Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 6:


         Después de una hora de gastar dinero nos sentamos en un banco a picar la pizza que nos había sobrado antes. Vanessa abrió la caja y repartió los cinco cachos que quedaban. Pixie cogió el ticket y miro por detrás, vio una nota escrita a mano con una letra muy bonita. La nota la había escrito Adam el chico que trabajaba en la pizzería. Todas nos quedamos sorprendidas, a mí me pareció un poco raro pero estaba impaciente por escuchar lo que Pixie leyera. La palabras eran bastante claras, en la nota solo ponía (En una hora acabo mi turno, estaré en la cafetería de la segunda planta del centro comercial) Me di cuenta de que él había oído nuestra conversación en la pizzería. Todas estuvimos de acuerdo en ir a buscarlo, subimos por las escaleras mecánicas y miramos en un mapa de la segunda plata. Solo había una cafetería no muy lejos de allí, al acercarnos vimos a Adam con un pantalón rojo, una camiseta negra que ponía ”Look at me” en rojo y tenía una gorra roja de las de visera plana. A su lado estaba sentado un chico con el pelo medio levantado de color negro y ojos de color miel. Tenía una chaqueta azul de jugador de fútbol, unos tejanos negros y unas deportivas marca Nike de color azul a juego con su chaqueta. También me di cuenta de que tenía unos cuantos tatuajes en el brazo derecho, me hizo recordar que yo  me quería tatuar mi nombre en el omóplato derecho, pero mi madre se negaba rotundamente. Llegamos a la mesa donde ellos estaban sentados, Adam se levantó nos saludó a todas y se quedó un par de segundos mirándome, seguida mente el chico de su lado se levantó y Adam nos presentó.

-Chicas, este es Charlie, un amigo –explico él con su sonrisa arrebatadora.
-Encantado -dijo Charlie mientras nos saludábamos.
-¡Sabia que vendrías chicas! ¡Me alegro de que estéis aquí! –nos dijo Adam
-¿Cuantos años tenéis? -le pregunté a Charlie.
-Yo tengo 19 y mi compañero 17 -me respondió él.
-¡Aquí hace calor! ¿Qué os parece si Vamos fuera a hablar? -pregunto Betty.
-¿Qué hora es? –pregunto mi amiga Vanessa.
-Las diez en punto. –respondió Pixie
-Sí, yo prefiero ir fuera le respondió Charlie a Betty.
-Pues que así sea -dijo Adam

         Nos dirijamos fuera y al salir por las puertas de cristales vimos una pista para skates boards, con unos cuantos chicos practicando. Unas farolas que daban algo de luz bancos hechos de piedra etc. Nos tumbamos en el césped, las chicas se sentaron juntitas y yo me puse a su lado dejando un hueco. Note que Charlie y Adam se querían sentar entre las chicas y yo, entonces antes de que alguno de los dos se sentara allí me puse yo. Entonces se dieron cuenta,  se miraron y se empezaron a empujar de bruscamente. Me di cuenta por segunda vez que se querían sentar los dos a mi izquierda, ya que quedaba libre. Decidí correrme i sentarme otra vez donde estaba para que se puedan sentar los dos a mi lado. Por una vez sí, se pusieron de acuerdo, Charlie se sentó entre las chicas y yo, y Adam a mi izquierda.  Nos pusimos a hablar y a explicar historia de nuestra vida, lo que nos gusta hacer un nuestro tiempo libre etc. Nos quedamos ahí tumbados un rato contando las estrellas del cielo. A Pixie se le ocurrió una idea bastante buena; quien cuente más estrellas en un minuto gana. A todos nos pareció bien, así que puse el cronometro de mi móvil, paso un minuto justo y grite para que todos pararan de contar. Charlie nos  había ganado a todos de paliza.

-¿Cómo cuentas tan rápido? -le pregunte.
-¡Se me da bien, simplemente! –me respondió él.

         Note que Adam estaba muy callado, en ese momento me gire y vi que me observaba. Las luces de la noche iluminaban sus ojos, que me parecieron más bonitos de la habitual. Entonces antes de quedarme embobada con sus ojos Charlie dijo:

-Ya son las 00:45 de la mañana. ¿No deberías volver a casa?
-¡¡¿¿Cómo la una menos cuarto??!! -grito Katia preocupada.
-Nos van a matar. –dijo Betty.
-Yo creo que no… -dijo Adam. –Jessica. ¿En tu móvil pone qué vais a estar todas en tu casa esta noche no?
-¡Eh! ¿De dónde lo has sacado? –le dije mirando mi teléfono que estaba en su mano.
-Lo habías dejado en el suelo después de poner el cronometro. -me respondió.
-¡Si chicas hoy es viernes y toca dormir en casa de Jess! -exclamo Vanessa.
-Eso no quita que mi madre me mate por llegar después de la una. -respondí.
-¿Queda muy lejos tu casa? -nos preguntó Adam.
-A unas quince manzanas de aquí. -respondió Vanessa.
-Madre mía. Ahora sí que la hemos liado bien. -dijo Katia muy preocupada.
-No os preocupéis, yo os llevo. ¿Tengo coche sabéis? -exclamo Charlie.
-¡Que guay! -exclamo Betty.
-Gracias, nos salvas la vida. -exclame yo.
 -¡No se habla más, todos al coche! -grito Charlie.

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