La tarde se pasó muy rápido, me lo
estaba pasando genial con todo el mundo. Estuvimos sentados alrededor de la
mesa charlando. Vane, trajo una cámara y nos sacaba fotos constantemente, para
poder recordarlo todo. Hacíamos el tonto, hablábamos, reíamos y charlamos de
cosas, al fin cosas normales. Todos nos llevábamos genial con todos, los
chicos, que seguramente se habían conocido hace muy poco, parecía que se
conocieran de toda la vida. Bromeaban y reían juntos como amigos de toda la
vida, y la verdad, me alegraba de que no hubiera problemas.
-Hei
Jess, esperad aquí. Quiero enseñaros algo. –dijo Ryan en un momento cuando
entró dentro de la casa dejándonos con la intriga.
-¿Y
este ahora que va a hacer? –dijo Austin riendo.
-Pues
ni idea. –contestó Dylan.
-Ya
está. Ten Jess cógela. Me pase por tu casa y la cogí, antes de que preguntes
como la tengo. –dijo Ryan dándome mi guitarra.
-¡Oh!
Vale, esto… ¿Y para que la quiero? –pregunté un poco confundida.
-Para
lavarte los dientes Jess, es obvio. -se burló Betty mientras todos estallaban
reír.
-¿Recuerdas
la canción que empezamos en mi casa? La semana pasada. –dijo Ryan antes de
sentarse con su guitarra.
-Sí,
claro. ¿Por qué? –pregunté cuando Adam nos miraba apretando la mandíbula.
-La
acabe, empiezo yo y tú me sigues. –dijo acercándome la partitura muy
amablemente.
-¡Oh
vale! –dije yo antes de empezar.
-¡Espera!
–dijo Vane. –sentaros juntos quiero haceros una foto. –dijo Cogiendo la cámara
de la mesa.
Entonces cogí y me senté en el regazo
de Ryan, como pude, Ryan me paso el brazo por encima del hombro sujetando la
guitarra con la otra mano y luego le saco la lengua a la cámara. Yo hice lo
mismo, y unos segundos después un flash salió disparado dejándonos medio
atontados. Luego le cambie la silla a Kat y me senté a lado de Ryan, para
empezar a tocar la canción. Había quedado muy bien, y pareció gustar a todo
el mundo. Luego como ya era tarde
pedimos unas pizzas, para cenar. Seguimos tocando acordes mientras Charlie y
Austin cantaban cosas sin sentido y las chicas hacían en coro sin mucho éxito.
Me dolía un poco la garganta de reír, pero me lo estaba pasando tan bien que
casi ni me importaba. Luego nos pusimos a jugar a las cartas y Dylan y Kevin se
empezaron a apostar cosas que ninguno de los dos cumpliría.
-¡Pues
si ganó me compras un coche! –decía uno haciéndonos reír.
-¡No,
si yo ganó me vas a comprar una casa! –contestaba el otro, y así toda la
partida.
Yo, Charlie y Kat empezamos a hacer
trampas pasándonos cartas por debajo de la mesa para intentar ganar, cunando
Pixie se dio cuenta, se chivo. Todos empezaron a gritar que era una injusticia
y que tendríamos que lavar los platos luego de comer como castigo. Al ser
expulsados de la partida, seguimos charlando con los que quedaban jugando que
se repartieron en dos grupos. Kevin iba con Adam, Ryan, Pixie y Andy, y Dylan
con Austin, Abie y Vane. Justo luego de que se anunciara un empaté sonó el
timbre anunciando que era hora de cenar. Abrimos al chico de las pizzas y os
sentamos fuera mientras los chicos colocaron no sé cómo, una mesita con la
televisión fuera. Nos quedamos todos llenísimos. Entonces al acabar Charlie,
Kat y yo tuvimos que entrar para limpiarlo todo por haber hecho trampas antes.
Me lavé las manos en la concina al acabar y sin querer el maquillaje de mi
muñeca se disolvió con el agua. En ese momento Ryan y Dylan entraron por la
puerta mientras empezaban una lucha en el sofá. Hoy no llevaba puesta ningún
brazalete como para disimular, y me daba no sé qué, que alguien preguntara, así
que se me ocurrió una cosa.
-Pst,
Charlie. ¿Oye, tienes algo para tapar esto? –le pregunte intentado que los
demás no se enteraran.
-Uf…No
lo sé. Puede que sí. –dijo secándose
limpiándose las manos con una servilleta.
Estaba por preguntarle algo cuando me
embistió y no sé cómo, acabe colgando de su hombro como un saco de patatas boca
abajo.
-¡Charlie
la madre que te trajo al mundo bájame! –chillaba riéndome mareada sin saber
dónde estaba exactamente.
-Vamos
a hacer esto una rutina cada vez que subamos. ¿Recuerdas la última vez? –me dijo
riendo mientras subía las escalaras de cristal cargándome a mí como si nada.
-¡Me
vas a matar! –chille riendo.
-¡He
vosotros! ¡No os escaqueéis! –gritó Kat al vernos.
-¡Nah!
¡Muy tarde! –grito Charlie antes de llegar al piso de arriba mientras reíamos a
carcajadas.
Cruzamos el pasillo, y entramos en su
habitación, que estaba bastante ordenada. Me dejo con cuidado en el suelo, y yo
me senté en la cama, porqué sino me iba a caer al suelo mientras Charlie se
reía de mí. Él se dirigió a su armario y empezó a rebuscar entre los cajones.
Salgo un boté de color negro, y lo sacudió antes de ver si salía algo de
dentro. Seguramente no quedaba nada dentro pero le dije que me lo pasara a mí
para probar. Le levante la tapa, y empecé a hacer fuerza contra el colchón
cuando el maquillaje salió disparado del boté y cubrió todo el pantalón y la
camiseta negra de Charlie. Me puse una mano en la boca cuando empecé a mearme
de la risa, no literalmente claro.
-¡Pero
que haz echo! Esto es por tu culpa Jessica. –dijo riendo por lo bajo mientras
miraba su ropa llena de un mejunje del color de su carne.
Él con la mano, saco algo de maquillaje
su camiseta y lo puso en mi mano, para que me lo pusiera en la muñeca, y se
encerró en el baño para cambiarse la ropa. No pude aguantar la risa, y empecé a
reírme en voz alta cuando acabé de cubrir mi muñeca y me puse en pie.
-¡Mas
te vale no reír Jessica! O cuando salga….
-¿Si
no que? No te tengo miedo. –dije riéndome aún más en tonó vacilante dándole la
espalda a la puerta del baño.
En ese momento, antes de que pudiera
reaccionar Charlie salió del baño corriendo y me tiro a encima de la cama boca
abajo y el me aplastaba para que no pudiera moverme.
-¡¡¡¡¡Ah!!!!
–grite por el susto.
-¿Que
te he dicho, que no hicieras? –dijo con voz amenazante mientras intentaba
aguantar una carcajada.
-Nada,
yo no he escuchado nada. –dije riendo.
Me dijo que retirara lo que había dicho
antes de intentar hacerme cosquillas en las costillas con los dedos. Pero no
consiguió que me riera, me dolió, ya que me había tocado donde los chicos del
parque me pegaron.
-No,
para Charlie, me duele. –dije apretando los dientes.
-¿Te
he hecho daño? –dijo preocupado apartándose a un lado para poder mirarme.
-No,
tu no. Un incidente cuando estuve con Ryan el otro día. No pasa nada, se me
está curando. –dije levantándome la camiseta para enseñarle el morado que se
extendía de mis costillas a mi espalda.
-Madre
mía. Lo siento. No era mi intención. Jassica…-se lamentó cunado lo interrumpí
con un abrazó.
-Te
perdono, tranquilo. –dije intentado que se callara. Esto…Charlie…Que haces
medio desnudo. –dije riendo al verlo solo en boxers.
-Las
prisas. –dijo encogiéndose de hombros cuando me puse boca arriba y me cogió
para inmovilizarme. -¿Te molesta? –dijo seductoramente antes de reír.
-Un
poco, suéltame. –dije riéndome por lo bajo.
-No,
ahora por no hacerme caso que quedas aquí. –dijo cuándo con una mano puso las
mías arriba de mi cabeza para que no pudiera moverme.
-Loco,
cállate. –dije riendo.
-Repite
eso no lo he escuchado bien. –dijo el entrecerrando los ojos.
-Que
gracias. Por todo, enserio. –le dije cuando escuche un ruido que venia del
pasillo, aunque no hice caso.
-Ah
eso me parecía. –dijo cuándo me observaba curioso. –Oye…Esto… ¿Le has explicado
a alguien lo que paso el día que viniste? –preguntó en voz baja.
-Eh…No.
–dije negando con la cabeza. –Se lo iba
a explicar a Adam, pero no me atreví.
-Se
pondrá furioso. –dijo el riendo por lo bajo acercándose más a mí y haciendo que
su peso no dejara mover mi cuerpo.
-Si
se lo explicamos… ¿Hagámoslo los dos vale?-le dije pensativa. –A lo mejor así…
No se enfada tanto, fue un accidente. –continué.
-Vale,
esperemos a estar solos mejor. –susurró él mirándome a los ojos mientras me
soltaba las manos y yo las ponía en su nuca y él apoyaba sus cosos a mis lados
dándome algo más de movilidad.
-Enserio
Charlie, muchas gracias… Eres muy importante para mí, no sé cómo decirlo. –dije
agradecida por la forma en que me trataba, me cuida como a una hermana. –te
quiero. –susurré sonriente.
-Y
yo, ya lo sabes. –me devolvió la sonrisa antes de darme un suave beso en la
mejilla.
-¡¡Vale
ya!! ¡Al menos cerrad la puerta! ¡Pero qué es esto! ¡Jo*er! ¡¿Enserio?! ¡Iros a
la mierda! –y luego de un seguido de tacos más, Adam entro por la puerta de la
habitación gritando como un animal.