Hoy
por fin, creo que Katia y yo hemos llegado puntuales al instituto. Todavía
faltaban unos minutos para que abran las puertas nos sentamos en un banco donde
ya estaban Pixie y Betty hablando. Les pregunte si habían traído la nata y las
dos me dijeron que sí. Por fin había llegado la hora de nuestra venganza, nos
íbamos a divertir como nunca antes lo habíamos hecho. Al sonar el timbre abrieron las puertas y cada
una se dirigió a su taquilla a guardar los botes de nata, y luego a nuestras
clases. La clase se me hizo eterna hasta
las 8:40, la hora en que habíamos quedado para llenar la taquilla de Olivia de
nata. Estábamos en hora de lectura, con uno de mis profesores favoritos así que
no me impuso resistencia al decirle que me encontraba un poco mal y que
necesitaba ir al baño. La salir de la clase los pasillos estaban completamente
vacíos. Me dirigí a la planta de abajo, donde estaban todas nuestras taquillas
y allí estaban Pixie, Vane y Betty. Empecé a abrir mi taquilla y escuche un
ruido procedente de la escalera. Al girarme vi a Katia que se dirigía hacia
nosotras.
-Madre mía, Olivia se va a poner
como una moto. –dije en susurros para no llamar la atención de ningún profesor
que estaba dando clases.
-Ya ves, y todo el insti lo vera…
que locas que estamos. –dijo medio riéndose. Ya todas teníamos cada una un bote
de nata y en el caso de Katia queso derretido en espray, porque se le había
acabado la nata.
Entonces
una por una gastamos todos los botes vertiendo sus contenidos por la rendija de
la taquilla de Olivia, pero cuando todavía faltábamos Betty, Katia y yo
apareció el conserje. Todas nos asustamos en ese momento, y no supimos que
hacer. El conserje se quedó de pie delante de nosotros y nos inspecciono con la
mirada una a una y finalmente nos dijo:
-Señoritas, están en un buen lio,
¿a quién pertenece esa taquilla?
-A Olivia Swan Señor… -Respondió
Katia agachando la cabeza.
-Hum… Al director no le gustara
nada enterarse de esto. –dijo el conserje
-Lo sentimos mucho -dijo Vanessa
-¿Qué lo sentís? –dijo el
sonriendo
-Si señor…-dije yo
-¡Pero si es la más buena idea
que se le ha ocurrido a nadie! ¡Esa niñata se lo merece, de verdad no la soporto!
¡Se cree la reina del mundo o algo así! –nos dijo riéndose sin hacer mucho
ruido dejándonos totalmente sorprendidas, por su repentina reacción.
-Tranquilas chicas –dijo
susurrando –Yo os cubro
Entonces
el conserje se dirigió hacia las escaleras para asegurarse de que no venía
nadie ni del piso de arriba ni del piso de abajo. Justo cuando todas acabamos
El conserje nos hizo señales con el brazo y nos lanzó un trapo que tenía en el
bolsillo. Instintivamente lo cogí, limpie rápido todos los restos que habían
quedado por fuera de la taquilla tire el trapo en papelera que estaba a unos
pocos metros y corrimos hacia las otras escaleras. Al subir un par de ellas escuchamos
la voz del conserje.
-Buenos días Señor
-Buenos días –respondió la voz
del director.
Nos
habíamos salvado por los pelos, cada una nos dirigimos hacia nuestra clase y
como solo tardamos cinco minutos como mucho siete los profesores no se
quejaron. El resto de la clase se me paso volando, ya que me estuve imaginando la cara de Olivia al abrir
su taquilla y viera aquel tremendo pringue de nata y queso. Al sonar el timbre
del descanso me dirigí a la planta de abajo lo más rápido que pude y me reuní
con las chicas mui cerca de la taquilla de Olivia, empezaba a haber más gente
en los pasillos, y también estaba allí el conserje fregando el suelo. Todas
sabíamos que él no estaba allí por casualidad, era solo que no se quería perder
la broma más pesada que nadie jamás le hubiera gastado a Olivia. Cada vez
habíamos gente en el pasillo de las taquillas hasta que apareció Olivia.
-Ei, chicas, ahí está –dijo Pixie
susurrándonos, justo en ese momento Kevin se unió nosotras, ya que Pixie le había
contado lo que tramábamos.
-Dios no me puedo contener la
risa –dijo él
-Ni yo -le respondió Betty al
borde del ataque de risa.
Justo en ese momento
aparecieron Olivia y sus dos amiguitas, Miranda y Mónica. Olivia iba vestida
con una camiseta de una marca mui pija, seguramente nueva y unos pantalones
tejanos seguramente también nuevos. Se dirigió a su taquilla y nosotras nos
movimos un poco para poder ver bien ya que la cantidad de gente pasando por ese
pasillo era bastante agobiante. Unos segundos después de que pusiera la
combinación de la taquilla y la abriera la aquel pringue de un color raro
debido a su mezcal con queso cayó encima de Olivia y la ensució de arriba
abajo. Pego un chillido tremendo y se fue corriendo al baño mientras todos los
allí presentes le sacaban fotos y se reía. Sonó el timbre y probablemente el
noventa y cinco por ciento de la gente llego tarde a clase debido a la pequeña
distracción. Al ser tantos los profesores pasaron de darnos el sermón o
ponernos notas por retraso.
Al entrar por la puerta que daba al patio, luego de nuestra media
hora de descanso vi al final del pasillo a Olivia con una ropa distinta ablando
con alguien. Olivia estaba con una mano apoyada en las taquillas y un chico
alto con rizos estaba entre ella y la taquilla. Me dio la sensación de que
Olivia estaba intentando ligar, pero aquel chico estaba intentando librarse de
ella. Al acercarme un poco más no me podía creer lo que estaba viendo. No me lo
pensé dos veces y salí corriendo, no me había dado cuenta que había tirado al
suelo la mochila que Katia me había dicho que le sujetara.
-¡¡¡ADAM!!! –pegué un grito tremendo pero en ese momento no me
importo lo más mínimo. El al verme pareció más sorprendido que yo, se libró de
Olivia de un empujón y me abrazo. Vi a Olivia maldiciendo por lo bajo, al verme
a mí, dio media vuelta y se fue.
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