. –dijo la chica.
-Vale.
-Srta. Miller, realmente es urgente, ¿Podría pasarse hoy a las 18:00? –preguntó.
-Sí, ningún problema.
-Está bien, le aremos una entrevista y si quiere aceptar tendrá que firmar unos papeles, como eres menor, un adulto tendrá que acompañarte para firmar también, y por último, necesitamos que no se haga peinados muy complicados para venir ni se maquille si puede ser. –me dijo.
-Muy bien, allí estaré.
-¡Oh! Otra cosita, puede que algún día, si acepta necesitemos que trabaje conjunto a otra modelo, téngalo presente. –me dijo.
-Sin ningún problema. –respondí.
-Muy bien Srta. Miller, la esperamos aquí, venga a la dirección que tiene y entre por recepción, estaré allí.
-Muy bien hasta luego. –dije yo.
-Que tenga una buena tarde Srta. Miller. –me dijo antes de colgar el teléfono.”

-¿Y bien? –preguntó mi madre.
-Quieren que vaya esta tardea una entrevista por lo visto es urgente. –dije sonriendo.
-¡Qué bien, me alegro! Mi hija va a ser modelo. –dijo contenta.
-Vamos a comer, a las seis tenemos que estar ahí. –le dije riendo.


CAPÍTULO 38:


-¡¿No me lo puedo creer que hacéis aquí chicos?! –dije super emocionada.
-¡Feliz cumpleaños! –grito Abie detrás de mí.
-Has crecido desde la última vez que nos vimos. –Dijo Austin dejándome de pie en el suelo y me saco las lágrimas de la cara antes de añadir- No llores tonta- riendo.
-¡Hablo, pero si me sacas una cabeza! –le respondí yo.
-En eso ella tiene razón. –me apoyo Kat
-Por cierto, Adam este es mi…-dije antes de ser interrumpida.
-Novio. –acabo la frase Austin antes de empezar a cagarse de risa.
-¿Pero qué? –Salté yo sorprendida- ¿A qué viene eso? –pregunte
-Jess...-empezó a decir Adam.
-No, no… Tu ni caso, es idiota.- le dije acercándome a él.
-Pero…-dijo cuándo lo interrumpí.
-No es ni mi novio ni mi ex ni nada. Es el idiota de mi primo. –dije refiriéndome a Austin con una ceja levantada.
-Ah…-dijo riendo- Por un momento había pensado que…
-No quiero saberlo –le dije riendo.
-Si mejor. –respondió él antes de que yo le diera un beso.
-¿Entonces, que, tú eres el novio del que tanto habla mi tía no? –pregunto Austin riendo.
-¿Eing? –dije yo confundida –mi madre no….
-Ella lo suponía. –me contesto Austin.
-Ah…Tendría que haberme dado cuenta, es una entrometida.-dije riendo.

         Abie puso los ojos en blanco riendo por lo que yo acababa de decir. Me acerqué a ella y la abrace todo lo fuerte que pude. Luego se unió Kat a nosotras y empezamos a hacer ruidos sin sentido con la boca mientras saltábamos y los chicos se reían juntos de nosotras.

-He vosotros dos, a callar. –dijo Abie con un tono mandón mientras ellos dos reían en sincronía como respuesta.
-Vamos dentro, chicos. –les dije abriendo la puerta.

         En ese momento cuando puse un pie en la puerta de entrada mi madre vino corriendo, sonriente.
-¡He escuchado los gritos! ¿Te gusta tu regalo de cumpleaños Jessica? –me preguntó mirando a mis primos.

-¿Esto lo has hecho tú? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? –pregunte sorprendida de que se le haya ocurrido.
-Bueno, no eras la única que los echaba de menos. –dije riendo mientras me abrazaba.
-Muchas gracias mamá eres lo mejor del mundo. –le dije súper contenta. –el mejor regalo de cumpleaños del mundo.
-Me alegro mucho que te guste. Jess…Quien es…. –dijo mirando a Adam.
-Es Adam. –dije yo sonriéndole Y Adam se estaba acercando para saludarla cuando mi madre dijo:
-Es tu nov… -Empezó cuando yo rápidamente le conteste que sí.
-¡Adam! –grito mi madre, se acercó a él y lo abrazó de repente. – ¡Bienvenido a la familia! –dijo causando que todo el mundo riera incluida yo que me tapaba los ojos con una mano.
-Mama…-dije riendo, definitivamente yo había madurado más que mi propia madre.
-¿Quién quiere comer? -dijo ella como respuesta.
-Me apunto. –dijo Adam riendo.
-Nosotros también. -dijo Abie.
-Por cierto Jess, nos quedaremos aquí definitivamente… Bueno en tu casa hasta que compremos una de por aquí, nuestros padres se han ido a no sé dónde a mirar casas o algo así. –me dijo Austin.
-¡Enserio! Madre mía o me lo puedo creer, pensaba que estarías aquí poco tiempo. –dije más contenta que nunca.
-Hemos adelantado el regreso aquí. ¿Te creías que te ibas a librar der nosotros tan fácilmente? –dijo Abie mientras los demás reían.
-¡No sabéis como me alegro! –dije abrazándolos.
-¡He hecho una lasaña de carne! –dijo mi madre entrando a la cocina.

         Pusimos la mesa para todos, hoy éramos muchos en casa, no estaba acostumbrada a comer con tanta gente. Adam y Kat avisaron a sus casas de que se quedarían a comer aquí con nosotros. En un momento se unió mi hermanito y mi padre, que al parecer hizo muy buenas migas con Adam. Austin le pidió a mi madre doble ración de lasaña como hacía de pequeño. Abie se sintió a mi lado con Kat en la mesa para empezar a comer. No paramos de reír mientras comíamos, mi madre explicaba anécdotas de cuando éramos pequeños y siempre íbamos de un sitio a otro correteando por la casa. En un momento me quede colgada en mis pensamientos mientras los miraba a todos conversar. Parecíamos una familia, bueno, aunque de sangre o no, Kat lleva tantísimos tiempo siendo mi amiga que es como una hermana y Adam, como había dicho mi madre, ya es de la familia. Cuando reaccioné, mi madre había cogido una cámara de fotos para sacarnos una foto a todos. Pienso imprimir esa foto y enmarcarla, habíamos salido todos haciendo el tonto como si tuviéramos la edad de Luke. Mi padre y mi madre haciéndole caretos a la cámara, Austin y Luke abrazados con salsa por la cara, Adam con un vaso en lleno de Coca-Cola la cabeza, y  Kat, Abie y yo, nos pusimos los cubiertos en la cara simulando bigotes. Definitivamente somos una familia muy especial.