Al sonar el timbre de la última hora
del viernes me dirigí a mi taquilla, metí un par de libros en mi mochila. Justo
en ese momento me vibro el móvil que estaba en bolsillo. Lo mire, y me di cuenta
que era un WhatsApp, de Ryan.
- Hola Jess, ¿Te acuerdas de lo que hablamos de las clases de guitarra? ¿Te va bien este domingo? Dime algo cuando puedas.
Cerré
mi taquilla con un ruido un poco exagerado sin querer y me dirigí hacía a fuera
porque estaba muerta de calor antes de contestarle el mensaje. Camine entre los
coches del parquin del instituto y justo antes de cruzar la carretera para
dirigirme a mi casa, alguien se interpuso en mi camino y chocamos bruscamente.
Levante la vista y vi a Jacob, se había puesto en mi camino apropósito y no
tenía cara de venir a decirme nada bonito.
-Tú,
Miller –dijo con voz ronca.
-Apártate
tengo prisa –mentí intentando rodearle.
-No
-dijo cogiéndome bruscamente de la muñeca.
-¡Suéltame!
–le grite intentando que eso surja más efecto pero fue en vano.
-Cállate
y escúchame, por tu culpa Olivia me dejo, y quiero que me compenses por ello
–dijo amenazándome con la mirada.
-¿Mi
culpa? ¡Suéltame idiota! –dije gritando.
-¿Qué
has dicho? –pregunto todo alterado.
-¿Y
sí no lo hago? –le grite enfurecida.
-No
tienes opción preciosa –dijo acercándose mucho más a mí y poniendo su mano en
mi cintura.
-¡¡¡¡Aggg!!!!
¡¡Suéltame cretino!! –le chille intentando que se aleje de mí.
En ese momento un Ferrari rojo freno de
repente en el paso para peatones con bastante brusquedad a unos pocos metros de
nosotros. Dirigimos una mirada hacia aquel coche y reconocí a su conductor, era
Charlie. Bajo del coche con la mirada fija en Jacob a paso ligero y se acercó a
nosotros con una cara que no había visto nunca en él. Estaba enfadado y mucho.
-¡Aléjate
ahora mismo de ella! –le amenazó antes de llegar donde nosotros estábamos.
-¿Y si no lo hago que me vas a hacer idiota?
–le contesto Jacob soltando bruscamente mi muñeca entumecida.
-A
mí no me vengas con tonterías niñato no te conviene. -le amenazó otra vez
Charlie empujándolo bruscamente.
-Charlie,
por favor no, para. –le suplique interponiéndome entre ellos dos intentando
hacer que retrocediera.
-Jessica
metete en el coche –me ordeno Charlie apartándome de entre medio con la mirada
fija en Jacob.
-¿Qué?
¿Ahora eres su niñera? –le pregunto Jacob burlándose y empujando ahora a él.
-Charlie
por favor, vámonos. –le volví a suplicar
acercándome a él.
-¡Maldita
sea Jessica, metete en el coche! –me grito empujándome en dirección al
descapotable.
No insistí una tercera vez, así que me
dirigí al coche mientras intentaba no escuchar todas las groserías que se
decían el uno al otro. Antes de cerrar la puerta vi que Jacob le pegaba un
puñetazo en la cara a Charlie. Y él se lo devolvió aún más fuerte en el
estómago. Jacob se agacho dolorido, y Charlie le clavo una patada en las
costillas.
-¿¡No
la vuelvas a tocar te queda claro!? –le grito Charlie antes de dar media vuelta
y meterse en el coche.
Cerró
de un portazo, y acelero mientras se ponía el cinturón con la mano derecha.
Estaba enfadado, nunca lo había visto
así, tenía la mirada fija en la carretera y apretaba la mandíbula con mucha
fuerza. No supe que decir en ese momento, estaba casi en estado de shock.
-Em…Charlie…Tu
nariz… -dije algo preocupada de a cómo iba reaccionar al hablarle.
Él se llevó la mano a la nariz que le
sangraba, hizo una mueca de dolor y automáticamente la aparto. No tenía muy
buena pinta, en esos momentos Charlie me daba algo de miedo.
-Da
igual, no es nada. –me respondió con un tono un poco seco.
No sabía que responder así que me
limite a suspirar y mirar por la ventana mientras me acariciaba la muñeca
entumecida por lo fuerte que Jacob me la había apretado.
-Oye,
Jess…Siento mucho haberte gritado así antes, estaba ca…
-Lo
sé, tranquilo no te preocupes. –respondí aliviada
Su tono de voz había cambiado y ahora
conducía más lento haciendo caso a las señales de tráfico. Cerré los ojos un
momento y respire hondo intentando relajarme. Me vibro el móvil, y abrí los
ojos de repente, pero no le hice caso a eso. Mire por la ventana del copiloto y
vi que estábamos por una de las zonas más ricas aunque nunca había pasado por
allí.
-¿Esto…Charlie,
dónde vamos? –pregunte algo confusa.
-A
mi casa. –respondió.
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