Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

Etiquetas

CAPÍTULO 15:


         Hoy por fin, creo que Katia y yo hemos llegado puntuales al instituto. Todavía faltaban unos minutos para que abran las puertas nos sentamos en un banco donde ya estaban Pixie y Betty hablando. Les pregunte si habían traído la nata y las dos me dijeron que sí. Por fin había llegado la hora de nuestra venganza, nos íbamos a divertir como nunca antes lo habíamos hecho.  Al sonar el timbre abrieron las puertas y cada una se dirigió a su taquilla a guardar los botes de nata, y luego a nuestras clases.  La clase se me hizo eterna hasta las 8:40, la hora en que habíamos quedado para llenar la taquilla de Olivia de nata. Estábamos en hora de lectura, con uno de mis profesores favoritos así que no me impuso resistencia al decirle que me encontraba un poco mal y que necesitaba ir al baño. La salir de la clase los pasillos estaban completamente vacíos. Me dirigí a la planta de abajo, donde estaban todas nuestras taquillas y allí estaban Pixie, Vane y Betty. Empecé a abrir mi taquilla y escuche un ruido procedente de la escalera. Al girarme vi a Katia que se dirigía hacia nosotras.

-Madre mía, Olivia se va a poner como una moto. –dije en susurros para no llamar la atención de ningún profesor que estaba dando clases.
-Ya ves, y todo el insti lo vera… que locas que estamos. –dijo medio riéndose. Ya todas teníamos cada una un bote de nata y en el caso de Katia queso derretido en espray, porque se le había acabado la nata. 

         Entonces una por una gastamos todos los botes vertiendo sus contenidos por la rendija de la taquilla de Olivia, pero cuando todavía faltábamos Betty, Katia y yo apareció el conserje. Todas nos asustamos en ese momento, y no supimos que hacer. El conserje se quedó de pie delante de nosotros y nos inspecciono con la mirada una a una y finalmente nos dijo:

-Señoritas, están en un buen lio, ¿a quién pertenece esa taquilla?
-A Olivia Swan Señor… -Respondió Katia agachando la cabeza.
-Hum… Al director no le gustara nada enterarse de esto. –dijo el conserje
-Lo sentimos mucho -dijo Vanessa
-¿Qué lo sentís? –dijo el sonriendo
-Si señor…-dije yo
-¡Pero si es la más buena idea que se le ha ocurrido a nadie! ¡Esa niñata se lo merece, de verdad no la soporto! ¡Se cree la reina del mundo o algo así! –nos dijo riéndose sin hacer mucho ruido dejándonos totalmente sorprendidas, por su repentina reacción.
-Tranquilas chicas –dijo susurrando –Yo os cubro

         Entonces el conserje se dirigió hacia las escaleras para asegurarse de que no venía nadie ni del piso de arriba ni del piso de abajo. Justo cuando todas acabamos El conserje nos hizo señales con el brazo y nos lanzó un trapo que tenía en el bolsillo. Instintivamente lo cogí, limpie rápido todos los restos que habían quedado por fuera de la taquilla tire el trapo en papelera que estaba a unos pocos metros y corrimos hacia las otras escaleras. Al subir un par de ellas escuchamos la voz del conserje.

-Buenos días Señor
-Buenos días –respondió la voz del director.

         Nos habíamos salvado por los pelos, cada una nos dirigimos hacia nuestra clase y como solo tardamos cinco minutos como mucho siete los profesores no se quejaron. El resto de la clase se me paso volando, ya que  me estuve imaginando la cara de Olivia al abrir su taquilla y viera aquel tremendo pringue de nata y queso. Al sonar el timbre del descanso me dirigí a la planta de abajo lo más rápido que pude y me reuní con las chicas mui cerca de la taquilla de Olivia, empezaba a haber más gente en los pasillos, y también estaba allí el conserje fregando el suelo. Todas sabíamos que él no estaba allí por casualidad, era solo que no se quería perder la broma más pesada que nadie jamás le hubiera gastado a Olivia. Cada vez habíamos gente en el pasillo de las taquillas hasta que apareció Olivia.

-Ei, chicas, ahí está –dijo Pixie susurrándonos, justo en ese momento Kevin se unió nosotras, ya que Pixie le había contado lo que tramábamos.
-Dios no me puedo contener la risa –dijo él
-Ni yo -le respondió Betty al borde del ataque de risa.

 Justo en ese momento aparecieron Olivia y sus dos amiguitas, Miranda y Mónica. Olivia iba vestida con una camiseta de una marca mui pija, seguramente nueva y unos pantalones tejanos seguramente también nuevos. Se dirigió a su taquilla y nosotras nos movimos un poco para poder ver bien ya que la cantidad de gente pasando por ese pasillo era bastante agobiante. Unos segundos después de que pusiera la combinación de la taquilla y la abriera la aquel pringue de un color raro debido a su mezcal con queso cayó encima de Olivia y la ensució de arriba abajo. Pego un chillido tremendo y se fue corriendo al baño mientras todos los allí presentes le sacaban fotos y se reía. Sonó el timbre y probablemente el noventa y cinco por ciento de la gente llego tarde a clase debido a la pequeña distracción. Al ser tantos los profesores pasaron de darnos el sermón o ponernos notas por retraso.

Al entrar por la puerta que daba al patio, luego de nuestra media hora de descanso vi al final del pasillo a Olivia con una ropa distinta ablando con alguien. Olivia estaba con una mano apoyada en las taquillas y un chico alto con rizos estaba entre ella y la taquilla. Me dio la sensación de que Olivia estaba intentando ligar, pero aquel chico estaba intentando librarse de ella. Al acercarme un poco más no me podía creer lo que estaba viendo. No me lo pensé dos veces y salí corriendo, no me había dado cuenta que había tirado al suelo la mochila que Katia me había dicho que le sujetara.

-¡¡¡ADAM!!! –pegué un grito tremendo pero en ese momento no me importo lo más mínimo. El al verme pareció más sorprendido que yo, se libró de Olivia de un empujón y me abrazo. Vi a Olivia maldiciendo por lo bajo, al verme a mí, dio media vuelta y se fue.

CAPÍTULO 14:


         Ya son las ocho, no hemos despertado gracias a la alarma del despertador. Justo unos minutos después, nos acercamos a la habitación de Pixie, ellas dos ya estaban despiertas, haciendo la cama.

-¡Buenos días! –dijo Katia que fue la que abrió la puerta justo delante de mí.
-¿Qué  nos vestimos? –pregunto Betty
-Venga chicas así aprovechamos el día –dije entusiasmada.

         Tardamos pocos minutos en prepararnos nos llevamos algunos  refrescos y cosas para picar en una neverita portátil, nuestros bolsos con toallas, crema solar, gafas etc. Nos despedimos de Kevin aunque no contesto, ya que estaba encerrado en su habitación probablemente durmiendo  todavía. Salimos de casa y cogimos un autobús que nos llevó a la playa, por suerte solo tardamos unos diez minutos. Era un domingo muy soleado y bonito, pero el calor era insoportable. Nos dirigimos caminando hacia el paseo marítimo, pero decidimos que antes de acercarnos a la arena y el agua nos pondríamos la crema solar. Nos sentamos en un banco, como yo fui la más rápida así que me puse de pie delante de ellas de espaldas a la playa para esperarlas. Decidí dar un paso hacia atrás y en ese justo momento, ¡Pum! Me había chocado con alguien, al girarme vi a un chico no muy alto, con un pelo rubio que se sostenía hacia arriba gracias a unas gafas de sol negras que realzaban el color de sus ojos. Eran probablemente los ojos más bonitos que había visto en mi vida, eran de un azul claro precioso que hacían juego con el cielo y el mar. Del choque se le cayó el móvil que era de marca IPhone, por suerte llevaba una funda negra que evito que se rompiera. Le pedí perdón de inmediato y él me respondió con una voz muy agradable. Al miras a su derecha vi a otro chico de pelo castaño bien peinado con unas gafas Rayaban de cristales azulados que cubrían sus ojos. Y de repente al mirar justo detrás de él estaba otro chico sin camiseta, con un bañador de color negro y verde.

-¡Hola Chicas! –dijo la voz de Andy
-¡Ay va qué casualidad! –dije yo mientras le daba un abrazo
-¿Qué tal chicas? –saludo Andy a las demás.
-Cuanto tiempo -dijo Betty en coña mientras sonreía

         Los dos chicos que estaba con Andy nos observaban con curiosidad, el chico de pelo castaño se había sacado las gafas, y así puede ver que tenía los ojos de un color verde clarito.
-Os presento, Jess, Betty, Vanessa, Pixie, Katia estos son Ryan y Dylan señalando primero al rubio y luego a chico de su lado. Enseguida se acercaron sonrientes y nos saludaron amistosamente.

-Encantado –dijo Ryan
-¿Vosotros también venís a la playa? –pregunto Katia
-¿Sí, que os parece si nos quedamos juntos? –pregunto Andy después de responder a la pregunta de Kat.
-¿Y por qué no? –dije yo sonriendo a su propuesta.
-Por mi bien –dijo Dylan.

         -Así pues,  nos fuimos caminando los ocho por la arena hasta acercarnos al agua.  Pusimos nuestras toallas en la arena caliente y nos sentamos en ellas a charlar un rato debajo de las sombrillas. Estuvimos hablando un largo rato de muchas cosas. Me explicaron muchas cosas interesantes, Dylan tenía 18 años, iba a segundo de bachiller, en el mismo centro al que iba Ryan, solo que él es un curso más pequeño que Dylan. Curiosamente ellos tres se conocían porque estaban juntos hasta hace un año cuando Andy se cambió a nuestro instituto. También descubrí que Dylan tenía carnet de conducir ya que es mayor de edad. Luego que Ryan tenía una casa cerca de la playa para pasar el verano con sus amigos, que sus padres habían comprado cuando él era pequeño. También descubrí que Ryan sabía tocar la guitarra española cosa que me sorprendió porque yo siempre quise aprender. Es más, tenía una en casa que mi tío me había regalado para mi anterior cumpleaños pero deje de practicar porque la chica que me enseñaba se cambió de instituto. Él se ofreció a enseñarme y darme clases gratis si quería, así que le dije que sí. Transcurrió una hora desde que nos sentamos allí a  hablar, y las chicas y yo decidimos ir a tumbarnos a tomar el sol. Así que dejamos a los chicos por allí con las cosas y nos pusimos con nuestras toallas al sol. Me puse las gafas de sol y cerré los ojos por la luz mientras hablábamos de cosas y tal. Mis compañeras hicieron lo mismo que yo, ya que así estaban más cómodas. Estuvimos hablando de vengarnos de Olivia por el mal trago que nos hizo pasar el otro día y por fin se nos ocurrió una cosa. El plan era este: a primera hora que cada una estaba en clases diferentes, le pediríamos al tutor de ir al baño. Entonces iríamos a nuestras taquillas cogeríamos el bote de nata que habíamos dejado una hora antes preparado para atacar. Luego iríamos hacia la taquilla de Olivia y se la llenaríamos de nata por dentro, así cuando el abra le caiga todo aen la ropa. Y como no sabría quién era el culpable y tampoco nos había visto no podría decirnos nada.  Al final, si todo salía bien nuestro plan haría que una gran multitud de gente viera aquel desastre. Mientras hablábamos todas en pedir de ir al baño las 8:40 un rato luego de empezar la clase.

         -De repente CATAPLAF!!!!!!!!!!!!! Los chicos se acercaron silenciosamente donde nosotras estábamos, y nos lanzaron unos cubos llenos de agua encima. Pegamos un grito tan fuerte que creo que nos oyó la playa entera. Pegue un bote tremendo y observe que los chicos salieron corriendo, Dylan se había metido en el agua, Andy estaba muy lejos como para pillarlo y Ryan era el que más cerca estaba así que... Me abalance sobre él con todas mis fuerzas para intentar devolvérsela por lo que nos habían hecho. Las chicas se pusieron locas a perseguir a Andy mientras Dylan estaba medio protegido dentro del agua. Como iba diciendo, me abalance sobre Ryan y conseguí tirarlo al suelo, solo que luego me tropecé y caí aturdida encima suyo. Él se empezó reír mientras esquivaba mis puñetazos, no muy fuertes que se diga, cuando nos retorcíamos en la arena húmeda. Se me lleno el pelo de tierra, cosa que no me importo. Pero en ese momento Andy pasó corriendo por nuestro lado todavía huyendo de las chicas y dijo:
-¡¡¡Mirad a los tortolitos!!!

         Y esa ya fue la gota que colmó el vaso. Ryan se puso de pie en menos de un segundo y salió disparado como un rayo a por Andy dejándome ahí en la orilla llena de tierra. Las chicas se detuvieron unos metros a mi izquierda mientras que Ryan le daba una paliza de forma amistosa a Andy, a unos diez metros a mi derecha.
-¡EH! ¡Jessica! ¿Te vienes? –me pregunto Dylan que parecía reírse do todo aquello.
-¡Te tendría que matar a ti también! –dije yo. Pero finalmente decidí irme al agua para deshacerme de toda la arena.

         Me metí en el agua estaba súper transparente y limpia cosa que me encanta. Estuve allí nadando un rato con Dylan, más tarde se acercaron las chicas que se habían cansado de perseguir a Andy sin resultado. Unos minutos después también vinieron Ryan y Andy como si nada hubiera pasado. Estuvimos allí nadando y nos lo pasamos en grande. Cuando me di cuenta ya era la una, salimos del agua a picar algo, comimos sandia que habíamos traído en la nevera y helado. Luego construimos en castillo de arena enorme me llegaba casi a los hombros. Le hice fotos con la cámara que me habían regalado para mi pasado cumpleaños mis padres.  Estaba llena de tierra así que decidí bañarme con las chicas otra vez para sacarme toda la arena de encima. Al salir del agua unos minutos más tarde nos juntamos con los chicos que estaban bajo las sobrillas con las toallas i las demás cosas. Nos sentamos cada una en nuestras toallas y estuvimos charlando y riendo un rato. Al pasar un buen rato a Ryan le empezó a sonar la tripa, ya era la hora de comer. Nos acabamos Las últimas patatas fritas que quedaban en la bolsa y empezamos a recoger todo. Los chicos llevaron sus cosas la furgoneta plateada de Dylan, y nosotras nos metimos en las duchas para sacarnos los restos de arena. Ryan y Andy hicieron lo mismo y finalmente Dylan cuando regreso.  Nos pasamos los números de teléfono y nos despedimos. Nos dirigimos a esperar el autobús, y cuando nos bajamos en la parada que habíamos subido cada una se dirigió a su caminando a su casa. Pasaron unos diez segundos desde que había empezado a caminar y de repente me gire y grite:

-¡Chicas! ¡Acordaros de la nata! –y todas empezamos a reír por separado.

CAPÍTULO 13:

-¿Bueno, y que cocinamos? –pregunto Kevin mirándonos con cara de hambre.
-No se…Veamos –dije yo yendo hacia la nevera.

         Al abrirla vi que su interior estaba llena de comida y bebida, había carne, pescado, verdura, lácteos, gaseosa…Había de todo, eso sería porque habrían hecho la compra hace poco.

-¿Y si hacemos tortilla y macarrones con tomate?-pregunte yo.
-Sí, por mí bien. –dijo Andy
-Claro, nosotras podemos hacer la tortilla y vosotros los macarrones. –dijo Katia mientras le hacía ruido el estómago.
-¡Vale! ¡Vamos! –dijo Pixie animadamente.

         Entramos todos a la cocina que era bastante grande, y nos organizamos. Katia y Vanessa se pusieron a pelar las patatas mientras Kevin ponía a hervir agua. Andy busco los macarrones y preparo el tomate, Betty lo ayudo, y Pixie y yo batimos los huevos y pusimos la mesa.

         A las nueve estábamos todos sentados en el comedor mirando la televisión mientras cenabamos. Estuvimos conversando sobre el tema de Olivia, pero estábamos secos, no se nos ocurría nada.

         Al acabar de comer los chicos metieron todo en el lavavajillas mientras nosotras nos fuimos a cambiar.  Luego bajamos y nos pusimos a ver la televisión, donde escuchamos una canción titulada “Little Things”. Seguida por una titulada Don’t Stop. Luego se acercaron los chicos un rato.

         Estuvimos ablando hasta tarde, contándonos cosas y tal, ya que mañana era domingo. Salió el tema del instituto, y Andy nos contó que hace un año él iba al instituto privado, pero se había cambiado porque no le gustaba.

         Por eso no lo había visto antes, y me sonaba tan poco. De repente empecé  escuchar la voz de Katia cada vez más alta hasta que llegue al punto que me di cuenta de que me había quedado embobada. Sacudí la cabeza y apreté los ojos para intentar volver a la conversación que todos seguían menos yo.

-¡Jess! ¡Jessica! ¿Estás bien? –pregunto Katia mientras me desembocaba pasando su mano por delante de mi borrosa visión.
-¿Eh? ¿Qué? Sí, me he quedado embobada –dije yo mientras miraba a los demás que parecían haberse dado cuenta de lo que pasaba al mismo tiempo que yo.
-Jo, ni me he dado cuenta –dijo Kevin lamentándose.
-¿Y que más te da? –le pregunto Vanessa
-Que le hubiera hecho una foto para reírme luego –respondió él mientras me miraba enfurruñado.
-Qué pena –le dije yo mientras reía con Andy.
-Cambiando de tema. ¿Hoy es sábado? –pregunto Betty
- Sí, y mañana domingo –respondió Andy
-¿Y que podríamos hacer mañana? –dije yo mientras hacía que los demás pensaran un poco.
-Pos…No sé…Y si…Ni idea -dijo Kevin mientras pensaba
-Ya lo solucionaremos mañana –dijo Katia
-Nos quedamos callados unos instantes y oímos mi móvil sonar.

         Fui hacia el comedor mire para buscar mi teléfono que sonaba y finalmente lo vi debajo de una servilleta limpia.

-¿Si? Hola ¿Quién es? –pregunte mientras me giraba para mirar a los chicos que estaban ablando en los sofás.
-Ho•••••e•••a••• -No se escuchaba nada, seguramente quien llamaba no tenía buena cobertura y decidí colgar.

         Me dirigí hacia el salón, mientras guardaba mi móvil en el bolsillo delantero de mi pantalón. Me di cuenta de que Andy se regresaba a su casa, ya eran las diez y media, Kevin lo acerco en el coche. Nosotras decidimos subir a la habitación a descansar. Así que nos despedimos de Andy y nos dirigimos a la habitaciones, unas dormimos en la habitación enorme de invitados y otras en la de Pixie. Yo dormí con Kat y Vane, y Betty durmió con Pixie en su habitación. Estuvimos un buen rato ablando de todo un poco, hasta que salió el tema de que hacer mañana otra vez. A Betty se le ocurrió ir a la playa, a nosotras dos no nos pareció una mala idea, así que nos levantamos de las camas. Abrí la gran puerta de madera que daba al pasillo, y al salir me choque con Kevin que silenciosamente pasaba por allí también. Nos empezamos a reír todos, luego Kevin nos dio las buenas noches y se fue a su habitación. Nos dirigimos a la habitación de Pixie y entramos, las encontramos a las dos en sus camas con sus portátiles. Betty se sacó los cascos y nos miró, mientras Pixie nos preguntó que pasaba y seguidamente le respondí.

-Se nos ha ocurrido que mañana podríamos ir a la playa. ¿Qué os parece?
-Guay –respondió Betty.
-Si nos lo pasaremos bien -dijo Pixie sonriendo
-¿Entonces a qué hora nos levantamos? –pregunto Vanessa mirando el reloj.
-¿A las ocho? –propuse yo.

         Todas estuvimos de acuerdo, les dimos las buenas noches a Pixie y Betty y nos dirigimos a nuestra habitación. Cada una se puso en su cama, y al cabo de unos minutos estando con la luz apagada Vane y Kat se durmieron. A mí me costó un poquito más dormirme pero no creo que hubiera pasado mucho tiempo hasta que me quede dormida.



CAPÍTULO 12:

-Tenéis razón, y también os podéis cuidar solas, no pasa nada por mi bien. -respondió mi madre tranquilamente.

         Todas nos tranquilizamos unos segundos mientras nuestro cerebro asumía que mi madre había dicho que sí.

-¡Guay! ¡Genial! ¡Gracias! ¡Nos lo pasaremos genial! –esos fueron unos de los tantos comentarios que gritamos tan contentas. Pero claro…Ahora falta     que a las demás las dejen venir. De repente sonó el móvil de Katia con una música de Jessie J.
Stomp, Stomp I’ve arrived
Drop the Beat, nasty face.
Why ya lookin’ at me?

-¿Hola? –pregunto Katia al ver un número desconocido. –Se ha cortado-dijo seguidamente.
-Bueno, chicas ya son las siete, deberíamos ir yendo a nuestras casas. –dijo Betty.
-Sí vamos –dije yo mientras nos dirigíamos a la entrada para coger nuestras cosas.
-¡Chicas! –dijo mi madre, yo esperaba que no hubiera cambiado de o piñón repentina mente.
-¿Si? –respondí yo.
-¡Os ha quedado muy bonito el trabajo, pasároslo bien!
-¡Claro, gracias lo haremos! -respondió rápido Vanessa mientras yo subía arriba a por mis cosas.
-¡Hasta mañana! -dijeron las demás.

         Salimos de mi casa y nos dirigimos a la de Betty que está a un par de casas de la mía. Convencimos a su madre, al salir de su casa fuimos a la de Katia donde también convencimos su madre. Nos costó más convencer a la madre de Vane, pero llamo a mi madre estuvieron un rato ablando por teléfono, demasiado tiempo. Pero al final nos dijo que sí. Tardamos un buen rato pero a las ocho de la tarde ya todas teníamos las cosas en nuestras mochilas y nos dirigimos a la casa de Pixie. Fuimos caminando mientras charlábamos y nos proponíamos el plan de esta noche.

-¡Ey! ¿Y si cocinamos unas patatas fritas y unas hamburguesas? –pregunto Vanessa con cara hambrienta.
 -Por mi bien –dijo Pixie
-¿Oye y que aremos con Olivia? –pregunto Katia.
-¡Pssst...! ¡Eso lo planeamos luego con Kevin…! -dije riendo.
-¡Sí claro mi primo para eso es el rey, os lo aseguro! –dijo Pixie.
-Y… ¿Qué hacemos luego? -pregunto Vanessa.
-Pues no lo sé… ¿Y si miramos cosas en los ordenadores? –dijo Betty
-¡Sí, y podemos ver otra película! –dijo Pixie.
Y si… ¿nos pintamos las uñas? -dije yo mientras pensaba más cosas en las que entretenernos.
-¡Sí! ¡Guay! –dijo Kat sonriendo.

         En un par de minutos llegamos a casa, nos tiramos toda la tarde yendo de casa en casa. Al entrar a casa de Pixie se escucharon voces que gritaban y reían. Para llegar a la habitación de Pixie teníamos que ir al comedor y subir unas escaleras. Las escaleras llevaban a una guardilla por donde se puede ver el comedor. Ahí arriba hay un pasillo que lleva a las habitaciones.

Así que un poco intrigadas, todas nos dirigimos al comedor y encima de la mesa estaban estudiando y escribiendo Kevin y un chico de primero de Bachiller que ya había visto antes en algún lugar, pero con el que todavía no había hablado.

El chico tenía una voz grave, pelo castaño y ojos marrón oscuro. Iba vestido con una camisa roja muy moderna, llevaba las mangas arremangadas por los codos, y unos tejanos oscuros. Llevaba unas deportivas rojas, que me sonaban familiares, tenía el pelo corto y bien peinado. Kevin levanto la mirada y sonrió, pero el chico de su lado tuvo que girarse para ver qué había detrás de él.
-Hola –dijimos todas esperando a que ellos contesten.

-¿Os han dejado a todas? –preguntó Kevin curiosamente.
-Sí, nos ha costado pero nos han dejado quedarnos aquí esta noche. –dije yo mientras aquel chico nos seguía mirando.
-Hola, soy Andy –dijo el chico aquel mientras se levantaba para saludarnos.
-Estas son Kat, Betty, mi prima Pixie, Jess y Vanessa. –dijo Kevin acercándose a nosotras.
-Encantado. –dijo Andy mientras sonreía.
-Bueno, nosotras vamos para arriba, ahora venimos. –dijo Pixie tranquilamente.

         Subimos todas arriba por las escaleras, de mientras los chicos se volvieron a sentar en sus sillas. Recorrimos el pasillo y nos dirigimos a la habitación de Pixie, a dejar nuestras cosas. Mientras subíamos vi que Kevin le decía algo a Andy mientras le daba un codazo, Andy se rio y dirigió la mirada hacia su libreta. No había escuchado lo que decían así que me quede sin entender nada. 


         A los minutos volvimos a bajar y los chicos estaban recogiendo todo lo de la mesa. Eran las ocho y media, Kevin propuso de comer algo, y todos coincidimos en que teníamos que cenar.

CAPÍTULO 11:


Todas lloramos en alguna parte de la película, pero eso es lo de menos, nos lo pasamos muy bien. Ya eran las seis y media de la tarde, y estábamos todas tiradas en los sofás, con mantas por encima ya que Kevin había puesto el aire acondicionado y hacía frío. Al salir del salón, no vimos al primo de Pixie por ninguna parte, todo estaba en silenció. Escuchamos un grito que venía del piso de arriba, subimos por las escaleras corriendo y entramos en la habitación de Kevin. Estaba tumbado en la cama, con un cojín encima de su cara.

-¡Kevin! ¿Qué ha pasado? –pregunto asustada su prima.
-¿Eh? ¡Ah! Pues que he perdido jugando a la Play… -dijo el mosqueado.
-¿Solo eso? –pregunte yo con ganas de pegarle un tiro.
-¿Sabes el susto que nos has dado? –chillo Kat mas mosqueada que Kevin.
-¡Cuánto os preocupáis por mí! ¿Eh? –dijo él riéndose.
-Bueno, por lo menos no te ha pasado nada importante. –dijo Betty.
-¿Cómo que nada importante? –pregunto Kevin gritando.
-Pues eso, nada importante –respondió Vanessa encogiendo los hombros.
-Uff… De estar en el sofá tanto rato me ha cogido sueño. –explicó Kat.
-Es hora de irnos a casa. ¿No? –dije yo.
-Sí, tienes razón –me contestó Betty.
-¡Eh! Parad el carro señoras aburridas. ¿Por qué no os quedáis aquí esta noche? No mordemos. ¿Sabéis? –dijo Kevin haciéndose el gracioso.
-Para ti, señoritas. –dijo Betty riendo.
-No tenemos ropa –dijo Vanessa mirándonos a nosotras.
-Bueno, podemos ir a buscarla –explicó Pixie mirando debajo de la cama.
-¿Que buscas? –dijo Katia.
-A Tod, pero qué. ¿Os queréis quedar? –pregunto Pixie mientras registraba la habitación de Kevin.

         Al final, nos decidimos a ir a buscar las cosas a casa, pero teníamos unos pequeños problemas. No  sabíamos si todas podríamos quedarnos a dormir en casa de Pixie, ya que nuestras madres no saben que viven solos, y hoy era el primer día que conocíamos a Pixie. A Kevin lo conocíamos hace tiempo, pero no teníamos tanta confianza entre nosotros. Las posibilidades de nos quedemos hoy a dormir en su casa son pocas. Kevin nos preguntó si queríamos ir en su coche, pero dijimos que no, además, vivíamos muy cerca unas de otras. Nos pusimos la ropa encima del bañador medio húmedo, y cogimos todas nuestras cosas para dejarlas en nuestras casas. Nos paramos delante de la casa de Pixie y empezamos a organizarnos.   
-Como lo hacemos –pregunto Katia.

-Yo creo que deberíamos cada una ir a su casa, hablar con nuestras madres y convencerlas para que nos dejen quedarnos aquí a dormir –dijo Betty.
-Hum... No creo...No nos dejaran... Pixie tendrías que venir con nosotras y ayudarnos a que convencerlas de que nos dejen venir –propuse yo mirando un coche embobada.
-Es verdad, y si no se convencen...Les podemos enseñar el trabajo que hemos hecho, ya que lo hemos hecho con ella –dijo Vane mirándonos.
-¡Ya se! Jess a tu casa primero, así le enseñamos el trabajo, y si las otras madres dicen que no, les decimos que llamen a la tuya. –dijo Pixie segura de lo que decía.
-¡Esta bien! ¿Total, que perdemos? –dije animada.
-¿Una tarde entera? –dijo Katia bromeando.
-¡Manos a la obra! –exclamo Betty.
-Si –respondí yo alegremente.

Caminamos hasta mi casa, esta vez sí que me había olvidado coger las llaves, pero como no era tarde, llamamos al timbre. Se escuchó a alguien hablar y después se abrió mi puerta torpemente, era mi hermanito Luke. Mi madre le habría dicho que abra la puerta, de ahí el ruido que habíamos escuchado. Entramos al recibidor, dejamos nuestras bolsas, Y nos dirigimos al salón que está a la derecha y nos sentamos en el sofá alrededor de la mesita. Nos quedamos mirando a mi madre que estaba en la cocina fregando los platos. Ella nos miró y dijo:

-A ver… ¿Qué está pasando?
-Mama…Sé que puede que no me dejes pero…El caso es que…Bueno que queríamos ir a dormirá a casa de Pixie.
-¿Hoy? –pregunto ella pensativa, como no sabía si era una pregunta irónica conteste así:
-Sí, pero mira, hemos hecho este trabajo hoy todas junta. ¿Y nos llevamos muy bien, porque no?
-Yo no he dicho que no, pero bueno, si hay adultos no veo lo malo. –dijo ella segura de sí misma.
-Hssss…Justo ese es el problema…Los padres de Pixie viajan mucho i no están… -no me dejo acabar la frase-
-¿Entonces? Si no estáis con adultos...-la interrumpió Katia antes de que acabara la frase.
-Técnicamente…
-Sí que hay una persona mayor de edad.-dijo Betty intentando convencerla.
-¿A si? ¿Y quién es? –pregunto mi madre confusa mientras se recogía el pelo.
-Mi primo Kevin, viene al mismo instituto que nosotras, tiene 18, él nos podría vigilar, no es mayor de edad, pero tampoco somos bandidas… -explico Pixie.
-¡Venga! Por favor… ¿Qué nos podría pasar? –dije yo esperando una respuesta positiva.


CAPÍTULO 10:


         Me gire, detrás de mí vi a un chico alto, de pelo negro y ojos oscuros, llevaba una gorra roja, pero me di cuenta de quién era, era Kevin. Me senté al bordillo de la piscina y le pregunte:
- ¿Tu qué haces aquí? –le pregunte sorprendida.

-Podría preguntarte lo mismo. –respondió el todavía riendo.
-He preguntado antes –insistí para que me respondiera la pregunta.
-Digamos que vivo aquí. –dijo el tranquilamente.
-¿¿Cómo?? ¿Pixie, esta no era tu casa? –pregunte toda aturdida mientras las demás estaban quietas como estatuas.
-Sí, pero vivimos los dos juntos. –me respondió
-¿Y tus padres?
-Nos dejan esta casa, ellos viajan mucho... Y nos dejan esta casa que nos queda cerca del instituto. –dijo Pixie
-¿Podéis quedaros aquí sin adultos? –pregunto Betty asombrada.
-Tengo 18 años así que técnicamente no necesitamos a nadie que nos cuide. –nos explicó Kevin.
-¿Cómo? –pregunte yo otra vez sin entender nada.
-¿Has repetido? –pregunto Katia sorprendida.
-Si, en otro colegio por mala conducta. –nos dijo él.
-¡Pixie! ¿Por qué no nos lo habías dicho? –pregunto sorprendida Vanessa.
-No se…No había salido el tema -dijo saliendo de la piscina.
-Kevin… ¿Me dejas tu móvil? –pregunto Pixie detrás de él.
-Lo tengo dentro. ¿Para qué lo quieres? –pregunto Kevin
-¡¡Para nada!! –grito Pixie mientras empujaba a Kevin tirándolo al agua.

         Cuando Kevin se dio cuenta de que Pixie lo había tirado con ropa al agua se quedó serió mirándola. No sabíamos cómo iba a reaccionar.

-¡¡¡Te matare!!! –dijo Kevin mientras se pasaba la mano por el pelo para sacar se el agua.

Kevin salió de la piscina y empezó a correr detrás de Pixie mojando todo. Nosotras no parábamos de reír, cuando Kevin alcanzo a Pixie, la cogió en brazos y se tiró a la piscina. Pasamos, mucho rato riendo, y tirándonos agua, hasta que decidimos salir porque estábamos reventados. Al salir, cada uno se puso en una tumbona para recuperar el aliento. Kevin se sacó la camiseta negra, y se notaba que iba al gimnasio. Estuvimos ablando, nos reíamos, y nos divertíamos todos juntos y de repente Kevin saltó con una pregunta:

-Pixie…
-¿Si? –pregunto ella con curiosidad.
-¿Si hubiera tenido el móvil encima, me hubieras tirado al agua?-pregunto él.
-Hum… Sí, porque me lo hubieras dado para ver que quería de él. –dijo ella riendo.
-Tienes razón –le contestó él.
-Aquí se está genial. –exclamo Vanessa.
-Si –contesto Katia poniéndose las gafas de sol.
-¿Oye, queréis un poco de helado? –nos preguntó Kevin.
-Mm… ¡Y por k no! –exclamó Betty
-Está en la cocina -dijo Kevin riendo.
-¡¡Serás…!! –grito Katia.
-Es broma. Ahora lo traigo.-dijo Kevin mientras se levantaba para ir a buscarlo.

         Se quitó las bambas, y los calcetines, después entro por la puerta corredera. Entro a la cocina, lo podíamos ver, porque había una encimera enorme que daba a la ella.

-¿De qué lo queréis? –nos preguntó él mirando en el interior del congelador.
-¿De qué hay? –pregunto Pixie
-Limón, menta, chocolate y vainilla. –respondió él.
-¡Yo de menta! –exclamo Katia
-¡Chocolate! -dijeron Betty y Pixie a la vez.
-Para mí de vainilla –dijo Vanessa.
-¿Y tú Jess? –me pregunto.
-De Limón. –le respondí.
-¿Chicas, y si vemos una peli? –Nos preguntó Pixie.
-Claro, sí. –dije entusiasmada.
-Sí, vamos. –dijo Katia

Entramos al salón, era gigantesco, tenía tres sofás muy grandes de color crema donde entrabamos todas perfectamente. Decidimos ver la tercera película de la saga Crepúsculo. Nos colocamos todas en los sofás, y Pixie puso la película. Kevin se acercó con los helados en unas copas grandes y pregunto:
-¿Quién lo ha pedido de menta?

-Yo. -dijo Katia levantando la mano.

         Kevin repartió los demás y se sentó en un sofá, esperando a que Pixie le dé al Play.

-Kevin….Vamos a ver la película de chicas–dijo Pixie.
-Ah…Ok, Capto la indirecta –entonces Kevin se levantó y se fue a otro sitio.

CAPÍTULO 9:


-Hola –dijo él con una sonrisa.
-Hola –respondí extrañándome de que sonriera
-¿Qué tal chicas? Sentaros tenemos cosas de las que hablar. –dijo él ya más serio.

         Nos sentamos todos en el césped, no teníamos mucho tema de conversación, así que para romper el hielo Katia pregunto:

-Oye. ¿Qué tenías qué decirnos?
-Em… ¡A sí! Esto… Sabéis lo que hizo Olivia ayer, pues tenía otro plan. Ella, y su  grupo de amigas, ya sabéis Mónica y Miranda os querían tirar pintura encima cuando no estuviera la profe…
-¡Espera! -¿tú no eras tan amigo del novio de Olivia? –interrumpió de repente Betty.
-A eso es a lo que voy, le dije a su novio que ya se estaban pasando, que paren de molestaros. Estuvimos discutiendo, pero no le pude hacer entrar en razón. Ahora no somos amigos, me he cansado de él, lo único que hace es obedecer las órdenes de Olivia. Como no entraban en razón les saque la pintura, sin que se dieran cuanta. Pero cuando entrasteis así de despeinadas Olivia mosqueada por lo que les hice, dio su discurso.
-Tendríamos que vengarnos de ella –dijo Vanessa.
-Estoy de acuerdo –contestó Katia.
-Yo no diré nada, a lo contrario os ayudaré. –dijo Kevin
-Propio de mi primito. –dijo riendo Pixie riendo.
-Pixie. ¿Nos ayudas? –pregunté.
-¡Claro que sí! ¡Soy la reina de las bromas pesadas! ¿¿Os acordáis de la cara que puso Olivia en el comedor?? –dijo provocando que todas riéramos.

         Estuvimos ablando un rato y explicándonos cosas. Kevin  ya no nos parecía el chico extraño, sin tema del que hablar, o un negativo. Era muy divertido nos lo pasábamos muy bien todos juntos,  era un buen chico. Él al rato se fue, y nosotras nos quedamos allí tumbadas mirando al cielo. A los quince minutos decidimos irnos a casa. Al llegar, colocamos la mesa entre todas y nos sentamos a comer. Mis padres comerían después, y mi hermanito ya había comido así que teníamos la mesa para nosotras solas. Nos reíamos, hacíamos bromas, y nos pusimos a hablar de lo que haríamos por la tarde.
-¡Hey chicas! ¿Qué os parece ir a la playa?-dijo Katia metiéndose un bocado de macarrones en la boca.
-Mejor vamos otro día por la mañana, a la tarde no tendremos tiempo.  –dijo Vanessa limpiándose la boca.

-Y si vamos… ¿A la piscina de mi casa? -pregunto Pixie.
-Hum… ¡Si y porque no! –dije yo
-Queda mucho más cerca que la playa. –Asintió Betty.
-Y podríamos estrenar los bañadores que compramos ayer. –dijo Katia.
-¡Mama! ¿Podemos ir a casa de Pixie? –le pregunte gritando
-Sí, claro, como queráis. –respondió ella.

Cuando acabamos de comer nos dirigimos a mi habitación, cogí un bolso de color rosa con dibujos en negro y metí ahí la crema solar, mis gafas de sol, las chanclas, el recambio de ropa y la toalla. Las chicas también cogieron sus nuevos bolsos, habíamos aprovechado a comprar de todo. De una en una entramos al baño de mi habitación y nos pusimos los bikinis. El de Katia era de color verde con mariposas negras muy bonitas. El de Vanessa era negro con círculos de color purpura. El de Pixie de color Negro con rayas brillantes y rosas. El de Betty de color Azul con flores blancas y el mío azul marino con algunos detalles en plateado. Nos pusimos la ropa encima del bikini y salimos de mi habitación. Como la casa de Pixie no quedaba lejos de aquí, nos fuimos caminando, estaba a manzanas de mi casa, éramos prácticamente vecinas.  Al llegar vimos una casa de madera, con grandes ventanas de cristal, entramos atravesamos el salón y salimos por una puerta corredera de cristal y nos situamos en las tumbonas de madera que habían alrededor de la piscina. Era una piscina muy grande de unos cinco metros de largo. Dejamos las cosas y nos pusimos la crema solar. Esperamos unos minutitos a que la crema absorba, pero como hacia tanto calor no tiramos todas a la vez, dejando todo el suelo salpicado. Empezamos a salpicarnos, pero todo acabo como una guerra de agua, en la cual dos metros alrededor de la piscina quedaron totalmente empapados. Nos pusimos todas de espaldas a la piscina, contemplando los árboles que se movían suavemente por la brisa. Escuchamos un ruido que provenía de la puerta corredera de cristal, seguidamente una voz dijo:

-¿Otra vez vosotras? –nos preguntó riendo una voz muy conocida.

CAPÍTULO 8:


Al despertar mire mi despertador de color negro, eran las 9:30 de la mañana. Me quede un rato pesando en que podríamos hacer hoy, y me acorde de una cosa. Desperté a Kat, sin hacer mucho ruido para no molestar a las demás, la destape y de repente abrió los ojos.
-¿Qué? –me pregunto ella bostezando.

-Me aburro. –le conteste.
-Vale, dame un segundo.

         Se puso las zapatillas, y se dirijo a mi colchón, mientras ella se iba espabilando yo le hablaba.

-Oye Kat.-dije yo                                                     
-Que pasa dijo ella mientras se intentaba desenredar su pelo negro con la mano.
-¿Ya has leído esa nota de tu taquilla? Ya sabes la de ayer.-le respondí.
-¡Ay va! ¡Pues no! Me había olvidado.-dijo ella ya del todo despierta.

         Se levantó sigilosamente cruzo lo habitación, abrió el bolsillo pequeño de su mochila y saco un papelito medio doblado a la mitad de color blanco. Nos sentamos en el colchón y nos quedamos mirando la nota unos segundos antes de abrirla. Después Kat la abrió y vimos su contenido.

“Siento mucho lo que ha pasado hoy.
Necesito hablar con vosotras, ósea con Jess y tú.
Kevin”

Nos quedamos muy sorprendidas, no teníamos ni idea de a qué venía esa nota, lo único que entendimos era que sabía era que Kevin tenía algo que ver con lo que nos había dicho Olivia.

-¿Qué hacéis chicas? –preguntó Pixie con Tod subido a su cabeza.
-Mirando esta nota, nos la ha dado tu primo –le explique.
-Qué raro, Kevin no suele hacer este tipo de cosas…-dijo extrañada Pixie.
-¡Kevin quiere a Jessica! –se puso a cantar Vanessa para chincharme.
-¡Hey, tu! ¿Cuándo te has despertado?-pregunte.
-No, él tiene novia. -dijo Pixie con un tono serio.
-Hum… Kevin se va a meter en líos…-susurro Betty.
-¡¡Pero bueno!! ¿Vosotras que, os despertáis cuando os interesa no? –dije sorprendida.

         Nos empezamos a reír, estuvimos un rato hablando, hasta que sonó el teléfono, de la casa. Me levante y lo cogí. Era una voz conocida, de chico, pero no se escuchaba muy bien, llamarían de un móvil con poca cobertura. Lo único que entendí fue, “El Martes…” y se cortó. Sabía que esa voz yo ya la había escuchado en algún lugar, sea quien sea, volvería a llamar si era importante. Volví con las chicas, nos pusimos toda la ropa que habíamos comprado con el dinero de Kat y estrenamos las sandalias. La mías eran de color azul, las de Kat verdes, las de Betty rojas, las de Vanessa naranjas y las de Pixie fucsias.  Me puse un pantalón de color negro, y una camiseta color azul Katia se puso un vestido color verde, con volantes a juego con sus sandalias. Betty botó por un pantalón corto rojo y una camiseta blanca con un corazón brillante. Vanessa una camisa a cuadros negra y gris de mangas cortas y unos pantalones color blanco. Pixie se puso un short negro y una camiseta a juego con sus sandalias con su nombre de “Roma” la ciudad italiana en negro.  Subimos a desayunar, mire el reloj y ya eran las diez de la mañana. Comimos unas madalenas rellenas de crema y leche con colocado. Cuando acabamos de desayunar en la encimera de la cocina nos pusimos a charlar en de lo que podíamos hacer hoy. Las chicas me dijeron que querían saber de qué iba esa nota. Así que me dijeron que llame a Kevin, yo les dije que no, tal vez  todavía dormía.  Ellas cabezonas insistieron, así que baje a por mí móvil, y luego volvía subir a la cocina. Busque su número en mi agenda, pero no lo tenía. Así que Pixie me lo marco, el teléfono sonaba pero nadie lo cogía. Antes de que yo colgara una voz masculina atendió.

-¿Hola, si quién es? –era la voz de Kevin.
-Esto… Soy Jess, hemos visto la nota de la taquilla de Kat ya sabes… -le explique esperando una respuesta.
-¡Oh! Vale. ¿Os va bien en el parque, en media hora?-pregunto él con tono agradable.
-Sí, ahí estaremos. -le respondí algo cortada.
-Ah, y…Dile a tus amigas que también pueden venir, las escucho chillar desde aquí. –dijo el riendo.
-Vale, hasta dentro de media hora. –le respondí riendo por lo bajo.
-Adiós –dijo mientras colgaba el teléfono.

         Les explique la conversación que había tenido por teléfono, y donde teníamos que ir. Nos peinamos, cogimos nuestras cosas, las llaves, bolsos, las gafas etc. Me despedí de mi hermanito, y le dijimos a mi madre que íbamos a dar una vuelta por el parque. Salimos y nos dirigimos hasta allí caminando, El sol era fuerte, pero había una brisa fría que compensaba el calor. Nos dirigíamos a un parque muy grande que ocupaba una manzana entera, tenía bancos, arboles un lago, unos caminitos por donde caminar y mucho césped de color verde. Llegamos a la entrada del parque era un arco echo de metal con unas plantas que colgaban de él. Vimos a Kevin, sentado en el césped de espaldas a nosotras. Estaba cercas del lago nos acercamos a él caminando por un caminito cuando él se giró y nos miró.

CAPÍTULO 7:


         Recogimos todas las cosas del suelo, guarde mi móvil y cogí las bolsas de ropa que habíamos comprado. Le devolví a Vanessa el paquete de chicles que me había dejado, y empezamos a caminar. Y no podía disimular el frio que tenía, así que Charlie me coloco su chaqueta de color azul en mis hombros, y se lo agradecí. Adam empezó a rezongar, ya que estaba molesto por la buena acción de Charlie. Nos subimos a la furgoneta y Adam encendió la calefacción. Cuando estábamos de camino Charlie pregunto a Adam que se sentaba a su lado: 

-¿Desde cuándo las conoces?
-A Jessica desde hace un par de meses.
-Sí, pero a mi madre nunca le ha gustado verme con nadie desconocido, pero aunque Adam no lo sea, es un chico y es mayor que yo, así que si mi madre me ve con el creo que me mata. –dije yo.
-Jajajaja -Charlie se reía a carcajadas mientras frenaba la furgoneta.
-¿Por qué paras tío? –pregunto Adam.
-Por lo que ha dicho Jess, si su madre la ve con sus amigas volviendo a las dos de la mañana con chicos mayores, dudo yo que las volvamos a ver. –le explico Charlie.
-Tienes toda la razón. -dijo Pixie.
-¿¿Vas a dejar que se vallan caminando hasta su casa?? –grito Adam alterado.
-Chaval tranquilízate, su casa está ahí. –dijo Charlie señalándola con el dedo.
-Oh… ¡¿No lo sabía vale?!  -protesto Adam rezongando de una forma muy divertida.
       
         Todos nos reíamos de lo ocurrido, bajamos por el lado derecho del coche, yo fui la última. Le devolví la chaqueta a Charlie y le dije a Adam luego de darle un beso en la mejilla:

-¡Tranquilo! ¡Otro día te dejo que me dejes tu chaqueta!

         Cuando cerré la puerta del coche vi atreves del cristal negro que Charlie le daba un codazo a Adam y reía. Estaba claro que esos dos sabían algo que yo no, también vi a Adam sonreía y reía. Los saludamos y nos fuimos caminando hasta llegar a casa, busque en mi bolso y en todas las bolsas la llave de mi casa, pero no aparecía.  Tampoco queríamos tocar el timbre porque mi hermanito dormía, ya era la una menos cinco minutos, y no teníamos ni idea de que hacer. Vi a los chicos que se acercaban con la furgoneta de color negro asía la puerta del patio de mi casa. Charlie estiro la mano le dio a las llaves a Pixie, y Adam dijo:

-Lo siento, te las habías dejado en el césped, me las guarde pero se me olvido dártelas.
-¡Menos mal! -exclamo Vanessa
-¡Ahora, iros no quiero que os vean aquí! –dije yo
-De acuerdo. –dijo Charlie.
-¡Hasta otra! -dijeron Katia y Pixie a la vez.

         Los chicos se miraron, sonrieron, Charlie soltó el freno y se fueron alejando silenciosamente con la furgoneta. En ese momento me preocupe de no volver a verlos. No sabía dónde iban y… Adam se iba a mudar. Y lo único que tenia de ellos era su número de teléfono.

-¿Entramos? –pregunto Katia mientras estaba embobada con las estrellas.
-¡Sí, claro! –respondí mientras Pixie me daba las llaves.

         Cogí mis bolsas de ropa y me volví a quedar embobada con el seto de mi jardín.

-¡¡Jess!! –Me dijo Pixie para espabilarme.
-¡¡Si, que ya voy!! –Me enfade por un segundo, por lo de los chicos.
-¿¿En que estabas pensando Jess?? –pregunto Vanessa
-¿Ni idea, entráis? –dije yo para cambiar de tema.

         Entramos y mi madre estaba en el salón viendo la televisión,  nos acercamos y vimos que mi madre sonreía, instantáneamente pensé “¡Bien! ¡Nada de sermones!” le presente a Pixie, le dije que aria un trabajo con nosotras, y si podía dormir con nosotras esta noche. Mi madre no tuvo ningún problema, y nos quedamos charlando en el sofá un ratito.

-¡Mama! ¡No sabes lo que le ha pasado a Kat!
-¡Shh…! ¡Que tú hermano duerme! Baja la voz –me contesto ella.
-He ganado quinientos euros –dijo Katia.
-¡¡Ala!! ¡¡Qué bien!!–chillo mi madre
-¡¡Shh…!! ¿Y ahora, quien es la que grita? –dije yo riendo.
-Lo siento, es que me había emocionado –explico mi madre
-Tome le hemos comprado esto –dijo Pixie dándole a mi madre un paquete que contenía su colonia favorita.
-¡Oh! Gracias no os tendrías que haber molestado.
-¿Y todas esas bolsas? –pregunto mi madre después.
-Ya sabes, Kat ha ganado bastante dinero. –dijo Vanessa.
-Vamos chicas, bajar a la habitación. –dijo mi madre contenta.

Bajamos por las escaleras, en fila recta con  bolsas y más bolsas de ropa. Betty que fue la primera en entrar encendió la luz y dejo bolsas a un lado de la puerta. Cuando entre me dirigí hacia mi cama, saque unos colchones de abajo de ella y los colocamos por la habitación. Pixie sacó de su bolsa a Tod, que ni me acordaba que lo tenía y lo coloco en mi alfombra peluda de color gris claro. Nos explicó que todo el tiempo estuvo con ella, en la pizzería, la cafetería y las tiendas. Le daba de comer cualquier galleta que veía por ahí, y dejo la ventana abierta para que pueda salir al exterior.  Le dije que no tenía que salir de la habitación ni hacer sus cositas por ahí, no quería limpiar nada a la mañana siguiente.  A mi padre no le gustan nada los animales que pueden volar. En cambio le encantas otros animales como los perros, para navidad, hace unos años, me regalo un Beagle. Se llama Fin, es muy juguetón pero hoy le han puesto las vacunas en el veterinario. Lo tenemos que ir a buscar mañana, ya que tiene que pasar la noche ahí.

Cogimos unas sábanas para taparnos, les deje pijamas y nos pusimos a dormir. Menos Tod que hacia un ruidito con sus patitas al caminar. Apague la luz de la mesita, cerré los ojos, pero no podía dormir. Las demás se durmieron en seguida, por algún motivo me quede despierta hasta las tres de la mañana más o menos pero al final me acabe durmiendo.