Introducción:

Jess ya es toda una adolescente, tiene un montón de amigas y conoce a mucha gente seguidamente con la cual se lo pasa genial. Ella nunca ha estado interesada por los chicos. Hasta que uno con que nunca había sido muy cercana pasa a ser una de las personas mas importantes de su vida. Pero... Inesperadamente, a causa de un enorme mal entendido las cosas se tuercen y este chico se aleja de todos si dejar rastro. De golpe, un nuevo chico aparece en la vida de Jessica, una loca noche de fiesta. Ella cree que sigue queriendo a aquel primer chico pero... ¿Si él ya no esta aquí, qué le impide comenzar una nueva vida? El problema vendrá cuando su primer amor, reaparezca en un momento de los mas inoportuno.

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CAPÍTULO 17:


         Nos acercamos caminando los saludamos y Charlie que se rio por lo bajo. ¿Qué es lo que le causa gracia? La verdad, hay veces que no entiendo a los chicos. 

-¿De qué te ríes si se puede saber? -preguntó Betty que también pareció darse cuenta.
-Que parezco la niñera –dijo riéndose.

         No supimos que responder así que nos limitamos a reírnos. Mientras caminábamos hacia el coche, vi que Charlie observaba algo delate nuestro. Justo en ese momento yo estaba a su lado  y me pregunto:

-¿Quién es esa? –con mala cara frunciendo el ceño.
-¿Quién? Ah, esa, Olivia. –dije mirando al descapotable plateado al que se subía mientras nos observaba con mala cara.
-Baya tía. ¿Qué narices mira? –dijo él
-Déjala es idiota –respondió Katia antes de que pudiera decir nada.
-Sí, mejor, Venga está abierto subir al coche. –respondió Charlie

         Nos subimos al coche de Charlie, que aparte de en el que estaba Olivia, era uno de los mejores del parquin entero. Al subirnos en él, en los mismos sitios que la semana pasada, y Charlie encendió el aire acondicionado, porque nos estábamos asando. El ambientador tenía un olor a palmeras o plantas exóticas y también a playa. Me resulto un olor raro, no sabría describirlo muy bien. Pero era agradable, no era empalagoso, ni olía como los coches que llevan tiempo cerrados y crean su propio olor repugnante.

         En el trayecto al Burger King, estuvimos casi sin hablar, así que la mayoría de tiempo estuve mirando a través de la oscura ventana con templando el paisaje. Estábamos entre la ciudad cerca del centro comercial y el pueblo así que abundaban más los edificios altos y nuevos, que las casas de nuestro barrio. Noté que apenas había gente por las calles ya que era la hora de comer. Finalmente aparcamos junto a una librería y nos dirigimos hacia el Burger King charlando. Justo cuando estábamos por entrar ocurrió una cosa que me sorprendió totalmente. Un par de chicas jóvenes las dos rubias y de ojos claros se acercaron a nosotros. Supongo que tendrían un año menos que yo o tal vez la misma edad,  pero parecían algo nerviosas. En sus caras pude ver la vergüenza y tal vez también algo de picardía. Ambas llevaban en la mano algo, la primera llevaba un bloc de notas, normal y corriente abierto seguramente por una página al azar y un bolígrafo. Se acercó un poco más y le pidió un autógrafo a Charlie. En ese momento pensé que era una broma, que sería una amiga de él, pero no fue así. No se conocían de absolutamente nada, o al menos Charlie no las conocía. Él sonrió, cogió el bloc de notas y le firmo el papel. Acto seguido la otra chica le pregunto si podía firmarle la revista. Él sonrió y lo hizo encantado. En ese momento me di cuenta de una cosa. La revista que aquella chica quería que le firmara no era una revista normal, en la portada salía Charlie. Me quede totalmente confundida, no tenía ni idea de a que se debía todo aquello. Mire a mis amigas y ellas parecían igual de  sorprendidas que yo. Los únicos que parecían saber de qué iba la cosa eran Adam y Charlie. Cuando las chicas se fueron, ellos dos siguieron como si nada y entraron al Burger por una puerta de cristal. Nosotras les seguimos pero estábamos calladas, todavía estábamos dándole vueltas a lo que acababa de pasar.  Adam se giró para ver si los veníamos siguiéndolos. Abrió la boca como para decirnos algo, pero después puso cara extraña cerrando la boca. Luego la volvió a abrir entendiendo que nosotras no teníamos ni idea de lo que acababa de pasar y dijo poniéndole la mano en el hombro a Charlie para que se girara ya que estaba mirando el menú:

-Em…Charlie…Creo que quieren saber lo que acaba de pasar –dijo medio riendo.
-¡Ah! Esto…Sí, bueno yo… -se intentó explicar hasta que Adam le interrumpió.
-¿Qué tal si vais a coger mesa? Luego os llamo para llevar la comida –dijo sonriendo.
-Claro, muy generoso por tu parte Adam -dijo Charlie mientras suspiraba.
-Sí, gracias Adam -le dije cuando pasábamos por detrás suyo para ir a sentarnos.

         Las mesas estaban casi todas bacías así que escogimos una que tenía unas grandes butacas de colores.

-Hum...Bueno, a ver… ¿Supongo que Adam no os ha contado nada verdad? –dijo riendo.
-¿Adam? ¡Ah! ¿Él lo sabe…? –dijo Betty confundida.

         Ese instante me vinieron a la cabeza las palabras que Adam había pronunciado esta misma mañana. “Bueno…Charlie es Charlie” Cuando nos explicó lo de los tres coches.

-Bueno, no es nada del otro mundo, veréis, no sé si sabias que trabajo de modelo para una nueva marca de ropa. Hace unos cuantos meses se empezó a promocionar fuera del país. Y de vez en cuando sale alguna chica con que quiere un autógrafo, o hacerse una fotografía… No sé, la verdad no lo entiendo. No soy el presidente, Madonna, o Michael Jordán… No soy nadie importante, pero por lo visto a las gente se lo parezco o algo. –nos explicó.

-¡Ostras! ¿Y porque no nos lo habías dicho? –pregunto Katia cuando él cabo de hablar.
-Bueno, se podría decir que no surgió el momento adecuado. –respondió él
-Tienes razón –le dije yo.
–Aunque resulta gracioso que no lo supierais, últimamente salgo en casi todas las portadas de revistas –dijo riéndose.
-Que gracioso -le respondió Pixie con los ojos entrecerrados, mientras nosotras reíamos.
-FIIIUUUUUUUUUU –En ese momento Adam nos silbo para que le ayudemos con las bandejas y me dirigí hacia allí con Vanessa a ayudarlo.

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