-¡¿No
me lo puedo creer que hacéis aquí chicos?! –dije super emocionada.
-¡Feliz
cumpleaños! –grito Abie detrás de mí.
-Has
crecido desde la última vez que nos vimos. –Dijo Austin dejándome de pie en el
suelo y me saco las lágrimas de la cara antes de añadir- No llores tonta-
riendo.
-¡Hablo,
pero si me sacas una cabeza! –le respondí yo.
-En
eso ella tiene razón. –me apoyo Kat
-Por
cierto, Adam este es mi…-dije antes de ser interrumpida.
-Novio.
–acabo la frase Austin antes de empezar a cagarse de risa.
-¿Pero
qué? –Salté yo sorprendida- ¿A qué viene eso? –pregunte
-Jess...-empezó
a decir Adam.
-No,
no… Tu ni caso, es idiota.- le dije acercándome a él.
-Pero…-dijo
cuándo lo interrumpí.
-No
es ni mi novio ni mi ex ni nada. Es el idiota de mi primo. –dije refiriéndome a
Austin con una ceja levantada.
-Ah…-dijo
riendo- Por un momento había pensado que…
-No
quiero saberlo –le dije riendo.
-Si
mejor. –respondió él antes de que yo le diera un beso.
-¿Entonces,
que, tú eres el novio del que tanto habla mi tía no? –pregunto Austin riendo.
-¿Eing?
–dije yo confundida –mi madre no….
-Ella
lo suponía. –me contesto Austin.
-Ah…Tendría
que haberme dado cuenta, es una entrometida.-dije riendo.
Abie puso los ojos en blanco riendo por
lo que yo acababa de decir. Me acerqué a ella y la abrace todo lo fuerte que
pude. Luego se unió Kat a nosotras y empezamos a hacer ruidos sin sentido con
la boca mientras saltábamos y los chicos se reían juntos de nosotras.
-He
vosotros dos, a callar. –dijo Abie con un tono mandón mientras ellos dos reían
en sincronía como respuesta.
-Vamos
dentro, chicos. –les dije abriendo la puerta.
En ese momento cuando puse un pie en la
puerta de entrada mi madre vino corriendo, sonriente.
-¡He
escuchado los gritos! ¿Te gusta tu regalo de cumpleaños Jessica? –me preguntó
mirando a mis primos.
-¿Esto
lo has hecho tú? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? –pregunte sorprendida de que se le
haya ocurrido.
-Bueno,
no eras la única que los echaba de menos. –dije riendo mientras me abrazaba.
-Muchas
gracias mamá eres lo mejor del mundo. –le dije súper contenta. –el mejor regalo
de cumpleaños del mundo.
-Me
alegro mucho que te guste. Jess…Quien es…. –dijo mirando a Adam.
-Es
Adam. –dije yo sonriéndole Y Adam se estaba acercando para saludarla cuando mi
madre dijo:
-Es
tu nov… -Empezó cuando yo rápidamente le conteste que sí.
-¡Adam!
–grito mi madre, se acercó a él y lo abrazó de repente. – ¡Bienvenido a la
familia! –dijo causando que todo el mundo riera incluida yo que me tapaba los
ojos con una mano.
-Mama…-dije
riendo, definitivamente yo había madurado más que mi propia madre.
-¿Quién
quiere comer? -dijo ella como respuesta.
-Me
apunto. –dijo Adam riendo.
-Nosotros
también. -dijo Abie.
-Por
cierto Jess, nos quedaremos aquí definitivamente… Bueno en tu casa hasta que
compremos una de por aquí, nuestros padres se han ido a no sé dónde a mirar
casas o algo así. –me dijo Austin.
-¡Enserio!
Madre mía o me lo puedo creer, pensaba que estarías aquí poco tiempo. –dije más
contenta que nunca.
-Hemos
adelantado el regreso aquí. ¿Te creías que te ibas a librar der nosotros tan
fácilmente? –dijo Abie mientras los demás reían.
-¡No
sabéis como me alegro! –dije abrazándolos.
-¡He
hecho una lasaña de carne! –dijo mi madre entrando a la cocina.
Pusimos la mesa para todos, hoy éramos
muchos en casa, no estaba acostumbrada a comer con tanta gente. Adam y Kat
avisaron a sus casas de que se quedarían a comer aquí con nosotros. En un
momento se unió mi hermanito y mi padre, que al parecer hizo muy buenas migas
con Adam. Austin le pidió a mi madre doble ración de lasaña como hacía de
pequeño. Abie se sintió a mi lado con Kat en la mesa para empezar a comer. No
paramos de reír mientras comíamos, mi madre explicaba anécdotas de cuando
éramos pequeños y siempre íbamos de un sitio a otro correteando por la casa. En
un momento me quede colgada en mis pensamientos mientras los miraba a todos
conversar. Parecíamos una familia, bueno, aunque de sangre o no, Kat lleva
tantísimos tiempo siendo mi amiga que es como una hermana y Adam, como había
dicho mi madre, ya es de la familia. Cuando reaccioné, mi madre había cogido
una cámara de fotos para sacarnos una foto a todos. Pienso imprimir esa foto y
enmarcarla, habíamos salido todos haciendo el tonto como si tuviéramos la edad
de Luke. Mi padre y mi madre haciéndole caretos a la cámara, Austin y Luke
abrazados con salsa por la cara, Adam con un vaso en lleno de Coca-Cola la
cabeza, y Kat, Abie y yo, nos pusimos
los cubiertos en la cara simulando bigotes. Definitivamente somos una familia
muy especial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario