Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 40:


-¡Mama! ¡Date prisa que no quiero llegar tarde! –le dije mientras la esperaba en la puerta de entrada.
-¡Voy, voy, voy! –dijo dando saltitos mientras salía del baño.

         Yo no me había cambiado la ropa, llevaba unos shorts, una camiseta de tirantes, una camisa a cuadros encima y sandalias. No me recogí el pelo, simplemente me lo desenrede con el cepillo. Y como me dijo la chica, no me maquille. Podíamos ir caminando perfectamente, pero mi madre decidió, que iríamos en el coche. Al llegar me sorprendió que el edificio sea tan grande, tendría unas tres plantas por lo menos. El edificio era blanco, sencillo, pero tenía carteles con fotos de un montón de chicas. Estaban increíblemente bien vestidas maquilladas y peinadas. No me dio tiempo a mirarlos todos habían mucho e íbamos con prisa ya que no queríamos llegar tarde. Al entrar por la puerta, había una mesa de recepción de una madera blanca con aspecto caro, detrás de ella había una chica bastante joven de unos veinticinco años. La sala estaba llena de sofás a juego mesitas de café cuadros y demás. Realmente era un sitio donde se movía mucho dinero, todo lo que nos rodeaba tenia aspecto de ser muy caro.

-Stra. Miller? –pregunto la chica una vez nos acercamos a su mesa.
-Sí. –conteste mientras miraba a mi alrededor.
-Muy bien, firmen aquí y síganme por favor. –dijo acercándonos una carpeta con lo folios.
-Está bien. –firme en una casilla de visitas y mi madre hizo lo mismo en la de mi lado.

         La chica nos acompañó hasta un ascensor, cuando nos metimos en él, la chica presiona el botón número tres. Al abrirse las puertas, caminamos por unos pasillos hasta llegar a una puerta de cristal nublado. La chica golpeo la puerta la abrió y nos dejó entrar. Dentro había otra chica casi de la misma edad, con aspecto importante sentada en un escritorio de cristal. Nos sentamos en las sillas que había alrededor de su escritorio y la chica que nos había traído se retiró. Nos explicó como funcionaba todo. Las modelos tenían que ser siempre puntuales, y en caso de falta de asistencia tendrían que justificarla, por el motivo que sea. No enseño un montón de papeles, fotocopias y cosas que teníamos que firmar si quería empezar a trabaja allí. Luego de aclarar un par de asuntos sobre la edad ya que soy menor, llamo a otra chica la cual me explico todo a lo que se someten las modelos. Antes de una sesión fotográfica, pasaban por maquillaje, me pregunto si era alérgica a algún producto estético y me dijo que de vez en cuando a lo mejor me pondrían lentillas para cambiar el color de mis ojos. Lugo la peluquería, donde teñían, y peinaban a las modelos según necesitaran ellos. Más tarde les hacían la manicura y/o pedicura.  Por ultimo las vestían con las colecciones que tuvieran preparadas y las llevaban a decorados, donde las modelos tenían que posar como el fotógrafo asignado dijera. A mi madre y a mí nos pareció todo muy bien, así que tuvimos que firmar más papeles. Luego la chica del escritorio recibió una llamada, y nos preguntó si podía empezar ahora ya que era urgente, me enseñarían las instalaciones, mi camerino, y me presentarían al fotógrafo antes de empezar. No tuvimos inconvenientes, así que me despedí de mi madre que firmo unos cuantos papeles más y la chica que había entrado me acompaño a la planta número dos. La abrirse las puertas del ascensor, llegamos a un pasillo lleno de puertas.

-Por cierto soy Jade, la coordinadora del sector A. Estos son los camerinos, están separados por tres zonas, A, B y C, tu camerino es el 24A, primero te enseñare donde se hacen las sesiones fotográficas, las salas de maquillaje, peluquería etc. Luego te presentare al fotógrafo, te enseñare tu camerino donde podrás estar en tus tiempos libres y empezaremos si todo va bien.
-Muy bien. –asentí con la cabeza mientras caminábamos por pasillos y salas enormes.

         -Primero entramos a una sala enorme donde habían decorados de todo tipo, desde paredes lisas de color blanco, habitaciones con muebles hasta  jardines y con un montón de chicas posando y fotógrafos disparando flashes con sus cámaras. Las modelos no parecieron notar mi presencia aunque había tanta gente trabajando de arriba abajo que dudo que todos conozcan a todos. Luego entramos a otras salas llena de butacas donde peinaban, maquillaban y hacían la manicura a las modelos que estaban vestidas con un albornoz de color negro con la marca de la empresa en plateado. Con cada modelo había unas tres chicas preparándolas. Después acompaño a mi camerino. Eran habitaciones con una mesita de té, unos sofás, una cama ventanas, alfombras y muchos colgadores de metal donde estaba toda la ropa que supuestamente me tengo que probar. La sala estaba equipada a tope, tenía un montón de cosas y era muy espaciosa.

-Wau. -dije al ver todo aquello.
-Pues este es tu camerino, 24A, si necesitas alguna cosa me llamas a mí que te la intentare conseguir. -me dijo ella.
–Vale, gracias. –respondí amablemente. –mientras dejaba mi bolso en el sofá.
-Mira, este es Ricky, el fotógrafo. –dijo cuándo un chico con aire hipster, de unos veinte cinco años, entro por la puerta.
-Hola. –dijo tendiéndome una mano para saludarme.
-Hola soy Jessica. –dije amablemente.
-Lo sé, no te esperaba tan joven. ¿Eras la 24A cierto?-pregunto.
-Ah sí, eso, no te lo he dicho, cada modelo tiene el número de su camerino asignado como referencia. –me explico la chica.
-Ah, vale, sí, 24A. -dije sonriente.
-Hola yo soy Clary, tu estilista. –se presentó una chica de unos veinte y pico años también, joven, de ojos azules y pelo negro.
-Y yo soy Sophie, tu peluquera y maquilladora. –dijo una chica de pelo pelirrojo recogido, y ojos verdosos.
-Hola encantada. –les dije sonrientes.
-Está bien vale de charlas, tenemos que empezar, y como coordinadora, no podemos ir tarde. –dijo Jade haciendo que todo se pusieran en marcha.
-Vale, yo tengo a una modelo ahora, tardaré unos cuarenta y cinco minutos, luego vas tu Jessica. -dijo Ricky mientras salía del camerino.
-Muy bien, ten Jessica, quítate la ropa y ponte esto. –dijo Clary dándome un albornoz, negro como el que llevaban las demás y unas zapatillas como las de ir por casa solo que a juego con el albornoz y se fue.
-Muy bien, yo te esperaré fuera. –dijo Shopie. –Luego te acompañare para maquillarte y eso.
-Y yo estaré por aquí dando vueltas, si necesitas algo búscame cerca del catering. Y luego te traeré tus horarios de la semana que viene imprimido, ahí te pondrá los horarios que tendrás que seguir y todo para que las empleadas no te tengan que acompañar una vez conozcas esto.
-Muy bien muchas gracias Jade. –le agradecí que fuera tan amable con migo.
-Da nada cielo, venga cámbiate, no podemos ir tarde, esto es una gran responsabilidad. -dijo saliendo y cerrando la puerta detrás de ella.

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