Todas lloramos en alguna parte de la película, pero eso es lo de
menos, nos lo pasamos muy bien. Ya eran las seis y media de la tarde, y
estábamos todas tiradas en los sofás, con mantas por encima ya que Kevin había
puesto el aire acondicionado y hacía frío. Al salir del salón, no vimos al
primo de Pixie por ninguna parte, todo estaba en silenció. Escuchamos un grito
que venía del piso de arriba, subimos por las escaleras corriendo y entramos en
la habitación de Kevin. Estaba tumbado en la cama, con un cojín encima de su
cara.
-¡Kevin!
¿Qué ha pasado? –pregunto asustada su prima.
-¿Eh?
¡Ah! Pues que he perdido jugando a la Play… -dijo el mosqueado.
-¿Solo
eso? –pregunte yo con ganas de pegarle un tiro.
-¿Sabes
el susto que nos has dado? –chillo Kat mas mosqueada que Kevin.
-¡Cuánto
os preocupáis por mí! ¿Eh? –dijo él riéndose.
-Bueno,
por lo menos no te ha pasado nada importante. –dijo Betty.
-¿Cómo
que nada importante? –pregunto Kevin gritando.
-Pues
eso, nada importante –respondió Vanessa encogiendo los hombros.
-Uff…
De estar en el sofá tanto rato me ha cogido sueño. –explicó Kat.
-Es
hora de irnos a casa. ¿No? –dije yo.
-Sí,
tienes razón –me contestó Betty.
-¡Eh!
Parad el carro señoras aburridas. ¿Por qué no os quedáis aquí esta noche? No
mordemos. ¿Sabéis? –dijo Kevin haciéndose el gracioso.
-Para
ti, señoritas. –dijo Betty riendo.
-No
tenemos ropa –dijo Vanessa mirándonos a nosotras.
-Bueno,
podemos ir a buscarla –explicó Pixie mirando debajo de la cama.
-¿Que
buscas? –dijo Katia.
-A
Tod, pero qué. ¿Os queréis quedar? –pregunto Pixie mientras registraba la
habitación de Kevin.
Al final, nos decidimos a ir a buscar
las cosas a casa, pero teníamos unos pequeños problemas. No sabíamos si todas podríamos quedarnos a
dormir en casa de Pixie, ya que nuestras madres no saben que viven solos, y hoy
era el primer día que conocíamos a Pixie. A Kevin lo conocíamos hace tiempo,
pero no teníamos tanta confianza entre nosotros. Las posibilidades de nos
quedemos hoy a dormir en su casa son pocas. Kevin nos preguntó si queríamos ir
en su coche, pero dijimos que no, además, vivíamos muy cerca unas de otras. Nos
pusimos la ropa encima del bañador medio húmedo, y cogimos todas nuestras cosas
para dejarlas en nuestras casas. Nos paramos delante de la casa de Pixie y
empezamos a organizarnos.
-Como
lo hacemos –pregunto Katia.
-Yo
creo que deberíamos cada una ir a su casa, hablar con nuestras madres y
convencerlas para que nos dejen quedarnos aquí a dormir –dijo Betty.
-Hum...
No creo...No nos dejaran... Pixie tendrías que venir con nosotras y ayudarnos a
que convencerlas de que nos dejen venir –propuse yo mirando un coche embobada.
-Es
verdad, y si no se convencen...Les podemos enseñar el trabajo que hemos hecho,
ya que lo hemos hecho con ella –dijo Vane mirándonos.
-¡Ya
se! Jess a tu casa primero, así le enseñamos el trabajo, y si las otras madres
dicen que no, les decimos que llamen a la tuya. –dijo Pixie segura de lo que
decía.
-¡Esta
bien! ¿Total, que perdemos? –dije animada.
-¿Una
tarde entera? –dijo Katia bromeando.
-¡Manos
a la obra! –exclamo Betty.
-Si
–respondí yo alegremente.
Caminamos hasta mi casa, esta vez sí que me había olvidado coger las
llaves, pero como no era tarde, llamamos al timbre. Se escuchó a alguien hablar
y después se abrió mi puerta torpemente, era mi hermanito Luke. Mi madre le
habría dicho que abra la puerta, de ahí el ruido que habíamos escuchado.
Entramos al recibidor, dejamos nuestras bolsas, Y nos dirigimos al salón que
está a la derecha y nos sentamos en el sofá alrededor de la mesita. Nos
quedamos mirando a mi madre que estaba en la cocina fregando los platos. Ella
nos miró y dijo:
-A
ver… ¿Qué está pasando?
-Mama…Sé
que puede que no me dejes pero…El caso es que…Bueno que queríamos ir a dormirá
a casa de Pixie.
-¿Hoy?
–pregunto ella pensativa, como no sabía si era una pregunta irónica conteste
así:
-Sí,
pero mira, hemos hecho este trabajo hoy todas junta. ¿Y nos llevamos muy bien,
porque no?
-Yo
no he dicho que no, pero bueno, si hay adultos no veo lo malo. –dijo ella
segura de sí misma.
-Hssss…Justo
ese es el problema…Los padres de Pixie viajan mucho i no están… -no me dejo
acabar la frase-
-¿Entonces?
Si no estáis con adultos...-la interrumpió Katia antes de que acabara la frase.
-Técnicamente…
-Sí
que hay una persona mayor de edad.-dijo Betty intentando convencerla.
-¿A
si? ¿Y quién es? –pregunto mi madre confusa mientras se recogía el pelo.
-Mi
primo Kevin, viene al mismo instituto que nosotras, tiene 18, él nos podría
vigilar, no es mayor de edad, pero tampoco somos bandidas… -explico Pixie.
-¡Venga!
Por favor… ¿Qué nos podría pasar? –dije yo esperando una respuesta positiva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario