Han pasado dos horas y media desde que empezamos a hacer el trabajo
y ya lo hemos acabado. Ahora son las 7:30 de la tarde y nos hemos conectado al Skype
para hablar juntas en una conversación. La cosa en el Skype ha ido así:
Vane:
Holaaaaaaaaaaa!!
Katia:
Hola!!
Betty:
Qué hacemos??
Jess:
No se…. Algo. ¿¿Por qué no vamos a cine?? ¡¡Hoy es viernes!!
Pixie:
Hoy no me apetece ir al cine chikas!!
Katia:
Por ahora yo tampoco sé qué hacer, cinco chicas en una habitación si una sola
idea!!
Pixie:
Que tal la gente del insti??
Jess:
AHHHHH!! No hables de eso que me hace acordar a Olivia!!
Vane:
Me suenan las tripas!! Vamos a comer una pizza??
Jess:
OK!
Betty:
Vale!!
Pixie:
Si vamos!!!!!!!!
Después de aquella conversación tan
interesante, apagamos los ordenadores subimos la persiana de la habitación
cogimos nuestras mochilas y salimos de la casa. Caminamos unas dos o tres
calles hasta llegar a la parada del autobús. Mientras lo esperábamos Katia saco
su móvil y puso una canción de una artista bastante conocida. Al acabar la
canción puse una de titulada One Thing. Nos pusimos a cantar sus canciones y hablar
del tipo de música que nos gusta.
A los diez minutos llego el autobús que nos acercó al centro de la
ciudad donde estaban los centros comerciales, las tiendas y los bares. Cuando
nos bajamos del autobús entramos en una pizzería, bastante grande. Tenía las
paredes de color morado cuadros de colores vivos y unos cristales enormes por
donde se veía para fuera. También tenía unas escaleras de metal que llevaban
hacia la terraza donde había tumbonas moradas, sombrillas y mesitas a juego.
Era nuestro sitio favorito, nos acomodamos y llamamos al camarero, era un chico
alto, de pelo rizado castaño, y unos ojos verdes preciosos. Ese chico me
recordaba a Harry Styles uno de los miembros de un joven grupo británico musical.
Le pedimos una pizza de cuatro quesos y una con anchoas, y estuvimos allí hasta
eso de las nueve de la noche. Como sobraron dos porciones de pizza le pedimos
al camarero que se llamaba Adam que nos lo pusiera para llevar. El asintió y
nos dio su mejor sonrisa. ¡Él sí que era digno de una sonrisa espectacular!
Pusimos dinero entre todas y cuando nos trajo la pizza en una caja nos puso el
ticket dentro, nos acompañó hasta la puerta y me giño un ojo amablemente. -¿Qué
querría decir con eso? Después de eso nos dirigimos todas al centro comercial
que estaba a dos calles de la pizzería. Era el centro comercial más grande que
conocía, tenía tiendas de ropa y zapatos, cines restaurantes, tiendas de
cosmética etc. Bueno, era como un sueño para nosotras. Cuando entramos a Katia
se le cayó de su bolso un ticket de la lotería. Lo cogí y le dije que lo vaya a
comprobar de mientras que nosotras os probábamos zapatos muy cerca de allí.
Katia asintió y lo fue a comprobar, a Betty, Vanessa, Pixie, y yo se nos hacia
la boca agua cuando vimos las nuevas sandalias de colores. De repente
escuchamos a alguien gritar, entro Kat por la puerta de la tienda de zapatos y
se dirijo a nosotras:
-¡¡¡He
ganado 500€!!! –grito ella en medio de la tienda.
-¡¡Ahhh!!
–Nos pusimos súper contentas.
-¡Chicas
elegid todos los zapatos que queráis! ¡Hoy no nos cortamos ni un pelo en compras!
-nos dijo Kat toda contenta.
Nos compramos todas esas sandalia tan
bonitas que estaban en el escaparate y nos dirigimos a todas nuestras otras
tiendas favoritas a gastar más dinero.
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