Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

Etiquetas

CAPÍTULO 9:


-Hola –dijo él con una sonrisa.
-Hola –respondí extrañándome de que sonriera
-¿Qué tal chicas? Sentaros tenemos cosas de las que hablar. –dijo él ya más serio.

         Nos sentamos todos en el césped, no teníamos mucho tema de conversación, así que para romper el hielo Katia pregunto:

-Oye. ¿Qué tenías qué decirnos?
-Em… ¡A sí! Esto… Sabéis lo que hizo Olivia ayer, pues tenía otro plan. Ella, y su  grupo de amigas, ya sabéis Mónica y Miranda os querían tirar pintura encima cuando no estuviera la profe…
-¡Espera! -¿tú no eras tan amigo del novio de Olivia? –interrumpió de repente Betty.
-A eso es a lo que voy, le dije a su novio que ya se estaban pasando, que paren de molestaros. Estuvimos discutiendo, pero no le pude hacer entrar en razón. Ahora no somos amigos, me he cansado de él, lo único que hace es obedecer las órdenes de Olivia. Como no entraban en razón les saque la pintura, sin que se dieran cuanta. Pero cuando entrasteis así de despeinadas Olivia mosqueada por lo que les hice, dio su discurso.
-Tendríamos que vengarnos de ella –dijo Vanessa.
-Estoy de acuerdo –contestó Katia.
-Yo no diré nada, a lo contrario os ayudaré. –dijo Kevin
-Propio de mi primito. –dijo riendo Pixie riendo.
-Pixie. ¿Nos ayudas? –pregunté.
-¡Claro que sí! ¡Soy la reina de las bromas pesadas! ¿¿Os acordáis de la cara que puso Olivia en el comedor?? –dijo provocando que todas riéramos.

         Estuvimos ablando un rato y explicándonos cosas. Kevin  ya no nos parecía el chico extraño, sin tema del que hablar, o un negativo. Era muy divertido nos lo pasábamos muy bien todos juntos,  era un buen chico. Él al rato se fue, y nosotras nos quedamos allí tumbadas mirando al cielo. A los quince minutos decidimos irnos a casa. Al llegar, colocamos la mesa entre todas y nos sentamos a comer. Mis padres comerían después, y mi hermanito ya había comido así que teníamos la mesa para nosotras solas. Nos reíamos, hacíamos bromas, y nos pusimos a hablar de lo que haríamos por la tarde.
-¡Hey chicas! ¿Qué os parece ir a la playa?-dijo Katia metiéndose un bocado de macarrones en la boca.
-Mejor vamos otro día por la mañana, a la tarde no tendremos tiempo.  –dijo Vanessa limpiándose la boca.

-Y si vamos… ¿A la piscina de mi casa? -pregunto Pixie.
-Hum… ¡Si y porque no! –dije yo
-Queda mucho más cerca que la playa. –Asintió Betty.
-Y podríamos estrenar los bañadores que compramos ayer. –dijo Katia.
-¡Mama! ¿Podemos ir a casa de Pixie? –le pregunte gritando
-Sí, claro, como queráis. –respondió ella.

Cuando acabamos de comer nos dirigimos a mi habitación, cogí un bolso de color rosa con dibujos en negro y metí ahí la crema solar, mis gafas de sol, las chanclas, el recambio de ropa y la toalla. Las chicas también cogieron sus nuevos bolsos, habíamos aprovechado a comprar de todo. De una en una entramos al baño de mi habitación y nos pusimos los bikinis. El de Katia era de color verde con mariposas negras muy bonitas. El de Vanessa era negro con círculos de color purpura. El de Pixie de color Negro con rayas brillantes y rosas. El de Betty de color Azul con flores blancas y el mío azul marino con algunos detalles en plateado. Nos pusimos la ropa encima del bikini y salimos de mi habitación. Como la casa de Pixie no quedaba lejos de aquí, nos fuimos caminando, estaba a manzanas de mi casa, éramos prácticamente vecinas.  Al llegar vimos una casa de madera, con grandes ventanas de cristal, entramos atravesamos el salón y salimos por una puerta corredera de cristal y nos situamos en las tumbonas de madera que habían alrededor de la piscina. Era una piscina muy grande de unos cinco metros de largo. Dejamos las cosas y nos pusimos la crema solar. Esperamos unos minutitos a que la crema absorba, pero como hacia tanto calor no tiramos todas a la vez, dejando todo el suelo salpicado. Empezamos a salpicarnos, pero todo acabo como una guerra de agua, en la cual dos metros alrededor de la piscina quedaron totalmente empapados. Nos pusimos todas de espaldas a la piscina, contemplando los árboles que se movían suavemente por la brisa. Escuchamos un ruido que provenía de la puerta corredera de cristal, seguidamente una voz dijo:

-¿Otra vez vosotras? –nos preguntó riendo una voz muy conocida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario