Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

Etiquetas

CAPÍTULO 15:


         Hoy por fin, creo que Katia y yo hemos llegado puntuales al instituto. Todavía faltaban unos minutos para que abran las puertas nos sentamos en un banco donde ya estaban Pixie y Betty hablando. Les pregunte si habían traído la nata y las dos me dijeron que sí. Por fin había llegado la hora de nuestra venganza, nos íbamos a divertir como nunca antes lo habíamos hecho.  Al sonar el timbre abrieron las puertas y cada una se dirigió a su taquilla a guardar los botes de nata, y luego a nuestras clases.  La clase se me hizo eterna hasta las 8:40, la hora en que habíamos quedado para llenar la taquilla de Olivia de nata. Estábamos en hora de lectura, con uno de mis profesores favoritos así que no me impuso resistencia al decirle que me encontraba un poco mal y que necesitaba ir al baño. La salir de la clase los pasillos estaban completamente vacíos. Me dirigí a la planta de abajo, donde estaban todas nuestras taquillas y allí estaban Pixie, Vane y Betty. Empecé a abrir mi taquilla y escuche un ruido procedente de la escalera. Al girarme vi a Katia que se dirigía hacia nosotras.

-Madre mía, Olivia se va a poner como una moto. –dije en susurros para no llamar la atención de ningún profesor que estaba dando clases.
-Ya ves, y todo el insti lo vera… que locas que estamos. –dijo medio riéndose. Ya todas teníamos cada una un bote de nata y en el caso de Katia queso derretido en espray, porque se le había acabado la nata. 

         Entonces una por una gastamos todos los botes vertiendo sus contenidos por la rendija de la taquilla de Olivia, pero cuando todavía faltábamos Betty, Katia y yo apareció el conserje. Todas nos asustamos en ese momento, y no supimos que hacer. El conserje se quedó de pie delante de nosotros y nos inspecciono con la mirada una a una y finalmente nos dijo:

-Señoritas, están en un buen lio, ¿a quién pertenece esa taquilla?
-A Olivia Swan Señor… -Respondió Katia agachando la cabeza.
-Hum… Al director no le gustara nada enterarse de esto. –dijo el conserje
-Lo sentimos mucho -dijo Vanessa
-¿Qué lo sentís? –dijo el sonriendo
-Si señor…-dije yo
-¡Pero si es la más buena idea que se le ha ocurrido a nadie! ¡Esa niñata se lo merece, de verdad no la soporto! ¡Se cree la reina del mundo o algo así! –nos dijo riéndose sin hacer mucho ruido dejándonos totalmente sorprendidas, por su repentina reacción.
-Tranquilas chicas –dijo susurrando –Yo os cubro

         Entonces el conserje se dirigió hacia las escaleras para asegurarse de que no venía nadie ni del piso de arriba ni del piso de abajo. Justo cuando todas acabamos El conserje nos hizo señales con el brazo y nos lanzó un trapo que tenía en el bolsillo. Instintivamente lo cogí, limpie rápido todos los restos que habían quedado por fuera de la taquilla tire el trapo en papelera que estaba a unos pocos metros y corrimos hacia las otras escaleras. Al subir un par de ellas escuchamos la voz del conserje.

-Buenos días Señor
-Buenos días –respondió la voz del director.

         Nos habíamos salvado por los pelos, cada una nos dirigimos hacia nuestra clase y como solo tardamos cinco minutos como mucho siete los profesores no se quejaron. El resto de la clase se me paso volando, ya que  me estuve imaginando la cara de Olivia al abrir su taquilla y viera aquel tremendo pringue de nata y queso. Al sonar el timbre del descanso me dirigí a la planta de abajo lo más rápido que pude y me reuní con las chicas mui cerca de la taquilla de Olivia, empezaba a haber más gente en los pasillos, y también estaba allí el conserje fregando el suelo. Todas sabíamos que él no estaba allí por casualidad, era solo que no se quería perder la broma más pesada que nadie jamás le hubiera gastado a Olivia. Cada vez habíamos gente en el pasillo de las taquillas hasta que apareció Olivia.

-Ei, chicas, ahí está –dijo Pixie susurrándonos, justo en ese momento Kevin se unió nosotras, ya que Pixie le había contado lo que tramábamos.
-Dios no me puedo contener la risa –dijo él
-Ni yo -le respondió Betty al borde del ataque de risa.

 Justo en ese momento aparecieron Olivia y sus dos amiguitas, Miranda y Mónica. Olivia iba vestida con una camiseta de una marca mui pija, seguramente nueva y unos pantalones tejanos seguramente también nuevos. Se dirigió a su taquilla y nosotras nos movimos un poco para poder ver bien ya que la cantidad de gente pasando por ese pasillo era bastante agobiante. Unos segundos después de que pusiera la combinación de la taquilla y la abriera la aquel pringue de un color raro debido a su mezcal con queso cayó encima de Olivia y la ensució de arriba abajo. Pego un chillido tremendo y se fue corriendo al baño mientras todos los allí presentes le sacaban fotos y se reía. Sonó el timbre y probablemente el noventa y cinco por ciento de la gente llego tarde a clase debido a la pequeña distracción. Al ser tantos los profesores pasaron de darnos el sermón o ponernos notas por retraso.

Al entrar por la puerta que daba al patio, luego de nuestra media hora de descanso vi al final del pasillo a Olivia con una ropa distinta ablando con alguien. Olivia estaba con una mano apoyada en las taquillas y un chico alto con rizos estaba entre ella y la taquilla. Me dio la sensación de que Olivia estaba intentando ligar, pero aquel chico estaba intentando librarse de ella. Al acercarme un poco más no me podía creer lo que estaba viendo. No me lo pensé dos veces y salí corriendo, no me había dado cuenta que había tirado al suelo la mochila que Katia me había dicho que le sujetara.

-¡¡¡ADAM!!! –pegué un grito tremendo pero en ese momento no me importo lo más mínimo. El al verme pareció más sorprendido que yo, se libró de Olivia de un empujón y me abrazo. Vi a Olivia maldiciendo por lo bajo, al verme a mí, dio media vuelta y se fue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario