Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 1:

Hoy, un día como cualquier otro, me despierto gracias a mi despertador a las siete y media de la mañana. Al girarme vi vibrar mi teléfono móvil que estaba apoyado en la mesita de noche. No me sorprendí al ver que los mensajes eran de Betty, una de mis dos mejores amigas. Me pedía consejo como cada día.
  •       ¡¡Hola Jessica!! ¿¿Ya estas despierta??                                           
  •      Mira, tengo una camiseta roja con letras de color blanco, y otra de color verde con el dibujo de un gatito. ¿Cuál crees que me quedaría mejor con mi pelo? Please…. ¡¡Dame tu opinión!!
Supongo que tendré que contestar a Betty antes de que me deje todo el móvil lleno de mensajes. Hace un par de semanas se me olvido contestarle, y tenía como unos 28 mensajes de ella pidiendo mi opinión. Así que me daré prisa, y le contestaré el mensaje.

  • Betty, creo que para hoy te irá mejor la camiseta verde, ya que ayer ya te pusiste una roja que llevaba flores de colores.
Cuando acabé de responder a Betty, subí el volumen de mi móvil para poder oírlo bien. Después de levantarme de la cama, cogí una camiseta naranja de mi armario, me puse unos “shorts” y mis “Converse” de color negro, mis favoritas. Cuando me miré al espejo, y hoy no sé por qué, tenía todos los pelos más enmarañados que nunca. Entré a mi baño, cogí mi cepillo de pelo, e intenté arrancarme los mínimos pelos posibles.

Mientras me estaba lavando los dientes, oí mi móvil. Me avisaba de un nuevo mensaje. Me acabé de limpiar la boca con una toalla que tenía delante, y fui a mirar el móvil. Sorprendentemente no era de Betty, era Katia, mi otra mejor amiga.

Qué raro, ella siempre me llama cuando va a pasar por delante de mi casa para ir al instituto, pero... Si todavía no es la hora…¡¡¡¡Oh no!!!! ¡Me he atrasado un montón, ya son las ocho!

Cogí mi mochila y subí al comedor a desayunar lo más rápido posible. Mi hermanito pequeño estaba empapado de leche y tenía el pelo lleno de cereales. Como solo me quedaban un par de minutos antes de que Katia se pasara por delante de mi casa, cogí un zumo de melocotón para el camino y me metí un puñado de cereales en la boca. Intenté limpiar a mi hermanito Luke, pero mis esfuerzos fueron inútiles, ya que a los dos minutos ya había vuelto a tirar toda la leche por la mesa.

En esos momentos Katia toco el timbre de mi casa, así que aparte la leche de Luke y grite a mi madre para que supiera qué había vuelto a derramar toda la leche. Me despedí de él y salí despedida hacia la entrada.

Al salir por la puerta principal, vi a Katia con su pelo negro todo recogido, y unas gafas de sol bastante grandes que no dejaban ver sus ojos de color azul llamativo. Ella me vio abriendo el zumo de melocotón, su favorito, y se empezó a reír de mí.

-Adivino, no te ha dado tiempo a comer –dijo Kat con una sonrisa en su cara.
-Ya ves chica, esto es un desastre…Venga que ya son las…las... ¡No puede ser! ¡¿Mi móvil va mal?! ¡¡Ya son las ocho y diez!! Nos quedan cinco minutos para entrar a clase… ¡Más vale que corramos! –dije toda alterada.
            Recorrimos unas siete calles hasta llegar a nuestro instituto. Cuando entramos, subimos las escaleras saltándolas de tres en tres para ir más rápido.  Corrimos unos metros por el pasillo y llegamos a la puerta de nuestra clase, donde había un cartel que ponía:

“Clase de la señora Clemente”

A Kat y a mí se nos paró el corazón al darnos cuenta de que tocaba Física, y eso significa que nos tocaba clase con una señora mayor que siempre estaba de mal humor. Miré por el cristal que hay al lado de la puerta, y por suerte, la profesora todavía no estaba en su mesa.

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