-¡Mama!
¡Date prisa que no quiero llegar tarde! –le dije mientras la esperaba en la
puerta de entrada.
-¡Voy,
voy, voy! –dijo dando saltitos mientras salía del baño.
Yo no me había cambiado la ropa,
llevaba unos shorts, una camiseta de tirantes, una camisa a cuadros encima y
sandalias. No me recogí el pelo, simplemente me lo desenrede con el cepillo. Y
como me dijo la chica, no me maquille. Podíamos ir caminando perfectamente,
pero mi madre decidió, que iríamos en el coche. Al llegar me sorprendió que el
edificio sea tan grande, tendría unas tres plantas por lo menos. El edificio
era blanco, sencillo, pero tenía carteles con fotos de un montón de chicas.
Estaban increíblemente bien vestidas maquilladas y peinadas. No me dio tiempo a
mirarlos todos habían mucho e íbamos con prisa ya que no queríamos llegar
tarde. Al entrar por la puerta, había una mesa de recepción de una madera
blanca con aspecto caro, detrás de ella había una chica bastante joven de unos
veinticinco años. La sala estaba llena de sofás a juego mesitas de café cuadros
y demás. Realmente era un sitio donde se movía mucho dinero, todo lo que nos
rodeaba tenia aspecto de ser muy caro.
-Stra.
Miller? –pregunto la chica una vez nos acercamos a su mesa.
-Sí.
–conteste mientras miraba a mi alrededor.
-Muy
bien, firmen aquí y síganme por favor. –dijo acercándonos una carpeta con lo
folios.
-Está
bien. –firme en una casilla de visitas y mi madre hizo lo mismo en la de mi
lado.
La chica nos acompañó hasta un
ascensor, cuando nos metimos en él, la chica presiona el botón número tres. Al
abrirse las puertas, caminamos por unos pasillos hasta llegar a una puerta de
cristal nublado. La chica golpeo la puerta la abrió y nos dejó entrar. Dentro
había otra chica casi de la misma edad, con aspecto importante sentada en un
escritorio de cristal. Nos sentamos en las sillas que había alrededor de su
escritorio y la chica que nos había traído se retiró. Nos explicó como
funcionaba todo. Las modelos tenían que ser siempre puntuales, y en caso de
falta de asistencia tendrían que justificarla, por el motivo que sea. No enseño
un montón de papeles, fotocopias y cosas que teníamos que firmar si quería
empezar a trabaja allí. Luego de aclarar un par de asuntos sobre la edad ya que
soy menor, llamo a otra chica la cual me explico todo a lo que se someten las
modelos. Antes de una sesión fotográfica, pasaban por maquillaje, me pregunto
si era alérgica a algún producto estético y me dijo que de vez en cuando a lo
mejor me pondrían lentillas para cambiar el color de mis ojos. Lugo la peluquería,
donde teñían, y peinaban a las modelos según necesitaran ellos. Más tarde les
hacían la manicura y/o pedicura. Por
ultimo las vestían con las colecciones que tuvieran preparadas y las llevaban a
decorados, donde las modelos tenían que posar como el fotógrafo asignado
dijera. A mi madre y a mí nos pareció todo muy bien, así que tuvimos que firmar
más papeles. Luego la chica del escritorio recibió una llamada, y nos preguntó
si podía empezar ahora ya que era urgente, me enseñarían las instalaciones, mi
camerino, y me presentarían al fotógrafo antes de empezar. No tuvimos
inconvenientes, así que me despedí de mi madre que firmo unos cuantos papeles
más y la chica que había entrado me acompaño a la planta número dos. La abrirse
las puertas del ascensor, llegamos a un pasillo lleno de puertas.
-Por
cierto soy Jade, la coordinadora del sector A. Estos son los camerinos, están
separados por tres zonas, A, B y C, tu camerino es el 24A, primero te enseñare
donde se hacen las sesiones fotográficas, las salas de maquillaje, peluquería
etc. Luego te presentare al fotógrafo, te enseñare tu camerino donde podrás
estar en tus tiempos libres y empezaremos si todo va bien.
-Muy
bien. –asentí con la cabeza mientras caminábamos por pasillos y salas enormes.
-Primero entramos a una sala enorme
donde habían decorados de todo tipo, desde paredes lisas de color blanco,
habitaciones con muebles hasta jardines
y con un montón de chicas posando y fotógrafos disparando flashes con sus
cámaras. Las modelos no parecieron notar mi presencia aunque había tanta gente
trabajando de arriba abajo que dudo que todos conozcan a todos. Luego entramos
a otras salas llena de butacas donde peinaban, maquillaban y hacían la manicura
a las modelos que estaban vestidas con un albornoz de color negro con la marca
de la empresa en plateado. Con cada modelo había unas tres chicas
preparándolas. Después acompaño a mi camerino. Eran habitaciones con una mesita
de té, unos sofás, una cama ventanas, alfombras y muchos colgadores de metal
donde estaba toda la ropa que supuestamente me tengo que probar. La sala estaba
equipada a tope, tenía un montón de cosas y era muy espaciosa.
-Wau.
-dije al ver todo aquello.
-Pues
este es tu camerino, 24A, si necesitas alguna cosa me llamas a mí que te la
intentare conseguir. -me dijo ella.
–Vale,
gracias. –respondí amablemente. –mientras dejaba mi bolso en el sofá.
-Mira,
este es Ricky, el fotógrafo. –dijo cuándo un chico con aire hipster, de unos
veinte cinco años, entro por la puerta.
-Hola.
–dijo tendiéndome una mano para saludarme.
-Hola
soy Jessica. –dije amablemente.
-Lo
sé, no te esperaba tan joven. ¿Eras la 24A cierto?-pregunto.
-Ah
sí, eso, no te lo he dicho, cada modelo tiene el número de su camerino asignado
como referencia. –me explico la chica.
-Ah,
vale, sí, 24A. -dije sonriente.
-Hola
yo soy Clary, tu estilista. –se presentó una chica de unos veinte y pico años
también, joven, de ojos azules y pelo negro.
-Y
yo soy Sophie, tu peluquera y maquilladora. –dijo una chica de pelo pelirrojo
recogido, y ojos verdosos.
-Hola
encantada. –les dije sonrientes.
-Está
bien vale de charlas, tenemos que empezar, y como coordinadora, no podemos ir
tarde. –dijo Jade haciendo que todo se pusieran en marcha.
-Vale,
yo tengo a una modelo ahora, tardaré unos cuarenta y cinco minutos, luego vas
tu Jessica. -dijo Ricky mientras salía del camerino.
-Muy
bien, ten Jessica, quítate la ropa y ponte esto. –dijo Clary dándome un
albornoz, negro como el que llevaban las demás y unas zapatillas como las de ir
por casa solo que a juego con el albornoz y se fue.
-Muy
bien, yo te esperaré fuera. –dijo Shopie. –Luego te acompañare para maquillarte
y eso.
-Y
yo estaré por aquí dando vueltas, si necesitas algo búscame cerca del catering.
Y luego te traeré tus horarios de la semana que viene imprimido, ahí te pondrá
los horarios que tendrás que seguir y todo para que las empleadas no te tengan
que acompañar una vez conozcas esto.
-Muy
bien muchas gracias Jade. –le agradecí que fuera tan amable con migo.
-Da
nada cielo, venga cámbiate, no podemos ir tarde, esto es una gran
responsabilidad. -dijo saliendo y cerrando la puerta detrás de ella.
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