Nos acercamos caminando los saludamos
y Charlie que se rio por lo bajo. ¿Qué es lo que le causa gracia? La verdad,
hay veces que no entiendo a los chicos.
-¿De
qué te ríes si se puede saber? -preguntó Betty que también pareció darse
cuenta.
-Que
parezco la niñera –dijo riéndose.
No supimos que responder así que nos limitamos
a reírnos. Mientras caminábamos hacia el coche, vi que Charlie observaba algo
delate nuestro. Justo en ese momento yo estaba a su lado y me pregunto:
-¿Quién
es esa? –con mala cara frunciendo el ceño.
-¿Quién?
Ah, esa, Olivia. –dije mirando al descapotable plateado al que se subía
mientras nos observaba con mala cara.
-Baya
tía. ¿Qué narices mira? –dijo él
-Déjala
es idiota –respondió Katia antes de que pudiera decir nada.
-Sí,
mejor, Venga está abierto subir al coche. –respondió Charlie
Nos subimos al coche de Charlie, que
aparte de en el que estaba Olivia, era uno de los mejores del parquin entero.
Al subirnos en él, en los mismos sitios que la semana pasada, y Charlie
encendió el aire acondicionado, porque nos estábamos asando. El ambientador
tenía un olor a palmeras o plantas exóticas y también a playa. Me resulto un
olor raro, no sabría describirlo muy bien. Pero era agradable, no era
empalagoso, ni olía como los coches que llevan tiempo cerrados y crean su
propio olor repugnante.
En el trayecto al Burger King,
estuvimos casi sin hablar, así que la mayoría de tiempo estuve mirando a través
de la oscura ventana con templando el paisaje. Estábamos entre la ciudad cerca
del centro comercial y el pueblo así que abundaban más los edificios altos y
nuevos, que las casas de nuestro barrio. Noté que apenas había gente por las
calles ya que era la hora de comer. Finalmente aparcamos junto a una librería y
nos dirigimos hacia el Burger King charlando. Justo cuando estábamos por entrar
ocurrió una cosa que me sorprendió totalmente. Un par de chicas jóvenes las dos
rubias y de ojos claros se acercaron a nosotros. Supongo que tendrían un año
menos que yo o tal vez la misma edad,
pero parecían algo nerviosas. En sus caras pude ver la vergüenza y tal
vez también algo de picardía. Ambas llevaban en la mano algo, la primera
llevaba un bloc de notas, normal y corriente abierto seguramente por una página
al azar y un bolígrafo. Se acercó un poco más y le pidió un autógrafo a
Charlie. En ese momento pensé que era una broma, que sería una amiga de él,
pero no fue así. No se conocían de absolutamente nada, o al menos Charlie no
las conocía. Él sonrió, cogió el bloc de notas y le firmo el papel. Acto
seguido la otra chica le pregunto si podía firmarle la revista. Él sonrió y lo
hizo encantado. En ese momento me di cuenta de una cosa. La revista que aquella
chica quería que le firmara no era una revista normal, en la portada salía
Charlie. Me quede totalmente confundida, no tenía ni idea de a que se debía
todo aquello. Mire a mis amigas y ellas parecían igual de sorprendidas que yo. Los únicos que parecían
saber de qué iba la cosa eran Adam y Charlie. Cuando las chicas se fueron,
ellos dos siguieron como si nada y entraron al Burger por una puerta de
cristal. Nosotras les seguimos pero estábamos calladas, todavía estábamos
dándole vueltas a lo que acababa de pasar.
Adam se giró para ver si los veníamos siguiéndolos. Abrió la boca como
para decirnos algo, pero después puso cara extraña cerrando la boca. Luego la
volvió a abrir entendiendo que nosotras no teníamos ni idea de lo que acababa
de pasar y dijo poniéndole la mano en el hombro a Charlie para que se girara ya
que estaba mirando el menú:
-Em…Charlie…Creo
que quieren saber lo que acaba de pasar –dijo medio riendo.
-¡Ah!
Esto…Sí, bueno yo… -se intentó explicar hasta que Adam le interrumpió.
-¿Qué
tal si vais a coger mesa? Luego os llamo para llevar la comida –dijo sonriendo.
-Claro,
muy generoso por tu parte Adam -dijo Charlie mientras suspiraba.
-Sí,
gracias Adam -le dije cuando pasábamos por detrás suyo para ir a sentarnos.
Las
mesas estaban casi todas bacías así que escogimos una que tenía unas grandes
butacas de colores.
-Hum...Bueno,
a ver… ¿Supongo que Adam no os ha contado nada verdad? –dijo riendo.
-¿Adam?
¡Ah! ¿Él lo sabe…? –dijo Betty confundida.
Ese instante me vinieron a la cabeza
las palabras que Adam había pronunciado esta misma mañana. “Bueno…Charlie es
Charlie” Cuando nos explicó lo de los tres coches.
-Bueno,
no es nada del otro mundo, veréis, no sé si sabias que trabajo de modelo para
una nueva marca de ropa. Hace unos cuantos meses se empezó a promocionar fuera
del país. Y de vez en cuando sale alguna chica con que quiere un autógrafo, o
hacerse una fotografía… No sé, la verdad no lo entiendo. No soy el presidente,
Madonna, o Michael Jordán… No soy nadie importante, pero por lo visto a las
gente se lo parezco o algo. –nos explicó.
-¡Ostras!
¿Y porque no nos lo habías dicho? –pregunto Katia cuando él cabo de hablar.
-Bueno,
se podría decir que no surgió el momento adecuado. –respondió él
-Tienes
razón –le dije yo.
–Aunque
resulta gracioso que no lo supierais, últimamente salgo en casi todas las
portadas de revistas –dijo riéndose.
-Que
gracioso -le respondió Pixie con los ojos entrecerrados, mientras nosotras
reíamos.
-FIIIUUUUUUUUUU
–En ese momento Adam nos silbo para que le ayudemos con las bandejas y me
dirigí hacia allí con Vanessa a ayudarlo.
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